Los habitantes de la capital de Haití han estado limpiando las calles y montando gradas improvisadas mientras el país se prepara para su primera participación en un Mundial en 52 años, lo que supone un momento excepcional de celebración en medio de la agitada situación que atraviesa la población.
Haití se enfrentará a Escocia en Boston el sábado en su debut por el Grupo C, lo que supone la segunda participación de la selección en un Mundial y la primera desde 1974.
En Puerto Príncipe, donde la escasez crónica de electricidad y la violencia de las bandas han trastornado la vida cotidiana durante años, los residentes han estado preparando zonas comunitarias para que los aficionados puedan ver el partido juntos.
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"Veremos los partidos en esta zona, por eso estamos limpiando", dijo Junior Emaus mientras los residentes barrían un punto de reunión y decoraban paredes con la bandera haitiana. "Pensamos que estaría bien poner una pantalla para que la gente pudiera disfrutar de ese momento, un momento muy especial".
Otros llenaron neumáticos viejos con arena para crear asientos para los aficionados que se espera que se reúnan para ver el partido.
Haití no ha disputado un partido internacional masculino absoluto en casa desde 2021, tras el recrudecimiento de la violencia de las bandas a raíz del asesinato del presidente Jovenel Moïse.
Posteriormente, grupos armados tomaron el control del estadio nacional Stade Sylvio Cator, lo que obligó al equipo a disputar todos sus partidos de clasificación para el Mundial en sedes neutrales.
A pesar de los obstáculos, la expectación ha ido creciendo en toda la capital.
Haití se enfrenta a un grupo difícil en el que también figuran Brasil y Marruecos, pero los aficionados están disfrutando de un regreso largamente esperado al torneo, sin importar los rivales ni su fuste.
Con información de Reuters
