Mientras el fútbol se centra en alrededor del Mundial 2026, la FIFA ya piensa en el próximo paso. Un informe publicado en Inglaterra reveló que el organismo analiza ampliar el torneo de 32 a 48 equipos a partir de 2029. Detrás de esa decisión aparecen intereses económicos, presiones de los gigantes europeos y una consecuencia que en Argentina observan con atención: Boca Juniors y River Plate podrían verse beneficiados.
La primera edición del Mundial de Clubes con 32 participantes marcó un antes y un después para la FIFA. El certamen disputado en Estados Unidos generó ingresos cercanos a los 700 milloens de dólares en marketing según informó FIFA y despertó el interés de las principales potencias del fútbol europeo, que ya comenzaron a reclamar una mayor participación.
Otro informe del diario británico The Guardian reveló que la FIFA alcanzó un acuerdo estratégico con la Asociación de Clubes Europeos (EFC), una organización presidida por el dirigente del PSG, Nasser Al-Khelaifi. El objetivo es trabajar en conjunto sobre el futuro formato del torneo y evaluar una ampliación que lleve la competencia a 48 equipos desde la edición de 2029.
La propuesta aparece impulsada por un dato contundente: el enorme éxito económico de la primera edición. Chelsea, campeón del certamen en 2025, habría recibido cerca de 110 millones de dólares en premios, una cifra que generó entusiasmo entre los principales clubes europeos. Lo que inicialmente parecía una prueba piloto se transformó rápidamente en una de las grandes apuestas comerciales de la FIFA.
El reclamo de los gigantes europeos
La expansión no responde solamente a cuestiones económicas, sino también existe un fuerte reclamo deportivo. Con el actual sistema de clasificación y el límite de dos equipos por país, varios clubes de primer nivel quedaron fuera del torneo pese a su peso histórico y rendimiento deportivo.
Casos como Liverpool, Barcelona o Napoli expusieron algunas de las limitaciones del formato vigente. En la edición de 2025, Europa tuvo 12 representantes, Sudamérica seis y la Concacaf cinco. Sin embargo, la sensación entre muchos dirigentes europeos fue que la competencia todavía dejaba afuera a demasiados protagonistas.
Por eso, uno de los principales pedidos de la EFC es flexibilizar los cupos por país y ampliar el número total de participantes. La medida beneficiaría especialmente a ligas poderosas como la Premier League, donde varios clubes de élite compiten simultáneamente por los primeros puestos.
Cómo impacta la medida en Boca y River
La noticia fue recibida con especial atención en Argentina. Tanto Boca como River observan desde lejos los criterios actuales de clasificación y saben que, de mantenerse las reglas vigentes, su regreso al Mundial de Clubes aparece cada vez más complejo.
Ambos participaron en la edición 2025 gracias a su ubicación en el ranking de Conmebol y a una combinación favorable de resultados continentales. Sin embargo, el panorama actual es diferente. Si los criterios no cambian, los lugares seguirán siendo extremadamente limitados y estarán reservados principalmente para los campeones de la Copa Libertadores y los mejores ubicados en el ranking continental.
Hoy Boca y River aparecen rezagados en la carrera por la clasificación. El conjunto de La Ribera arrastra una desventaja importante por no haber disputado la Copa Libertadores en la temporada anterior y por su temprana eliminación en el Mundial de Clubes. River, por su parte, tampoco logró sumar puntos valiosos al quedarse fuera de la máxima competencia continental. Por lo que una eventual ampliación los dejaría mejor parados.
La situación genera un escenario llamativo: si se tomaran las últimas campañas como referencia, los clubes argentinos mejor posicionados serían Estudiantes de La Plata y Racing. Incluso Vélez aparece por delante de varios gigantes tradicionales. Por eso, una eventual ampliación del torneo podría modificar por completo el panorama.
Las invitaciones que alimentan la ilusión
Existe además otro aspecto que despierta expectativas. A medida que el Mundial de Clubes crece, también aumenta la importancia del factor comercial. La FIFA sabe que determinadas instituciones generan audiencias globales, movilizan millones de hinchas y potencian los ingresos del torneo. En ese contexto, clubes como Boca y River representan marcas internacionales difíciles de ignorar.
La posibilidad de que en el futuro aparezcan invitaciones especiales no resulta descabellada. Ya existe un antecedente reciente: el club estadounidense Inter Miami obtuvo su lugar gracias a una invitación que tuvo como principal atractivo la presencia de Lionel Messi. Ese caso dejó en evidencia que la FIFA está dispuesta a priorizar algunos factores estratégicos cuando considera que pueden beneficiar al espectáculo.
El negocio detrás de la expansión
La ampliación a 48 equipos también tiene una explicación financiera. Más participantes significan más partidos, más derechos de televisión, más patrocinadores y una mayor presencia de mercados clave alrededor del planeta. La alianza entre la FIFA y la EFC apunta justamente a potenciar esa estructura comercial que comenzó a consolidarse durante la primera edición ampliada del torneo.
Sin embargo, todavía quedan asuntos por resolver. Uno de ellos es la distribución de los fondos de solidaridad. Según trascendió, todavía restan repartirse 245 millones de dólares entre instituciones que no participaron del certamen, una situación que genera tensiones en distintas federaciones. Mientras esas discusiones avanzan, la FIFA ya trabaja en el siguiente gran objetivo.
