Boca Juniors ya conoce a sus rivales para la Copa Libertadores 2026 en un grupo de los más exigentes de la competencia. Con antecedentes ante Cruzeiro, Universidad Católica y Barcelona SC, el equipo, que hoy tiene como referencia dirigencial a Juan Román Riquelme, se apoya en la historia para ilusionarse, aunque también sabe que hay cuentas pendientes.
El camino de Boca en la Copa Libertadores no será sencillo. El sorteo lo ubicó en el Grupo D con rivales que no solo tienen jerarquía, sino también un pasado cargado de cruces intensos con el "Xeneize" y que quedaron en la memoria de las instituciones.
Lejos de ser enfrentamientos inéditos, cada uno de estos duelos remite a capítulos importantes en la historia internacional del club. Desde finales épicas hasta eliminaciones dolorosas, el historial mezcla gloria y advertencias. Este contexto le da un condimento especial al grupo: Boca no solo competirá por avanzar, sino también por reafirmar su peso histórico en el continente.
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Cruzeiro, el recuerdo eterno y una rivalidad pareja
Hablar de Cruzeiro es remontarse a uno de los momentos más emblemáticos en la historia del conjunto de La Ribera. En 1977, Boca conquistó su primera Copa Libertadores tras superar justamente al equipo brasileño en una final inolvidable.
Aquel 13 de septiembre en el Estadio Centenario quedó marcado a fuego. Tras una serie igualada y un desempate cargado de tensión, la definición por penales tuvo como héroe a Hugo Orlando Gatti, que selló el 5-4 y le dio a Boca su primer título continental.
Sin embargo, no todo fue alegría en los enfrentamientos ante Cruzeiro. En la Copa Libertadores 1994, Boca tuvo una campaña muy floja y cayó tanto de local como de visitante frente al club de Belo Horizonte, quedando eliminado en fase de grupos.
Con el paso de los años, los cruces siguieron siendo intensos. Cruzeiro eliminó a Boca en la Supercopa Sudamericana 1996 y también en la Copa Sudamericana 2024. En contrapartida, el "Xeneize" logró su revancha en la Libertadores 2008, cuando lo dejó en el camino en octavos de final.
El historial refleja una paridad marcada, pero con ventaja para el club argentino: siete victorias para Boca, cuatro empates y cinco triunfos para Cruzeiro. Una rivalidad equilibrada que promete otro capítulo de alto voltaje.
Universidad Católica, un rival incómodo pese a la ventaja
Ante Universidad Católica, Boca cuenta con un historial ampliamente favorable, pero eso no significa que los partidos hayan sido sencillos. El antecedente más recordado es el de la Copa Libertadores 2000. En aquella edición, que terminaría con Boca campeón, el equipo argentino superó con claridad al conjunto chileno tanto en La Bombonera como en condición de visitante.
Sin embargo, hubo cruces más ajustados. En la Copa Sudamericana 2005, ambos equipos se enfrentaron en semifinales en una serie muy pareja. Tras el empate en Buenos Aires, Universidad Católica se impuso en Chile y logró avanzar.
En números, Boca domina con seis victorias, un empate y una sola derrota. Aun así, los antecedentes muestran que el conjunto chileno sabe plantear partidos cerrados y complicar incluso a equipos superiores en los papeles.
Barcelona SC, entre la gloria y una advertencia reciente
El historial con Barcelona SC también tiene matices. Por un lado, aparece el recuerdo positivo de la Copa Libertadores 2003, cuando Boca lo enfrentó en fase de grupos antes de consagrarse campeón de América. En esa ocasión, el "Xeneize" ganó en Buenos Aires y sumó un empate en Guayaquil, consolidando una campaña que terminaría con otro título internacional.
Pero el antecedente más cercano cambia el panorama. En la Libertadores 2021, Barcelona logró imponerse en Ecuador y rescató un empate en La Bombonera, dejando a Boca sin victorias en la serie.
Ese resultado reciente funciona como una señal de alerta. Más allá de la historia favorable, el equipo ecuatoriano ya demostró que puede competir de igual a igual.
Un pasado que ilusiona, pero también obliga
Boca Juniors llega a esta Copa Libertadores con un respaldo histórico importante frente a sus rivales. Supo vencerlos en momentos clave y construir parte de su identidad internacional en esos enfrentamientos. Sin embargo, también arrastra eliminaciones y partidos complejos que invitan a no subestimar a nadie. La historia pesa, pero no define los resultados.
En este contexto, el equipo deberá encontrar el equilibrio entre la confianza que le da su trayectoria y la concentración necesaria para afrontar un grupo exigente. Con la mirada puesta en la Copa Libertadores 2026, Boca tiene la oportunidad de reafirmar su protagonismo en el continente.
El desafío no será solo avanzar de fase, sino también construir una nueva historia frente a rivales que ya lo pusieron a prueba en el pasado. Entre recuerdos gloriosos y advertencias recientes, el Xeneize buscará inclinar definitivamente la balanza a su favor y volver a posicionarse como uno de los grandes candidatos.
