¿Qué queda de un hombre cuando su identidad ha sido construida por otros? En la novela Torso de perro (Paradiso Ediciones), Damián se enfrenta a esta pregunta radical. En diálogo con El Destape, el autor presenta la novela que indaga en la masculinidad, la paternidad y los modos en que la violencia se transmite como una herencia invisible.
El vínculo entre padre e hijo aparece como un núcleo de poder y de conflicto: ahí donde el amor se vuelve mandato y el deseo se confunde con dominación, se gesta una subjetividad extrema, hecha de fuerza y vacío. Entre el exceso, la soledad y la imposibilidad de una vida propia, el protagonista busca una salida que no sea la repetición del daño. La paternidad, lejos de ofrecer respuestas, abre una grieta inesperada: la posibilidad de interrumpir el ciclo. Sin promesas de redención ni moralejas, Torso de perro construye un relato áspero y conmovedor sobre la herencia, el cuerpo y la persistente necesidad de belleza como forma de resistencia.
¿Cómo se te ocurrió la idea para la novela?
- Todo se remonta a mi infancia en La Quebrada: durante ese período sentía un miedo visceral a los diablos de la comparsa de carnaval. Yo tenía muchos primos varones, había que demostrar valentía en la infancia y a mí me generaba pánico cuando se escuchaba llegar de lejos a los diablos, e intentaba esconderme lo más que podía. Esa imagen de los diablos siempre circuló por mi mente. Después escribí un cuento sobre esa idea, que fue la base para esta historia sobre un padre que tiene un hijo endemoniado. En definitiva, la obra habla de la paternidad.
¿Qué te interesa de explorar terrores y mitos del folklore local por medio de la narrativa?
- Que muchas veces hay algo en el origen provincial de lo pequeño que permite que surjan historias universales. En mi caso fue algo que venía llevando de mi infancia, un temor atávico que quería exorcizar a través de la literatura y la ficción.
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Mencionaste que la novela habla de la paternidad. Es una relación bastante retorcida… ¿hay elementos autobiográficos en esta parte de la historia?
- No demasiado. Como toda relación padre e hijo siempre hay algo conflictivo y medio de campo de batalla, pero no necesariamente llevé esa relación a la novela. Mi vieja era jujeña y mi papá súper porteño como yo, con lo cual la parte del norte estaba siempre aislada. Eso quizás generaba que la relación de ellos fuera medio caótica, hay algo de eso en la historia.
Torso de perro, de Mariano Aja (Paradiso Ediciones) puede conseguirse en librerías.
