Se cumplen 25 sin María Luisa Bemberg: un pilar del cine feminista argentino

Bemberg se interesó por contar historias de mujeres que cuestionaron los mandatos patriarcales y su vasta trayectoria de éxitos respalda su sentida convicción de un futuro más igualitario.

07 de mayo, 2020 | 15.34

María Luisa Bemberg fue, y seguirá siendo en la memoria del cine argentino, un pilar del feminismo audiovisual. Historias como la exitosa "Camila" (1984) -que compitió en los Oscar, "Señora de nadie" (1982) y "De eso no se habla" (1993) reflejan la mirada de una cineasta que se animó a romper las estructuras patriarcales de una industria machista. Sus mujeres reivindicaron la emancipación y timonearon sus destinos, motivadas por sus deseos.

Bemberg nació en la ciudad de Buenos Aires el 14 de abril de 1922, en el seno de una familia tradicional relacionada a la industria, el comercio y también a las artes; su familia era propietaria de la cervecería Quilmes. A pesar de eso, no recibió una educación formal, algo que tal vez alentó el despertar de una curiosidad intelectual que la llevó a iniciarse en varias facetas: la de directora, guionista, empresaria teatral y activista femenina, a ser una de las fundadoras de la Unión Feminista Argentina (UFA) e impulsora de la asociación La Mujer y la Cosa.

En una entrevista con la agencia de noticias Télam, su socia Lita Stantic -con quien fundó su productora- afirmó: “María Luisa fue una gran directora de cine que, a lo largo de solo 12 años y en un ámbito en donde la mujer no había logrado un espacio, filmó seis películas. Todas ellas con personajes femeninos que resolvían elegir su destino”.

A los 22 años contrajo matrimonio con  el arquitecto Carlos Miguens y tuvo cuatro hijos; sin embargo, el amor por ellos no alcanzó para su realización personal: "Hay que haber tenido cuatro hijos para saber que no bastan", afirmó en una oportunidad.  Y en el cine encontró el lenguaje que buscaba para expresar sus conceptos e ideas sobre un mundo más igualitario, donde las mujeres no sean cargas sino protagonistas.

Entre fines del 60 y principios del 70 escribió la obra teatral “La margarita es una flor”, sobre la que se basó para hacer su primer guión cinematográfico, “Crónica de una señora”, que en 1971 dirigió Raúl de la Torre y al que le siguió en 1975 “Triángulo de cuatro”, que llevó a la pantalla grande Fernando Ayala.

A los 58 años, fundó su propia productora cinematográfica junto a Stantic y estrenó su ópera prima, “Momentos”, en la que retrató el adulterio de una mujer desde ojos femeninos y por la que fue perseguida durante la última dictadura cívico-militar argentina. La mirada políticamente transgresora de Bemberg inauguró un nuevo modo de hacer cine: llevó a las protagonistas de sus trabajos a plantear las problemáticas de la mujer y a enfrentarse con las instituciones -el Estado, la familia y la iglesia-, siempre buscando la autonomía en sus personajes femeninos y un llamado a la reflexión.

La crítica a la sociedad patriarcal argentina apareció también en “Señora de nadie” (1982) y en “Camila” (1984), donde plasmó la memorable y trágica historia de amor entre Camila O'Gorman -una joven de familia aristocrática-, y el cura Ladislao Gutiérrez durante los tiempos de Rosas. Protagonizada por Susú Pecoraro y el español Imanol Arias, la película tuvo gran repercusión en la Argentina y en el exterior, y estuvo nominada al Premio Oscar como Mejor Película Extranjera en 1985, siendo la única directora y uno de los siete filmes argentinos que compitieron en esa terna en la historia de dicho galardón.

Luego llevó al cine su mirada sobre la figura del terrateniente de los años 30 y 40 en “Miss Mary” (1986), con Julie Christie como protagonista, y más tarde, inspirada en un ensayo de Octavio Paz, dirigió “Yo, la peor de todas” (1990), en donde relató la historia de Sor Juana Inés de la Cruz, quien, según la propia cineasta, "fue la primera feminista del continente americano".

En su última película, “De eso no se habla” (1993), abandonó el relato literal y decidió contar una historia enmarcada en el universo de lo onírico, con las actuaciones del gran actor italiano Marcello Mastroianni y Alejandra Podestá, quien fue elegida por la directora siendo una niña.

El 7 de mayo de 1995 y con 73 años, Bemberg falleció de cáncer mientras terminaba el guion de “El impostor”, basado en un cuento de su parienta, la escritora Silvina Ocampo; el largometraje llegó a las salas dos años más tarde, en 1997, bajo la dirección de su colaborador Alejandro Maci.

En el último mes, el director Tomás de Leone documentó la vida de Alejadra Podestá, la elegida por Bemberg para protagonizar su último film "De eso no se habla". La trágica historia de la actriz enana que disfrutó una gloria fugaz y que, luego, ocupó las portadas de la sección Policiales, puede disfrutarse en Cine.ar.

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