A los 19 años, mientras muchos todavía buscan qué hacer con su vida, Dante Gualtieri ya tiene claro que quiere vivir en el escenario. Aunque para casi todos ya dejó de ser Dante y pasó a ser simplemente Chicho, el nombre con el que empezó a construir una identidad artística que hoy lo encuentra lanzando su primer EP y preparando su primer gran show en Buenos Aires.
El próximo 12 de junio se presentará en The Roxy, uno de los escenarios más emblemáticos del circuito porteño, para mostrar en vivo Capital, su primer trabajo discográfico. Un debut que no llega por casualidad, sino después de varios años de búsqueda, canciones, influencias poderosas y una conexión inesperada con el público a través de las redes sociales.
Como tantos músicos de su generación, Chicho creció entre auriculares, algoritmos y playlists infinitas. Pero su brújula sonora no apuntó solamente al presente. Mientras muchos de sus contemporáneos miraban hacia el trap o el reggaetón, él encontró refugio en otro universo, el rock argentino de los 80 y 90.
Ahí aparecieron Gustavo Cerati, Soda Stereo, Charly García y Luis Alberto Spinetta como faros inevitables. También se sumaron influencias como Illya Kuryaki and the Valderramas, The Smashing Pumpkins, Arctic Monkeys y hasta el costado más oscuro de Nine Inch Nails.
Ese cruce terminó moldeando un sonido propio, una mezcla entre funk, rock alternativo, hip-hop y una sensibilidad pop que dialoga con otra época, pero sin sonar nostálgica.
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El video que cambió todo
En 2024, cuando todavía estaba dando sus primeros pasos, Chicho empezó a subir versiones acústicas a redes sociales. Entre ellas, una interpretación de “Vivo”, clásico de Soda Stereo, terminó explotando inesperadamente. Superó el millón y medio de reproducciones y su nombre comenzó a circular entre quienes todavía buscan guitarras, melodías y canciones con otra profundidad dentro de la nueva escena.
No era solo una buena versión, había algo en su forma de cantar, en la manera de apropiarse de ese repertorio, que llamaba la atención. Ese pequeño fenómeno digital funcionó como una puerta de entrada.
Después llegaron sus primeras canciones propias: “Infierno”, “Disociados”, “El Camino del Ciruja”, “Encontrarte” y “El Coihue”, lanzadas durante 2025, donde empezó a aparecer con más claridad el universo que hoy termina de consolidarse.
En mayo de 2026 llegó Capital, su primer EP. No se trata de cuatro canciones sueltas, sino de una obra pensada como una unidad conceptual. “Desde el momento en que los empezamos a producir dijimos que, en lo sonoro, tenían que seguir un mismo hilo y no ser cuatro temas sueltos”, explicó el propio artista.
La canción que da nombre al trabajo funciona como el centro de gravedad del proyecto, define el clima, la estética y hasta la narrativa visual de los videoclips, grabados en distintos rincones de Buenos Aires. “T T” aparece como el corazón emocional del material, atravesado por la nocturnidad y una atmósfera urbana más íntima.
“Fue la canción más difícil de escribir. Me tomó muchísimo tiempo terminarla, pero quedó algo muy bueno”, contó. Sobre el significado del nombre, prefiere dejar el misterio abierto.
“Que Quede la Anécdota”, en cambio, es la más antigua. Nació en 2023 y estuvo cerca de quedar olvidada, hasta que encontró su lugar definitivo dentro del EP. Con una influencia más cercana a Nine Inch Nails, muestra su costado más oscuro y rockero.
El cierre llega con “Grin in Blu”, una de las canciones más espontáneas del trabajo, compuesta junto a su productor José Sánchez a partir de un riff inicial que rápidamente se transformó en tema.
Presentar este material en The Roxy no es un detalle menor. Para muchos artistas emergentes, tocar allí significa una especie de rito de pasaje, dejar de ser promesa para empezar a ocupar un lugar real dentro del mapa musical porteño.
El show del 12 de junio será la oportunidad de escuchar tanto Capital como las canciones que lo fueron posicionando en la nueva escena argentina. A los 19 años, Chicho parece entender algo que a veces lleva décadas descubrir: no alcanza con parecerse a los ídolos. Hay que encontrar una voz propia.
