La interna en la Corte está que arde. El hecho de que el espía Rolando “Rolo” Barreiro revelara que el espionaje había alcanzado a los ministros Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz no ayudó a calmar los ánimos. Pese a la tensión y la merma de poder que le han propinado sus colegas, el presidente de la Corte encontró un hueco en la agenda y prepara un viaje a los Estados Unidos para tratar de captar inversores de la mano del senador Miguel Ángel Pichetto (PJ) y el jefe de asesores de Mauricio Macri, José Torello. Se les sumarán el CEO regional del HSBC y el CEO de Vista Oil.

El encuentro tendrá lugar el jueves 25 en la Universidad de Columbia y surge como una actividad conjunta entre la Asociación de Abogados de Nueva York y el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires. Su realización fue confirmada a El Destape por el director ejecutivo de la tradicional institución ubicada en la calle Montevideo y que reúne a los integrantes de los estudios más poderosos de la City.

“La idea es brindar una visión de los tres poderes del país -- explicó el abogado Fernando Frávega --, una visión de la realidad nacional frente a las circunstancias del cambio de gobierno”.

Rosenkrantz, Pichetto y Torello viajarán a Nueva York para brindar "una visión de la realidad nacional"

Los inversores escucharán tres voces no demasiado disonantes que representan distintos estamentos del Estado y a dos inversores con distintos intereses en el país: Gastón Remy (Vista Oil, con intereses en Vaca Muerta) y Gerardo Mato, CEO para las Américas del HSBC. ¿Qué le preocupa al colegio de la calle Montevideo? Que nunca cayó la lluvia de inversiones que anunció el macrismo. Según contaron, no habrá un panel, sino que cada uno de los expositores dará su parecer por separado frente a un público de abogados de grandes empresas que invierten o podrían invertir en Argentina.

El HSBC no es cualquier institución financiera: estuvo involucrada en un caso internacional de fuga de capitales y evasión en diversos países del Mundo a través de su sede en Suiza. El informático Hervé Falciani fue quien hizo pública la información que, en el caso argentino, involucró a 4.040 cuentas con más de 3 mil millones de dólares.

Al Colegio de Abogados de la calle Montevideo le preocupa que nunca llegó la lluvia de inversiones

Un supremo business-friendly

Rosenkrantz no es ajeno al mundo corporativo. Antes de llegar a la Corte, dirigía un influyente bufete de abogados junto a su socio Gabriel Bouzat, que tenía entre sus clientes al Grupo Clarín, La Nación, Pegasus (dueño de Farmacity y vinculado a Mario Quintana), la Sociedad Rural, Pan American Energy, entre otros.

El presidente de la Corte, también, es un viajero frecuente. Egresado de Yale, sigue concurriendo con frecuencia a la universidad estadounidense para dictar clases. De hecho, juró después de Rosatti para ingresar al máximo tribunal porque tenía compromisos académicos en el exterior. Volvió a irse para Estados Unidos después del terremoto que sacudió a la Corte en septiembre del año pasado, cuando junto a Rosatti y Highton de Nolasco desbancaron de la presidencia de la Corte a Ricardo Lorenzetti, cargo que había ocupado cómodamente desde 2007.

En el colegio de la calle Montevideo dicen que la relación con Rosenkrantz se hizo fluida mientras ejercía como rector de la Universidad de San Andrés (Udesa), cargo que dejó para entrar a la Corte. El año pasado, dos semanas antes del acuerdo en el que sacaron a Lorenzetti de la presidencia de la Corte, fue el único supremo invitado al encuentro que organizó el colegio en la Bolsa de Comercio.

Pese a todo, no es una rareza que los presidentes del máximo tribunal hablen ante auditorios llenos de empresarios e inversores. En mayo pasado, en plena corrida, Lorenzetti se reunió con los empresarios más importantes del país en el Jockey Club. Pero, en esa ocasión, la diputada Elisa Carrió (Coalición Cívica - Cambiemos) denunció que el supremo estaba orquestando un golpe contra Macri.

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Una Corte en llamas

Barreiro, el espía que quiere convertirse en arrepentido, dijo ante el juez federal Alejo Ramos Padilla que la banda que lideraba Marcelo D’Alessio seguía con atención las entradas y salidas del país de los dos ministros de la Corte nombrados por el gobierno de Mauricio Macri. Según Barreiro, D’Alessio le había dicho que Rosatti y Rosenkrantz registraban viajes a Miami y a Panamá. Cerca de Rosatti dijeron que la última vez que había viajado a Miami fue cuando era ministro de Justicia de Néstor Kirchner (2004-2005).

Las revelaciones inquietaron a Rosenkrantz, que hizo trascender a través del diario La Nación que evaluaba presentarse como querellante en la causa. Su exsocio, Bouzat, se presentó el jueves en el juzgado de Dolores porque él mismo había sufrido el asedio de los servicios. El abogado dijo que el listado de viajes que estaba en poder de Ramos Padilla era “verosímil”. La preocupación va en ascenso.

Pero el espionaje es sólo uno de los problemas que tiene Rosenkrantz. Desde diciembre, sus colegas le vienen recortando sus facultades como presidente de la Corte. Entre otras cosas, no puede decidir contrataciones de personal sin la firma de otros dos ministros. En la mayoría de los fallos de alto impacto quedó en minoría y la semana pasada le sacaron el manejo del Centro de Información Judicial (CIJ), la web del Poder Judicial, después de que abriera el año judicial con un discurso enfocado en la crisis de legitimidad de la Justicia -- que no consultó ni comentó con sus colegas.

A eso se le suma el desplante de los jueces federales de Comodoro Py, que pegaron el faltazo en masa al acto. Después del último episodio del CIJ, salió en su apoyo Carrió, que es amiga de Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, quien llevó a Rosenkrantz a la Corte. Carrió le pidió que resistiera y amagó con denunciar (nuevamente) a Lorenzetti, su viejo enemigo, ante tribunales internacionales por estar supuestamente detrás de una intentona golpista.