Con la llegada del frío, las camperas de pluma vuelven a ocupar un lugar central en el guardarropa. Livianas, abrigadas y cómodas, también son una de las prendas más delicadas al momento del lavado. Sin embargo, expertos en cuidado textil aseguran que es posible limpiarlas en casa sin dañarlas, siempre que se sigan ciertos pasos clave y un truco simple que marca la diferencia.
El truco clave: usar pelotas de tenis
Uno de los métodos más recomendados por especialistas consiste en colocar dos o tres pelotas de tenis limpias dentro del lavarropas o la secadora junto a la campera. Este truco evita que el relleno se apelmace, ya que el movimiento constante ayuda a redistribuir las plumas y mantener el volumen original de la prenda.
Antes de aplicar el truco, es fundamental preparar la prenda, hay que cerrar cierres y velcros y darla vuelta para proteger la tela. Revisar bolsillos y retirar objetos. Usar detergente líquido suave, preferentemente específico para prendas delicadas.
En el lavarropas, lo ideal es elegir un programa corto y delicado, usar agua fría o hasta 30° y evitar el exceso de jabón. Estos cuidados ayudan a preservar tanto el tejido exterior como el relleno interno, que es lo que garantiza el abrigo.
Qué errores hay que evitar
Los especialistas coinciden en que hay prácticas comunes que pueden arruinar la prenda como usar suavizante o lavandina, lavar con programas intensos o retorcer o centrifugar en exceso o calor alto. Estos factores pueden dañar las plumas, quitarles sus aceites naturales y hacer que pierdan capacidad térmica.
El secado es el paso más importante. Más allá del lavado, el secado es clave para que la campera no se deforme. Las recomendaciones son: secar a temperatura baja en secadora, incluir nuevamente pelotas de tenis o toallas y sacudir la prenda entre ciclos.
Si se seca al aire, debe hacerse en superficie plana y en un lugar ventilado, moviéndola regularmente para evitar que las plumas se junten. Otro consejo importante es no lavar la campera con frecuencia innecesaria. Limpiarla solo cuando realmente lo requiere ayuda a conservar su estructura y prolongar su vida útil.
