Dormir con el maquillaje puesto es una de las peores cosas que podés hacer. No solamente porque tapa los poros y favorece el acné y el envejecimiento prematuro de la piel, sino también por el riesgo que hay de que se produzca una infección.
La Dra. Ashley Brissette, oftalmóloga en Nueva York, explicó en Real Simple por qué deberías tener mucho cuidado con esto. "Si dormís con maquillaje, pequeñas partículas pueden desprenderse y quedar atrapadas debajo del párpado. Eso puede causar irritación o incluso rayar la superficie del ojo, lo que puede derivar en una infección”, explica.
“He visto de todo, desde glitter hasta partículas de máscara de pestañas incrustadas debajo de los párpados. Por eso somos tan insistentes con retirar bien el maquillaje”, añade. Aunque acostarse sin quitárselo puede parecer algo menor, las consecuencias pueden ser muy serias.
Cómo recomienda limpiar la piel antes de irse a dormir
La doctora explica que lo ideal es retirarse muy bien el maquillaje de los ojos con alguna crema desmaquillante y luego agua micelar. Por último, aplicar un limpiador tipo bálsamo, masajear y retirar con una toalla.
Esa limpieza en tres pasos borra el día y deja la piel lista para colocar un sérum y una crema hidratante. De esta manera, te vas a despertar tanto con la piel como con los ojos saludables.
Además de los riesgos para la piel y los ojos, la especialista también hace foco en algo que muchas veces se subestima, que es la acumulación progresiva de residuos en la zona ocular.
Según explica, el problema no siempre aparece de forma inmediata, lo que hace que muchas personas no lo asocien directamente con su rutina nocturna. Sin embargo, la irritación leve, la sensación de arenilla en los ojos o el enrojecimiento frecuente pueden ser señales tempranas de que algo no está funcionando bien.
En este sentido, la prevención es muy importante. No se trata solo de desmaquillarse sino de hacerlo de forma adecuada y constante, sobre todo en zonas sensibles como los ojos y el contorno.
La especialista también sugiere prestar atención a los productos que se utilizan a diario. “Elegir fórmulas más livianas o aptas para piel sensible puede reducir la carga sobre la piel y facilitar la limpieza nocturna”, señala.
