Lejos de la fama de independientes o distantes, los gatos suelen desarrollar vínculos afectivos profundos con las personas con las que conviven. Una de las conductas más comunes es su tendencia a dormir encima de sus dueños, sobre el pecho, la cabeza o incluso entre las piernas.
El descanso es una parte central en la vida de los felinos, y es que pueden dormir entre 12 y 16 horas por día. Por eso, el lugar que eligen para hacerlo no es azaroso, sino que buscan espacios donde se sientan seguros, protegidos y cómodos. En este sentido, el cuerpo de sus dueños les ofrece calor y una sensación de cercanía que refuerza el vínculo.
Por otro lado, distintas investigaciones científicas sostienen que la interacción entre humanos y animales activa la liberación de oxitocina, conocida como la “hormona del amor”. Esta sustancia está asociada con el bienestar, la reducción del estrés y el fortalecimiento del apego. A su vez, también disminuyen los niveles de cortisol, la hormona vinculada al estrés. Por lo que, cuando un gato duerme encima de una persona, ambos se benefician a nivel emocional y fisiológico.
Por qué los gatos eligen dormir sobre sus dueños
Diversos estudios, entre ellos investigaciones del National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos, analizaron el vínculo entre humanos y animales y su impacto en la salud. Los resultados indican que el contacto cercano, como el que ocurre cuando un gato duerme sobre su dueño, favorece la liberación de oxitocina. Este proceso no solo fortalece el lazo afectivo, sino que también promueve una sensación de calma y seguridad en ambas partes.
Asimismo, especialistas en comportamiento animal explican que el calor corporal juega un rol fundamental. Los gatos tienen una temperatura corporal más alta que los humanos y buscan constantemente fuentes de calor para conservar energía. En este sentido, la veterinaria Ana Ramírez, directora del centro Kivet en España, señaló: “Adoran el calor que desprendemos, sobre todo en invierno, y eso los lleva a elegir el cuerpo humano como un espacio ideal”.
MÁS INFO
Sin embargo, en esta elección también interviene el instinto de protección. Al ubicarse sobre zonas estratégicas como el pecho o la cabeza, los gatos logran una posición elevada que les permite mantenerse alerta frente a posibles estímulos del entorno. Aunque estén dormidos, conservan parte de su instinto cazador, lo que los lleva a elegir lugares desde donde puedan vigilar.
La cabeza, en particular, es uno de los sitios preferidos. Esto es no solo porque reciben calor, sino porque también tienen un mejor campo de visión. Por último, este comportamiento también es una señal de confianza. No todos los gatos lo hacen, pero cuando eligen dormir encima de una persona, están demostrando que se sienten seguros y relajados en su presencia.
