Cada 29 de abril se celebra el Día de las Gambas al Ajillo, un plato español que se volvió un clásico en todo el mundo. En Buenos Aires hay cientos de ofertas para disfrutar de la mejor versión de este plato y tener la excusa perfecta para salir a comer, pero cinco lugares se destacan por su comida de calidad.
Día de las Gambas al Ajillo: los mejores lugares de Buenos Aires para disfrutarlas
En medio de la amplia oferta gastronómica de Buenos Aires, hay cinco lugares que se destacan por la calidad y el sabor de sus platos, que los convierten en el mejor lugar para ir a comer unas buenas gambas al ajillo:
1. Del Río Cantina
Con sedes en Saavedra y Villa Urquiza, la cocina de Del Río Cantina se apoya en recetas de corte hogareño y guiños a la tradición, dentro de un clima íntimo que invita a quedarse. Entre las opciones para arrancar, las gambas al ajillo se presentan como una entrada de sabores marcados, preparadas en una base de aceite de oliva con ajo, pimentón y un toque de limón asado que suma frescura.
Se combinan con papas noisette y se completan con un huevo frito en el centro, que aporta untuosidad y termina de amalgamar el conjunto. El toque final de pimienta recién molida redondea el plato, pensado para llevar al medio y compartir desde el primer momento.
- Direcciones: Av. García del Río 2957, Saavedra; Av. Congreso 5702, Villa Urquiza.
2. La Vicente López Restaurante
Con 25 años de trayectoria, La Vicente López Restaurante mantiene una propuesta basada en recetas de familia y cocina de raíz española. Dentro de su carta de tapas, las gambas al ajillo aparecen como una de las opciones más representativas. Se preparan con langostinos pelados salteados en aceite de oliva junto a ajo y guindilla, con una cocción breve que permite integrar sabores y conservar el punto del producto. El plato se completa con pimentón español De la Vera, que define su perfil. También se ofrece una versión sobre papas rotas con huevos fritos, donde la yema se integra al conjunto haciendo que cada bocado sea único. Una alternativa pensada para compartir y sumar al centro de la mesa.
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Dirección: Av. Maipú 701, Vicente López.
3. Ostende
En Ostende, las gambas al ajillo se inscriben en una propuesta que recupera sabores de la costa y la nostalgia de las mesas compartidas. La preparación combina un salteado en aceite de oliva con ajo y un desglasado con vino blanco, que aporta profundidad sin tapar el producto, mientras que el toque final de manteca termina de unir la salsa y darle una textura más ligada. El resultado es un plato de sabores definidos y perfil cálido, en el que las papas pay crocantes suman contraste y acompañan cada bocado, en una entrada que funciona como punto de partida para una comida relajada.
- Dirección: Virrey Loreto 3303, Colegiales.
4. Bilbao
Las gambas al ajillo son una de las tapas más representativas y elegidas de la carta de Bilbao. Se elaboran con langostinos crudos pelados —clave para lograr una cocción precisa y una textura jugosa—, que se sellan en sartén caliente con ajo picado y aceite de oliva. Luego, se incorpora pimentón español, una pizca de ají picante, sal y pimienta, generando una base intensa y aromática que se termina con perejil fresco. El resultado es un plato humeante, servido en cazuela, donde el aceite perfumado se transforma en una salsa profunda, ideal para acompañar con pan y aprovechar hasta el final.
Funciona como tapa o platito para compartir, perfecto para abrir la comida o sumar al centro de la mesa dentro del ritual del tapeo. Para acompañar, el vermut de la casa con soda es la elección más natural, ya que su perfil herbal equilibra la intensidad del ajo y el pimentón. También marida muy bien con un vino blanco bien frío, que aporta frescura y limpia el paladar entre bocado y bocado.
- Dirección: Thames 1795, Palermo.
5. Cantina Recoleta
Como parte de una propuesta que retoma la tradición de las cantinas porteñas con técnicas de cocina a la leña, Cantina Recoleta presenta entre sus entradas las gambas al ajillo, una receta basada en producto y método. El plato se realiza con langostinos enteros de alta calidad y utiliza como base un fumé elaborado con cabezas y carcasas, cocido a baja temperatura con vegetales y vino blanco. En sartén de hierro, el aceite de oliva se perfuma con ajo en láminas antes de incorporar los langostinos, que se cocinan de forma breve y se desglasan con vino blanco. La preparación se completa con el agregado de fumé, pimentón ahumado y ajuste de sazón, y se sirve en cazuela de barro con perejil fresco, ralladura y gajos de lima, además de un toque de oliva en crudo.
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Dirección: Av. Santa Fe 1430, Recoleta.
