Un nombre de mujer dejó de usarse para siempre en Argentina por su polémico significado

Un nombre femenino dejó de inscribirse en Argentina desde los años ’50 por su fuerte asociación al sufrimiento y el dolor.

04 de marzo, 2026 | 11.46

Los nombres propios no son simples etiquetas, condensan creencias, tradiciones y hasta climas de época. En la Argentina, los registros civiles muestran con claridad cómo las transformaciones sociales también impactan en la forma de nombrar a los hijos. Algunos atraviesan generaciones sin perder vigencia; otros, en cambio, desaparecen sin dejar rastro.

Uno de los casos más llamativos es el de Angustias, un nombre femenino que dejó de inscribirse oficialmente en el país desde la década del ’50. Su caída en desuso no fue azarosa. De raíz latina, proveniente de angustia, término asociado al dolor y la aflicción, el nombre tiene un fuerte origen religioso vinculado a la advocación mariana de Nuestra Señora de las Angustias, que representa el sufrimiento de la Virgen durante la pasión de Jesús.

Por qué dejó de usarse el nombre Angustias en Argentina 

Durante siglos, en contextos profundamente creyentes, este tipo de nombres ligados al sacrificio y al padecimiento eran habituales. Sin embargo, con el avance del siglo XX y el progresivo descenso de la influencia religiosa en la vida cotidiana, comenzaron a imponerse elecciones asociadas a valores más optimistas o neutros, como la alegría, la fortaleza o la esperanza. En ese nuevo escenario cultural, un nombre con una connotación explícitamente dolorosa perdió atractivo para las familias.

La desaparición de Angustias no es un hecho aislado, sino parte de un fenómeno más amplio. De acuerdo con datos del Registro Nacional de las Personas (RENAPER), existen otros ejemplos extremos. El caso más singular es el de Lesbia, inscripto una sola vez en toda la historia argentina, en 1924, y nunca más repetido.

Los nombres propios no son simples etiquetas, condensan creencias, tradiciones y hasta climas de época.

El nombre, que podría remitir a la isla griega de Lesbos o a la poetisa Safo, quedó como una rareza absoluta dentro de los registros oficiales. La historia de estos nombres evidencia cómo cambian las sensibilidades colectivas. Lo que en otro tiempo fue símbolo de devoción o inspiración cultural, hoy puede resultar anacrónico o incómodo. Así, los listados del registro civil no solo reflejan identidades individuales, sino también la evolución de toda una sociedad.