El Mundial ha visto superestrellas, invasores de campo, desilusiones y alegrías a lo largo de sus 96 años, y el domingo tuvo también un robot.
Atlas, un avanzado robot humanoide, se acercó al borde del campo para entregar el balón del partido al árbitro en el descanso en el Estadio Nueva York-Nueva Jersey, donde Brasil jugaba contra Noruega en los octavos de final. Entre sus movimientos figura la imitación de algunas inquietantes celebraciones de gol, incluida la pose de meditación del delantero noruego Erling Haaland.
"Siempre vimos la habilidad humana como una forma de motivarnos y desafiarnos a impulsar lo que los robots pueden hacer", dijo Alberto Rodríguez, director de comportamiento robótico de Boston Dynamics.
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El robot, presentado por Hyundai Motor, patrocinador del torneo, ya había bailado y practicado parkour anteriormente.
Sin embargo, para entregar el balón del partido —y ejecutar algunos movimientos elegantes—, Atlas tuvo que sortear desafíos propios del Mundial.
Las comunicaciones estándar por Wi-Fi con Atlas quedaron descartadas, con decenas de miles de aficionados rodeando la cancha con teléfonos móviles, por lo que se estableció un nuevo canal de comunicaciones con un dispositivo de radio acoplado a la espalda del robot.
"Y el césped tiene sus propias peculiaridades", dijo Rodríguez. "Tuvimos que cambiar la forma en que Atlas aprende a caminar y aprende a saltar y correr para que sea más robusto".
Hyundai ha impulsado de forma agresiva la producción masiva de estos robots y anunció este año que prevé desplegarlos en su planta de Estados Unidos en Georgia a partir de 2028, en un esfuerzo por automatizar tareas de alto riesgo y repetitivas.
Con información de Reuters
