Problemas de sueño en la tercera edad: por qué cuesta dormir y qué hacer

Llegada una cierta edad los problemas para conciliar el sueño se refuerzan. Por qué y cómo solucionarlo.

11 de abril, 2026 | 18.14

Dormir bien no siempre es fácil, y con el paso de los años puede volverse aún más complicado. Muchas personas mayores notan que se despiertan más durante la noche, que les cuesta conciliar el sueño o que se levantan demasiado temprano sin poder volver a dormirse. Si bien es algo muy común, esto no significa que haya que resignarse a dormir mal.

Por qué cuesta dormir a partir de la tercera edad

A medida que envejecemos, el sueño se vuelve más liviano y fragmentado. Esto tiene que ver con cambios naturales en el organismo, como la menor producción de melatonina, que es la encargada de regular los ciclos de descanso. A eso se suman situaciones comunes como levantarse al baño durante la noche, molestias físicas o incluso preocupaciones que aparecen al momento de acostarse.

El insomnio en la tercera edad es muy frecuente.

Por otro lado, también influye el ritmo del día, y es que, cuando hay menos actividad o menos exposición a la luz natural, el cuerpo pierde referencias claras de cuándo es momento de dormir. Todo esto hace que el descanso no sea tan profundo como antes y que cualquier estímulo pueda interrumpirlo, desde un mosquito que pasa cerca a un gato que maulla a lo lejos.

Si bien es normal que el sueño cambie con la edad, hay casos en los que las dificultades para dormir empiezan a afectar el día a día. Cuando una persona pasa varias noches seguidas durmiendo mal, se despierta constantemente o se siente cansada durante el día, puede estar frente a un cuadro de insomnio.

Cómo curar el insomnio y empezar a dormir bien

Para curar el insomnio y empezar a dormir bien no se requiere de grandes cambios, con excepción de aquellas personas con un cuadro más grave, que deben consultar con un especialista. En este sentido, mantener horarios regulares para acostarse y levantarse ayuda a que el cuerpo se ordene. También es importante generar un ambiente tranquilo, con poca luz y sin ruidos que interrumpan.

En este punto se vuelve clave el ejercicio durante el día. Practicas como el yoga, que puede ser suave y desde casa, o salir a caminar después de cenar, son muy beneficiosas para quienes les cuesta conciliar el sueño. Sobre todo esto último, ayuda a oxigenarse y dejar de lado los problemas del día a día. Como último paso, preparar el ambiente con una luz tenue, tener un té en la mesa de luz y leer un libro nunca falla.