En el último tiempo, la vigilancia epidemiológica ha puesto el foco sobre un hongo que ha demostrado una capacidad inusual para saltar de los gatos a los humanos, generando brotes que requieren atención médica. Se trata del Sporothrix brasiliensis, una cepa mucho más agresiva que la variante tradicionalmente conocida como "la enfermedad del jardinero" .
Lo que comienza como una pequeña herida en la piel de un gato puede transformarse en un desafío para la salud pública, y mucho más cuando se produce una mordida o rasguño en el medio. A diferencia de otros hongos que se encuentran en la tierra o madera en descomposición, esta especie ha encontrado en los felinos su principal vehículo de expansión.
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Cómo se produce el contagio
El mecanismo de transmisión es directo y, a menudo, subestimado. El hongo se aloja en las garras y en las secreciones de los gatos infectados, y el contagio a los humanos suele producirse a través de:
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Arañazos o mordeduras: la forma más común de inoculación del hongo en la piel.
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Contacto con lesiones: manipular a una mascota que presenta heridas abiertas o costras sin la debida protección.
Mientras que otras infecciones fúngicas desaparecen con cremas tópicas, el Sporothrix brasiliensis puede causar nódulos inflamatorios que siguen el trayecto de los vasos linfáticos, convirtiéndose en úlceras difíciles de tratar. Esta condición, conocida como esporotricosis, puede diseminarse a otras partes del cuerpo si no se trata a tiempo.
Síntomas en gatos y humanos
Para los dueños de gatos, la prevención comienza con la observación. Un felino infectado suele presentar:
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Heridas que no cicatrizan, principalmente en la nariz, la cara y las patas.
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Secreciones nasales o cutáneas.
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Pérdida de peso y apatía en casos avanzados.
Cuando esto ocurre, es fundamental recurrir a un veterinario para realizar el diagnóstico y evitar que el animal se convierta en una fuente de contagio para la familia.
En los humanos, la infección suele manifestarse como una pequeña protuberancia roja (similar a una picadura de insecto) que no desaparece y que puede evolucionar hacia una herida abierta. Con el tiempo, pueden aparecer lesiones secundarias a lo largo de los ganglios linfáticos, generando dolor e inflamación. El tratamiento requiere antifúngicos específicos durante varias semanas o meses, dependiendo de la gravedad del cuadro.
La reciente detección en Uruguay
La preocupación regional se renovó tras la detección de casos en Uruguay. Se han reportado infecciones en los departamentos de Maldonado y Rocha, y al no haber un nexo epidemiológico claro entre algunos de ellos, los expertos del Instituto de Higiene sugieren que el hongo ya podría estar circulando en el país desde antes de su detección oficial.
Este hallazgo ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias y de vigilancia epidemiológica uruguayas, ya que el hongo ha mostrado un comportamiento epidémico en otros países de la región, como Brasil, donde se registraron miles de casos en las últimas décadas.
Prevención y recomendaciones
Ante la circulación de este hongo, los especialistas recomiendan:
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Revisar periódicamente a los gatos que tienen acceso al exterior en busca de heridas o costras.
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Usar guantes si se necesita manipular un gato con lesiones cutáneas.
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Acudir al veterinario ante cualquier herida que no cicatrice en un felino.
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Consultar al médico si se sufrió un arañazo o mordedura de gato y aparece una lesión que no sana.
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No automedicarse con cremas tópicas, ya que pueden enmascarar los síntomas y retrasar el tratamiento adecuado.
La esporotricosis no se transmite de persona a persona, pero el contacto con gatos infectados sigue siendo la principal vía de contagio. Mantener a las mascotas sanas y tomar precauciones al manipularlas es la mejor barrera contra este hongo que encontró en los felinos su aliado para expandirse.
