La argentina acusada de racismo en Brasil pidió ayuda tras la orden de prisión preventiva: "Vulneran mis derechos"

La abogada santiagueña había viajado por vacaciones al país carioca, pero terminó con una tobillera electrónica al ser acusada de "racista". En más de una ocasión negó los cargos.

05 de febrero, 2026 | 20.10

Agostina Páez, la joven santiagueña acusada de racismo en Brasil, rompió el silencio tras haber recibido la notificación de prisión preventiva que solicitó el Ministerio Público de Río de Janeiro (MPRJ) por injuria racial, al considerar que las medidas cautelares vigentes no alcanzan para neutralizar el riesgo procesal. El hecho ocurrió a mediados de enero en un bar del barrio de Ipanema, en la zona sur de Río.

En un video que publicó en sus redes sociales, Páez comentó que recibió la notificación de prisión preventiva, siendo que tiene "una tobillera electrónica puesta" y que está "a disposición de la Justicia desde el día uno". También aseguró que "se están vulnerando" todos sus derechos.

La joven abogada lleva casi un mes imputada por haber realizado "gestos de mono" en un bar de Ipanema el 14 de enero y podría enfrentar una pena de dos a cinco años de prisión por el hecho. "Estoy desesperada y muerta de miedo. Hago este video para que se haga eco de la situación que estoy pasando", expresó la santiagueña.

Además, aseguró que tenía miedo de verse "perjudicada" al hacer el video y que se "vulneren todavía más" sus derechos. "De los hechos no puedo contar, solo espero que todo se aclare y resuelva como corresponde", puntualizó.

"Dejen de usarme de ejemplo, muestren todo. Necesito ayuda", pidió. A su vez, compartió en sus historias de Instagram una filmación donde se ve a los trabajadores del bar. "Estafa, burlas, acoso, persecución", describió la argentina, que había viajado por vacaciones a Brasil.

Qué pasó con Agostina Páez, la abogada argentina detenida en Brasil

Según la denuncia presentada por el MPRJ, Páez protagonizó una discusión con empleados de un bar tras un conflicto por el monto de la cuenta. Durante ese episodio, habría dirigido expresiones ofensivas vinculadas al color de piel de al menos tres trabajadores del local.

La acusación sostiene que la turista argentina utilizó la palabra “negro” de forma despectiva y que luego empleó el término “mono”, además de realizar gestos que imitaban a un animal, conductas que en Brasil encuadran como delito de injuria racial.

Para la fiscalía, el accionar no fue aislado ni impulsivo. En su presentación judicial, el organismo remarcó que la joven habría reiterado las ofensas incluso después de ser advertida de que ese tipo de expresiones constituyen un delito en el país.

El caso tomó mayor relevancia luego de que se difundiera un video en redes sociales, que se viralizó rápidamente y dio impulso a la investigación de la Policía Civil de Río de Janeiro. A partir de esas imágenes y de los testimonios, la fiscalía avanzó con la imputación formal. De acuerdo al Ministerio Público, la conducta de la acusada tuvo una clara intención de humillar y menospreciar a los trabajadores del bar, y se desarrolló de manera reiterada tanto dentro del local como en el exterior. Páez, por su parte, negó las acusaciones en el marco del proceso judicial.