“¿Puedo pasar?”: el cuarto cerrado con llave de Claudio Barrelier y el control que ejercía, según los habitantes de la casa

La Justicia volvió a allanar la vivienda de Barrelier, donde habría sido asesinada la nena de 14 años. Los testimonios de los convivientes del presunto femicida revelaron el estricto control que mantenía el acusado en la casa.

04 de junio, 2026 | 15.32

La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la nena de 14 años que fue asesinada en una vivienda del barrio Cofico de la ciudad de Córdoba, sumó nuevas pruebas al expediente referidas a los hechos sucedidos durante la noche del crimen. Por orden del fiscal Garzón, los peritos realizaron un nuevo allanamiento en la vivienda de Barrelier, ubicada sobre la calle Juan del Campillo al 800.

Se realizaron estudios acústicos y edilicios, para determinar cómo circulaba el sonido dentro de la casa, y se tomaron testimoniales a las personas convivientes. El objetivo principal de estas pericias fue el de establecer la dinámica de la vivienda y corroborar si las personas que se encontraban allí aquella noche podrían haber escuchado algún pedido de auxilio, gritos o señales de violencia desde la habitación donde sitúan el femicidio.

La convivencia marcada por el temor

En las declaraciones de las personas que compartían la vivienda con Barrelier se aportaron detalles que llamaron la atención. Según los testimonios incorporados al expediente, el acusado pasaba largas horas aislado en una habitación, que antiguamente era un garaje, y en la que restringía el acceso.

Los convivientes aseguraron que, para ingresar o salir de la casa, debían avisarle previamente mediante mensajes de WhatsApp con frases como “¿Puedo pasar?” o “¿Estás con gente?”. También relataron que, cuando transitaban por el sector, debían hacerlo en silencio y evitando mirar hacia el interior de la habitación.

De acuerdo con la reconstrucción judicial, cinco personas se encontraban en la vivienda durante la noche del hecho. Ahora, la fiscalía intenta determinar si alguna de ellas pudo haber escuchado o advertido algo relacionado con el crimen.

Mientras tanto, Barrelier permanece detenido en el Complejo Carcelario de Bouwer. La Justicia investiga si existió una agresión sexual y si hubo otras personas con algún grado de responsabilidad con lo ocurrido. 

La hipótesis del crimen silencioso

Según fuentes vinculadas a la causa, los especialistas analizaron niveles de decibeles y el alcance de los sonidos dentro de los distintos ambientes de la vivienda. Los resultados podrían resultar indispensables para confirmar o descartar dos hipótesis que actualmente maneja la fiscalía.

La primera sostiene que se trató de un “crimen silencioso”, una posibilidad respaldada por los resultados preliminares de la autopsia, que indican que la víctima habría muerto por asfixia.

La segunda, apunta a que eventuales gritos o pedidos de ayuda pudieron haber quedado ocultos por el volumen de la música que, de acuerdo con los testimonios recolectados, Barrelier acostumbraba escuchar en esa habitación.

Durante el procedimiento también fue secuestrado un colchón para la realización de estudios complementarios.