Terapia de pareja: por qué cada vez más argentinos buscan ayuda para sostener sus vínculos

Cada vez más parejas en Argentina recurren a terapia para mejorar la comunicación, resolver conflictos y redefinir sus vínculos.

25 de marzo, 2026 | 13.34

En un contexto donde los vínculos afectivos atraviesan tensiones cada vez más complejas, la terapia de pareja dejó de ser un recurso excepcional para convertirse en una herramienta frecuente. En Argentina, especialistas coinciden en que creció la cantidad de consultas en los últimos años, impulsadas por cambios culturales, mayor apertura a la salud mental y nuevas formas de concebir las relaciones.

Según el médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin, las relaciones amorosas no son estáticas ni lineales. “Las relaciones amorosas se construyen gracias a un entramado de acuerdos y desacuerdos, de afinidades y discrepancias”, explica. En ese sentido, advierte que el amor, por sí solo, no garantiza estabilidad: “Sin ese sentimiento de apego el vínculo estaría sostenido por la costumbre, la repetición de actos y la comodidad”.

Si bien no existen cifras oficiales unificadas, distintos colegios profesionales y asociaciones de psicología estiman que entre un 20% y un 30% de las parejas en Argentina recurrieron alguna vez a terapia, ya sea en momentos de crisis o como instancia preventiva. Tras la pandemia, además, se registró un aumento en las consultas vinculadas a convivencia, comunicación y desgaste emocional.

El cambio de paradigma también influye, hoy las parejas tienden a buscar ayuda antes de llegar a una ruptura definitiva. “La terapia de pareja es una alternativa de abordaje del vínculo en crisis; no trata a las personas, sino a los diferentes modos de unión que sostienen la relación”, sostiene Ghedin.

Qué se trabaja en terapia de pareja

A diferencia de lo que muchas veces se cree, el espacio terapéutico no funciona como un lugar para dirimir culpas. “No debe ser un ring para continuar con el combate”, señala el especialista. Por el contrario, el foco está puesto en reconstruir la comunicación y entender los mecanismos que generan conflicto.

Entre los principales motivos de consulta aparecen:

  • Problemas de comunicación
  • Celos y desconfianza
  • Desgaste de la intimidad
  • Dificultades en la vida sexual
  • Reproducción de modelos familiares
  • Situaciones de violencia, tanto explícita como implícita

En muchos casos, incluso, las parejas llegan con sentimientos intactos pero sin herramientas para vincularse: “Existen parejas que se aman, pero no saben cómo acercarse sin conflicto mediante”, explica Ghedin.

Uno de los objetivos centrales del proceso terapéutico es volver a conectar con el afecto original. “El amor está cubierto por un sinnúmero de capas de desacuerdos… el objetivo será ir descubriendo cada una de esas capas”, detalla.

Para eso, el rol del terapeuta es clave, pero no desde un lugar de autoridad: “No es un juez que dicta sentencia ni establece alianzas”, aclara, sino un profesional que ayuda a detectar conflictos y abrir caminos posibles. Además, la terapia no se limita a lo que ocurre en sesión. “El compromiso para trabajar dentro y fuera del espacio terapéutico es fundamental”, sostiene.

En Argentina, especialistas coinciden en que creció la cantidad de consultas en los últimos años, impulsadas por cambios culturales, mayor apertura a la salud mental y nuevas formas de concebir las relaciones.

Ghedin pone el acento en un concepto central, la igualdad dentro de la pareja. “La esencia de todo vínculo amoroso debe ser simétrico”, afirma, y advierte que muchas crisis surgen cuando ese equilibrio se rompe.

En ese sentido, los cambios sociales, como el cuestionamiento de los roles tradicionales, también impactan en la vida en pareja. “Cuando una de las partes dice ‘necesito ser yo’ o ‘quiero luchar por lo mío’, puede aparecer la incomprensión y la crisis”, señala.

La sexualidad, además, ocupa un lugar clave, puede debilitarse con el conflicto o, en algunos casos, funcionar como un parche momentáneo. Por eso, la terapia también aborda ese aspecto como parte integral del vínculo.

Lejos de tener un único objetivo, la terapia de pareja no siempre busca “salvar” la relación. En algunos casos, el proceso deriva en una transformación del vínculo; en otros, en su final. “Una vez que se dice ‘basta’, el camino es la modificación buscando un vínculo más saludable o la disolución”, concluye Ghedin.