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Alberto Delobos, etólogo: “El perro no elige comportarse mal, sino que reacciona desde un estado que no puede regular”

Alberto Delobos, especialista en neuroetología canina, revela que muchos comportamientos de los perros no son desobediencia, sino signos de un sistema nervioso sobrepasado.

08 de septiembre, 2026 | 19.08
Perro corriendo.

Muchos dueños interpretan los ladridos constantes, los tirones de correa o la ansiedad por separación como problemas de conducta o falta de disciplina en sus perros. Sin embargo, Alberto Delobos, director de Tierra Delobos, sostiene que detrás de estos comportamientos hay un fenómeno distinto: los perros sufren un estado de sobreexcitación que les impide controlar sus respuestas.

Según Delobos, “el perro no está eligiendo comportarse mal, está reaccionando desde un estado que no puede regular”. Este enfoque nace a partir de su propia experiencia con un kelpie australiano muy reactivo, que mostraba conductas agresivas y miedo intenso hacia otros animales y personas.

Al adoptar a este perro sin formación previa en comportamiento canino, Alberto se encontró con una realidad que desafiaba sus expectativas. “Era un animal completamente desbordado. Y claro, cuando te enfrentas a eso, se rompe todo el relato que te habías construido”, relató. En lugar de rendirse, decidió investigar y probar métodos diferentes para comprender mejor a su mascota.

Un perro "desbordado": la historia que cambió la forma de entender la conducta canina

Así surgió su nuevo enfoque: dejar de intentar corregir a cada instante y comenzar a observar con atención los movimientos y cambios de estado del perro. Esa observación profunda lo llevó a crear Tierra Delobos, un centro dedicado a la investigación en neuroetología canina y bienestar, ubicado en la Ribera del Júcar, España.

Qué es la neuroetología canina y cómo ayuda a regular el comportamiento

Desde su inicio en 2020 con apenas 15 perros, el centro creció hasta albergar más de 60 animales en semilibertad dentro de un extenso terreno de más de 50 hectáreas. La neuroetología, disciplina que estudia la relación entre el comportamiento y el sistema nervioso, es la base de su trabajo.

Para Delobos, el cuerpo es el lenguaje principal del perro: “El perro no te habla con palabras. Te habla con su cuerpo”. Su método se centra en analizar la excitación, es decir, la velocidad e intensidad de los movimientos para interpretar el estado emocional del animal.

Observar los movimientos del perro es clave para entenderlo.

Un perro que se mueve rápido e impulsivamente puede estar en un estado de sobreexcitación, mientras que los movimientos lentos y fluidos reflejan mayor estabilidad y calma. “Una de las conclusiones más importantes a las que hemos llegado es que el lenguaje del perro se basa en la excitación”, explicó.

Este problema se ve agravado por la vida acelerada que llevan los humanos hoy en día, con muchos estímulos y poco espacio para la tranquilidad, lo que también afecta a los perros. En este contexto, muchas conductas consideradas “problemáticas” son simplemente señales de saturación.

Estrés humano y saturación canina: cómo ayudar a tu perro a encontrar el equilibrio

Por eso, Delobos enfatiza que no se trata de imponer disciplina, sino de ayudar al perro a encontrar un equilibrio: “No es desobediencia en absoluto, es un sistema sobrepasado. La gente que cree que mientras más hace con el perro, mejor está, pero no es así. No se trata de imponer, sino de ayudar al perro a regularse; es la relación que conformamos con él, y no lo que el perro te da”.

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