Murió Lila Pastoriza, periodista y sobreviviente de la ex ESMA

Su militancia empezó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Colaboró con distintos medios y fue parte del proyecto del Parque de la Memoria.

25 de marzo, 2026 | 18.17

La periodista y sobreviviente de la ex ESMA Lila Pastoriza murió este miércoles, a pocas horas de conmemorarse los 50 años del último golpe de Estado cívico-militar que la secuestró durante 15 meses en la ex Escuela de Mecánica de la Armada. Había enfocado gran parte de su vida a militar por los derechos humanos en nuestro país.

Había nacido en Mar del Plata y fue secuestrada por la dictadura cuando formaba parte de la agrupación Montoneros, en 1977, y mientras permaneció detenida y secuestrada en la ex ESMA tuvo que armar un archivo periodístico.  Su militancia empezó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Como periodista, trabajó en la Agencia de Noticias Clandestina (ANCLA), fundada por Rodolfo Walsh, también desaparecido y asesinado por la dictadura. Luego de ser liberada, Pastoriza se exilió en España y después en México, donde se casó con el ex diputado Eduardo Jozami.

El secuestro

Lila fue secuestrada el 15 de junio de 1977 en la vía pública, cerca de Serrano y Honduras, por hombres vestidos de civil. Fue trasladada al centro clandestino de detención de la ESMA. En paralelo, Jozami permaneció detenido entre el 12 de septiembre de 1975 y el 11 de septiembre de 1983 en las cárceles de Villa Devoto, La Plata, Sierra Chica, Caseros y Rawson.

La periodista estuvo encerrada en Capuchita, el altillo del establecimiento, y solo salía para realizar trabajo forzado. Fue sometida a tortura y obligada a realizar tareas en la construcción de un archivo periodístico.

Los archivos periodísticos eran contar los diarios, clasificar las noticias por tema. Les interesaba, como que algo se iba a hacer. Nunca supimos qué. Mi idea era que había planes para la cosa más interna, pero nunca se concretó ni nada”, relató en diálogo con la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

Sobre su experiencia en cautiverio, contó: “Nosotros intentábamos comunicarnos entre nosotros, algo que no se podía hacer. Nos pasábamos comida, habían algunos que teníamos una dieta porque estábamos enfermos entonces tratábamos de repartirla. En algún momento capaz algún compañero se podía mover; algunos guardias nos permitían pararnos. A los tres meses de estar ahí yo era una presa vieja, porque los traslados eran semanales”. La liberaron el 27 de octubre de 1978, junto a la politóloga Pilar Calveiro.

Su testimonio en el Juicio a las Juntas Militares

Durante su exilio en España, presentó un informe sobre su cautiverio ante el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). En México participó además de la Casa Argentina de Solidaridad (CAS), donde también abogó por la liberación de miles de personas detenidas ilegalmente, entre ellas su esposo.

Con el regreso de la democracia, volvió al país en 1984 y declaró ante la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas (Conadep) y en el Juicio a las Juntas Militares en 1985 durante el gobierno de Raúl Alfonsín. En su testimonio recordó cómo recuperó una carta que Walsh le había escrito a su hija.

"Yo lo conocía y lo había visto bastante en toda la etapa a partir de la detención de mi marido. Era amigo de mi marido y una de las primeras cosas que pregunté es qué pasó con Rodolfo Walsh y me dijeron que lo mataron cuando fueron a detenerlo". Y agregó: "Cuando me llevan a la pecera, me pongo a revisar los papeles y de esas cosas saco un escrito a máquina que es la carta a su hija y en una de las veces que me llevaron a mi casa me la llevé y se la pude dar a la mujer de Walsh".

Su trabajo periodístico siguió con colaboraciones en distintos medios y fue parte del proyecto Parque de la Memoria, trabajó en el Espacio de la Memoria que funciona en la ex-ESMA y siguió brindando su testimonio en diferentes causas contra los represores que actuaron en la dictadura.