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Era una inofensiva mascota de acuario, pero se liberó en los ríos y hoy es una pesadilla

En Yakarta, Indonesia, más de 10 toneladas de bagres sapu-sapu fueron capturadas tras su proliferación en ríos locales.

27 de octubre, 2026 | 10.17
Bagre.

En Yakarta, la capital de Indonesia, las autoridades enfrentaron un problema ambiental inesperado: miles de bagres sudamericanos invadieron varios cursos de agua, incluyendo el río Ciliwung, obligando a organizar operativos masivos para controlar su población.

Estos peces, conocidos localmente como sapu-sapu, son originarios de Sudamérica y suelen utilizarse en acuarios por su habilidad de limpiar algas de distintas superficies. Sin embargo, su introducción en ambientes naturales ajenos a su hábitat generó un impacto negativo en la biodiversidad local.

En abril de 2026, los equipos de control ambiental lograron retirar más de 10 toneladas de estos bagres de los ríos de Yakarta. Esta cifra no corresponde a una sola captura ni exclusivamente al río Ciliwung, sino que refleja el esfuerzo conjunto en distintos sectores de la ciudad.

La problemática comenzó cuando estos peces, que se comercializan como mascotas para acuarios, fueron liberados deliberadamente o escaparon de criaderos. Adaptados para sobrevivir en condiciones adversas, los bagres del género Pterygoplichthys pueden aprovechar oxígeno atmosférico, lo que les permite resistir en aguas con bajo nivel de oxígeno, algo común en ríos contaminados.

Los bagres son originarios de Sudamérica y se usan en acuarios.

Su cuerpo está cubierto por placas rígidas y su boca está diseñada para adherirse a objetos y alimentarse de algas, lo que les valió el apodo de sapu-sapu, que significa 'escoba' en indonesio, por su función de limpieza. Pero esta característica no implica que sean adecuados para mantener limpios los ecosistemas naturales.

La presencia de estos peces fuera de Sudamérica es un claro ejemplo de cómo liberar especies ornamentales en ambientes naturales puede generar consecuencias graves. En este caso, la proliferación de los bagres afecta la fauna autóctona y puede agravar los problemas ambientales ya existentes en los ríos de Yakarta.

Pueden aprovechar oxígeno atmosférico y resistir aguas contaminadas.

Es importante aclarar que los bagres no son responsables de toda la contaminación en los ríos, pero su resistencia y capacidad de reproducción dificultan el control de su población y contribuyen a desequilibrios ecológicos.

Las jornadas de captura contaron con la colaboración de equipos públicos y voluntarios locales, reflejando la preocupación por preservar la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas acuáticos en la ciudad.

Especies que se liberaron donde no debían: tres casos que salieron mal

El sapo de caña fue introducido en Australia en 1935 para controlar plagas y terminó convirtiéndose en una invasión de más de 200 millones de ejemplares tóxicos. Los conejos europeos, liberados en 1859 para cazar por diversión, arrasaron con la vegetación nativa y causaron erosión en todo un continente.

La perca del Nilo, introducida en el lago Victoria para aumentar la pesca, depredó a más de 200 especies nativas y alteró por completo el ecosistema africano. Estos tres casos evidencian que la liberación de especies en ambientes ajenos genera desequilibrios ecológicos y pérdida de biodiversidad.

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