Lejos de frenarse, la crisis económica que vive Argentina desde la llegada de Javier Milei está a punto de sumar a más de 200 trabajadores despedidos en una planta de una importante fabricante de cosechadoras.
Metalfor, empresa perteneciente al grupo Bertotto Boglione, decidió dejar de producir en su planta de Noetinger, Córdoba, y comenzó a desmantelar las instalaciones, mientras avanza con un plan para reducir en un 60 por ciento el personal de otra de sus fábricas, ubicada en Marcos Juárez.
La compañía busca desvincular a 225 trabajadores sobre una dotación de 375 empleados en esa localidad. La decisión se produce apenas un mes después de que Metalfor quedara en el centro de la escena por el despido de 35 trabajadores durante el partido que la Selección argentina disputó ante Egipto en el Mundial.
En aquella oportunidad, la empresa había autorizado a los empleados a retirarse antes para poder ver el encuentro y, mientras se desarrollaba el partido, comunicó los despidos. Los trabajadores recibieron posteriormente una propuesta de indemnización equivalente al 65% de lo que les correspondía, con un esquema de pago en cuotas.
Metalfor solicitó el Preventivo de Crisis
Ahora, el escenario se profundizó. Metalfor solicitó la apertura del Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) y reconoció un pasivo financiero superior a los $52.000 millones con más de una veintena de entidades bancarias y crediticias. La situación financiera también derivó en atrasos en el pago de los salarios de sus más de 600 trabajadores.
En Noetinger, el cierre de la actividad productiva ya comenzó a hacerse visible. Según informó el medio La Mañana, los trabajadores registraron en videos el desmantelamiento de la planta y el traslado de las máquinas hacia otras instalaciones del grupo en Marcos Juárez.
El movimiento forma parte de una reconfiguración del negocio de la compañía. El grupo planea abandonar la fabricación de maquinaria agrícola y pulverizadores para concentrarse en actividades vinculadas con la minería, el petróleo y el gas.
Marcos Juárez quedaría así como uno de los principales puntos de la nueva estructura productiva. Allí, además de las actividades vinculadas al sector agrícola, el grupo fabrica tanques de acero y plástico para almacenamiento de combustibles, semirremolques y estaciones portátiles.
El mecanismo planteado por Metalfor para reducir su estructura también generó rechazo entre los trabajadores. La propuesta para alcanzar acuerdos por “extinción de vínculo” contempla el pago del 30% de la indemnización en efectivo, aunque distribuido en 18 cuotas, mientras que el resto sería entregado en maquinarias y herramientas valuadas por la propia empresa.
La oferta fue rechazada por los trabajadores, quienes cuestionaron especialmente la cotización de esos bienes. Según su denuncia, parte de las herramientas y máquinas ofrecidas serían obsoletas. “Metalfor cotiza a $3 millones y no valen más de $200.000”, afirmó uno de los trabajadores.
La preocupación también alcanza a la posibilidad concreta de cobrar las indemnizaciones. Desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) advirtieron sobre la falta de certezas respecto del pago de las sumas correspondientes a los trabajadores.
A esto se suma la situación judicial de la compañía. Según la información difundida por el medio cordobés, Metalfor afronta varios pedidos de quiebra que podrían avanzar sobre sus activos, aumentando la incertidumbre entre los empleados que aguardan una definición sobre sus puestos de trabajo y las deudas laborales.
