Ötzi fue recuperado del hielo de un glaciar de los Alpes a fines del siglo pasado. Bautizado como "el hombre de las nieves", tiene más de 5300 años de antigüedad y, ahora, un nuevo estudio identificó la vida microscópica que llevaba dentro.
La investigación publicada en la revista especializada Microbiome mostró que las bacterias eran muy diferentes a la de los humanos de las sociedades modernas. También se descubrieron una serie de hongos adaptados al frío se "despertaron" miles de años después y podrían afectar el futuro de la momia.
Hace unos tres años un profundo estudio genético develó que la momia era calvo, de tez oscura y que seguramente provenía de la lejana Anatolia, una zona hoy conocida como Asia Menor, una región peninsular que constituye la mayor parte de la actual Turquía. Sus últimas comidas consistieron en carne de venado y cabra, además de trigo.
Además, vestía ropa confeccionada con pieles de diversas especies animales, portaba objetos como un hacha de cobre, un arco largo, flechas y un carcaj, una daga de sílex y una mochila, y lucía tatuajes geométricos. Su causa de muerte fue producto de una punta de flecha incrustada en su hombro izquierdo, lo que provocó una hemorragia mortal durante un ataque en terreno montañoso.
Los nuevos hallazgos sobre Ötzi, el hombre de las nieves
El hombre de las nieves fue descubierto en los Alpes italianos en 1991 por unos turistas alemanes. Sobre sus restos se realizando diversos estudios, que incluso determinaron lo que comió por última vez. La nueva investigación se centró en su microbioma, que abarca desde la flora intestinal de un ser humano de la Edad del Cobre a levaduras adaptadas al frío, que forma parte de un "ecosistema activo" hasta el día de hoy.
Según contó Frank Maixner, director del Instituto de Estudios de Momias en la institución Eurac Research (Bolzano, Italia) y autor senior de la investigación, identificaron bacterias intestinales ancestrales conservadas en Ötzi, las cuales son "extremadamente raras en personas que viven estilos de vida modernos e industrializados, aunque aún se pueden encontrar en personas con estilos de vida tradicionales y no industrializados”.
“Estos microbios nos brindan una imagen única y valiosa de cómo era el intestino humano en la Edad del Cobre, antes de que la industrialización transformara nuestra microbiota”, precisó en diálogo con El País.
Para llegar a estos resultados, los investigadores analizaron las bacterias y los hongos encontrados en frotis cutáneos, fragmentos de tejido y muestras de agua interna descongelada procedentes de los restos momificados, que compararon con muestras de tierra y hielo recogidas en el lugar del hallazgo y conservadas en 1991, para así determinar las influencias ambientales.
Los indicios de vida
El microbioma es el mismo que tenía la momia cuando murió. Los investigadores encontraron un gran número y variedad de bacterias del género Clostridia, que ya habían sido detectadas en las momias egipcias. Mientras que en el suelo del agua descongelada encontraron microorganismos bien adaptados al frío.
Se identificaron cuatro especies de hongos pertenecientes al grupo de levaduras, como la Glaciozyma watsonii o la Phenoliferia glacialis. La particularidad de estas levaduras es que algunas presentaban run reducido daño en su ADN. "El hombre del hielo no es una reliquia estática, sino una interfaz biológica dinámica" y la coexistencia de microbios intestinales endógenos antiguos y colonizadores modernos "pone de relieve la posibilidad de que exista actividad microbiana incluso a temperaturas bajo cero", según la investigación.
El análisis también indica que las medidas de conservación anteriores pueden haber favorecido involuntariamente a ciertos microorganismos, ya que tres de las cuatro levaduras identificadas poseen la capacidad genética de descomponer el fenol.
Las condiciones de conservación de la momia son, en la actualidad "muy estables", en palabras de la directora del Museo Arqueológico del Tirol del Sur, Elisabeth Vallazza, que supervisa la conservación de la momia, pero se necesitan "más investigaciones y un esfuerzo de conservación integral para preservarla para muchas generaciones más".
