La Mutilación Genital Femenina atenta contra los derechos humanos y es un problema mundial

La OMS resaltó que la práctica "viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles".

06 de febrero, 2021 | 07.00

Hoy es el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, un procedimiento que consiste en la separación total o parcial de los genitales femeninos u otras lesiones por motivos no médicos y es considerada como una violación de los derechos humanos de mujeres y niñas. En palabras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), "refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada, y constituye una forma extrema de discriminación de la mujer". Actualmente, más de 200 millones de personas fueron sometidas a la práctica y se estima que, si sigue aumentando al mismo nivel que hoy, otras 68 millones de niñas serán víctimas de ella entre 2015 y 2030 en los 25 países de los cuales se tiene información.

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La mayor parte de los casos de Mutilación Genital Femenina (MGF) es realizada por circuncisores tradicionales que suelen tener otras funciones importantes en sus comunidades, tales como la asistencia al parto. En muchos lugares, se practica por la errónea creencia de que el procedimiento es más seguro si se realiza en condiciones medicalizadas. Suele hacerse con cuchillos especiales, tijeras, bisturíes, trozos de cristal o cuchillas. No suelen utilizarse anestésicos ni antisépticos a menos que el procedimiento lo lleven a cabo profesionales médicos y la OMS exhorta a los trabajadores de la salud a abstenerse de efectuar tales intervenciones.

El procedimiento que atenta contra los derechos humanos es practicado mayoritariamente en menores y "viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte", explicó el organismo internacional y aseguró, en un informe publicado el año pasado, que la MGF "no tiene ningún beneficio para la salud, y daña a mujeres y niñas de muchas formas". 

Estas prácticas se hacen mayoritariamente durante la infancia, atentando contra los derechos de los niños y niñas, en algún momento entre la lactancia y adolescencia y de forma ocasional en la vida adulta. Según datos de la OMS, cada año más de tres millones de niñas corren el riesgo de sufrir MGF y más de 200 millones de mujeres fueron objeto de este procedimiento que es frecuente en las regiones occidental, oriental y nororiental de África, en algunos países de Oriente Medio y Asia y entre migrantes de esas áreas. Por lo tanto, es un problema mundial.

Desde UNICEF advierten que ese universo de 200 millones de mujeres está integrado por personas de 31 países, con edades comprendidas entre los 15 y los 49 años y sostuvieron que aproximadamente 1 de cada 3 niñas adolescentes (15-19 años) fue a esta práctica realizada por personal de los servicios de salud. Se trata de un procedimiento cada vez más rechazado por la sociedad ya que en los países donde se realiza, siete de cada 10 niñas y mujeres piensan que debe erradicarse. En estas naciones, la proporción de niñas y mujeres que desean que se ponga fin a esta práctica se duplicó en el transcurso de los últimos 20 años.

Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, en África es una práctica común en comunidades de 29 países como Benin, Burkina Faso, Camerún, Chad, Côte d'Ivoire, Djibouti, Egipto, Etiopía, Eritrea, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bissau, Kenya, Liberia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, República Centroafricana, República Democrática del Congo, República Unida de Tanzanía, Senegal, Sierra Leona, Somalia, Sudán, Togo, Uganda y Zambia. Pero también se practica en India, Indonesia, Malasia, el Pakistán y Sri Lanka.

En Oriente Medio, la práctica se mantiene en los Emiratos Árabes Unidos, Omán y el Yemen, en Iraq e así como en el Estado de Palestina. En Europa del Este, informes recientes muestran que algunas comunidades practican la MGF en Georgia y la Federación Rusa. También hay casos en América del Sur, en algunos sectores de Colombia, Panamá, Ecuador y en Perú y en muchos países occidentales como Australia, Canadá, los Estados Unidos, el Reino Unido y otros distritos europeos.

Por ejemplo, este año se conoció que en España hay más de 3.650 niñas de entre 0 y 14 años con riesgo de sufrir Mutilación Genital Femenina y Barcelona es la ciudad donde hay más niñas en esta situación. Datos que se desprenden de un informe hecho público por la delegación del gobierno contra la violencia de género, donde se apunta que en España las niñas que están en riesgo nacieron o viven en el país pero provienen de familias originarias de ciertas comunidades de África.

En 2018 las mujeres peruanas coparon las calles para manifestar su rechazo al indulto del ex presidente Alberto Fujimori que en los 90  fue responsable de la política pública que esterilizó de manera forzada a más de 200.000 mujeres andinas, campesinas y nativas.

Gracias al estudio de los países donde se pudo obtener información, se concluyó que la práctica conllevó un gasto de US$ 1400 millones en un año (2018) y se calculó que, si no se actúa contra ella, el monto ascenderá a 2300 millones (un 68%) en 30 años (2047). Por el contrario, si los países abandonan esa práctica, los costos se reducirían un 60% en ese periodo de tiempo. 

 

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