El incremento de las tarifas del transporte público que comenzó a regir este 1 de junio en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) volvió a poner en evidencia el atraso del ajuste en el saldo negativo de la SUBE. En definitiva, después de los aumentos, este beneficio perdió gran parte de su capacidad para funcionar como respaldo en situaciones de emergencia.
El sistema mantiene sin cambios desde diciembre del 2024 los montos del crédito automático que habilita a viajar cuando la tarjeta se queda sin fondos. Sin embargo, después de los aumentos tarifarios ese margen es cada vez más insuficiente frente al costo actual de los boletos de transporte.
De hecho, la situación es especialmente notoria en el subte. Con la nueva actualización, el boleto mínimo para quienes tienen la SUBE registrada y hacen entre uno y veinte viajes mensuales es de $1.558, cuando el saldo negativo disponible en este medio de transporte sigue siendo de $1.200. No alcanza ni para un recorrido completo.
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Cuántos viajes permite realizar el saldo negativo de la SUBE
Actualmente, el sistema SUBE establece distintos límites de saldo negativo según el medio de transporte. Para colectivos, subtes y servicios fluviales, el límite es de hasta $1.200 negativos. Para las líneas ferroviarias Mitre, Sarmiento, Roca, San Martín, Belgrano Norte, Belgrano Sur, Tren del Valle y lanchas del Delta, el monto es de $650. La línea Urquiza cuenta con un límite aún menor, de $480.
En los colectivos nacionales, donde el boleto mínimo pasó a costar $715, el saldo negativo permite cubrir aproximadamente un viaje completo y una parte de un segundo trayecto. En los trenes metropolitanos, donde el boleto mínimo ronda los $350 con SUBE registrada, el saldo negativo ya no alcanza para cubrir un viaje de ida y vuelta.
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El saldo negativo, congelado desde el 2024
El alcance del saldo negativo se reduce a medida que las tarifas avanzan y los montos del "beneficio" permanecen inalterados. Esta herramienta funciona como una emergencia, que le permite al usuario seguir viajando cuando la tarjeta no cuenta con fondos suficientes, y se descuenta en la próxima recarga realizada.
Una vez alcanzado ese límite, la SUBE deja de habilitar nuevos viajes hasta que se cargue dinero para cancelar la deuda generada. Quien llegue al tope de los $1.200 negativos deberá cubrir antes ese monto para recuperar la disponibilidad de crédito.
Las y los usuarios del transporte público consideran que esta herramienta quedó desactualizada frente al costo real de viajar a diario, reduciendo su función original, pensada como "salvataje" ante olvidos o imprevistos.
