Desde que la recompensa por datos útiles sobre el paradero de Pedro Kreder y Juana Morales, los jubilados desaparecidos en Chubut, aumentó a 10 millones de pesos, las llamadas a las autoridades para ofrecer información falsa crecieron considerablemente. Lo cierto es que no se aportaron, hasta el momento, nuevos datos que contribuyan al avance de la investigación y el dolor de las familias involucradas se profundiza.
En este marco, a casi cinco meses de la desaparición de Pedro y de Juana, no existen respuestas sobre qué pasó con ellos y dónde están.
La desaparición de los jubilados en Chubut
Las familias de Kreder y Morales dijeron que el aumento de la recompensa generó más dudas que certezas, ya que despertó un aluvión de llamadas y pistas falsas que siempre quedan envueltas en esperanzas vanas.
“En general, lo que pasa es que a la gente le parece que son ellos, pero no son”, expresó Gabriela, la hija de Pedro, con resignación. La desaparición de la pareja de jubilados ocurrió el pasado 11 de octubre del 2025 a bordo de una camioneta Toyota Hilux en la que salieron de Comodoro Rivadavia.
Según se reconstruyó en el marco de la investigación, Pedro y Juana iban a asistir a un festejo de aniversario en la localidad de Camarones, pero cuatro días después del comienzo del viaje encontraron su vehículo empantanado en el Cañadón de Visser, una zona de Rocas Coloradas de muy difícil acceso.
La camioneta estaba abandonada, sin signos de violencia. Según los peritajes, tampoco había rastros genéticos de terceras personas. Para la familia, sin embargo, este informe no es concluyente. “No descarto la posibilidad de que hayan participado otras personas", aseguró Gabriela.
Cómo sigue la investigación del caso
La fiscalía de Chubut continúa el proceso de búsqueda en el marco de la causa caratulada como "desaparición de persona". La falta de evidencia física impide que se avance formalmente hacia otra hipótesis, que abarque criminalidad a la causa de los jubilados.
Los operativos de búsqueda ya no son permanentes, sino que se activan bajo la modalidad de “datos concretos”.
Cada vez que aparece un llamado con pistas verosímiles, los equipos de búsqueda se desplazan hacia el sitio indicado, pero hasta ahora el desierto patagónico no ha mostrado ni un solo rastro de la pareja desaparecida.
Aunque el caso pierde notoriedad en la agenda mediática nacional, las familias y allegados de Juana y Pedro siguen movilizándose para encontrar respuestas sobre lo ocurrido. El temor a que la falta de certezas se vuelva definitiva crece exponencialmente, a pesar de que aún se mantienen las esperanzas.
