El emblemático boliche Pinar de Rocha fue mandado a desalojar este martes 7 de abril por la mañana. Tras varios meses de incumplimiento del pago de alquiler, el local bailable del oeste del conurbano, ubicado en el partido de Morón, muy cerca del límite con Ramos Mejía, recibió una orden de desalojo. Sin embargo, su dueño, Daniel Bellini en conjunto con los trabajadores del lugar, se niegan a abandonar el recinto.
Según informó Primer Plano, el operativo es supervisado por la jueza María Victoria Aloe y pertenece a una causa de la Justicia Nacional. "Es un desalojo por falta de pago de alquileres”, aseguró la letrada sobre la causa que no tardó en volverse noticia.
Por su parte, Bellini conversó con TN y aseguró: "La realidad es que hay un juicio desde el tiempo de la pandemia. Nosotros estamos intentando resolverlo, en este momento no debería estar ocurriendo esto, porque las resoluciones que hay todavía están en situación de espera y es imposible que estén tomando la decisión de desalojar cuando todavía hay cosas para resolver”. Además sumó: "Yo he construido casi todo lo que está construido y desde hace 53 años yo soy quien rige lo que ocurre acá adentro”.
Daniel Bellini, dueño de Pinar de Rocha: "Siempre fue una controversia esto
En esta misma entrevista Bellini contó cómo arrancó el conflicto, pero primero aclaró que “siempre se alquiló el lugar". "Acá lo que ocurrió es que la señora que era la dueña, que estuvo durante los últimos años de su vida postrada, le dejó el bien a la persona que la cuidaba. No sabemos bien por qué ocurrió así. Siempre fue una controversia esto”, agregó.
Según reveló Bellini, el conflicto surgió porque la nueva propietaria tiene como objetivo con el terreno llevar adelante otro tipo de proyecto que sería “muy redituable”, según dio a entender el empresario nocturno. “Lo que reclaman es el desalojo en virtud de algo que es terrible para mí, que es que la tierra la van a vender y van a demoler todo Pinar de Rocha”, señaló.
Más allá del conflicto, Bellini aseguró que está dispuesto a comprar el lugar pero "el precio que se pide es desmedido". “Yo estoy dispuesto a comprar el bien, pero en el inicio de las tratativas llegaron a pedir 10 millones de dólares, que no lo vale de ninguna manera. El predio, la tierra, no vale más de cuatro millones. Quisieron sacar ventaja de mi situación, y ahí fue donde empezó el juicio”.
