La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil confirmó una condena contra los dueños de dos perros de raza Staffordshire Bull Terrier que atacaron a un vecino dentro de un barrio privado de Ingeniero Maschwitz, en el partido bonaerense de Escobar. Tras el fallo, deberán pagar una indemnización de 2.700.000 pesos más intereses, por las lesiones que sufrió el hombre al intentar defender a su propia mascota.
El caso se remonta al 18 de agosto del 2022, cuando la víctima paseaba por las calles internas del country junto a su perro, un Schnauzer mini. En ese momento, los dos Bull Terrier salieron de un lote y atacaron al animal. Al intervenir para separarlos, el hombre fue mordido y sufrió una fractura en una de sus manos, lesión que requirió cirugía y le dejó secuelas permanentes.
El ataque que derivó en una lesión permanente
Durante el juicio se incorporaron testimonios de vecinos que presenciaron el ataque, además de un peritaje informático sobre las cámaras de seguridad del barrio privado. Las imágenes confirmaron que los perros circulaban sueltos por las calles internas al momento del hecho, elemento que resultó determinante para reconstruir cómo ocurrió todo.
La documentación médica acreditó que la víctima sufrió una fractura del quinto metacarpiano de la mano derecha. Días después debió ser operada para reducir la lesión y colocar material de osteosíntesis. Según la pericia médica, las secuelas derivaron en una incapacidad física parcial y permanente del 11%, además de limitaciones funcionales y una cicatriz producto de la intervención quirúrgica.
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Por qué la Justicia responsabilizó solo a los dueños
Los jueces recordaron que el Código Civil y Comercial establece un régimen de responsabilidad objetiva para los daños causados por animales. En otras palabras, los propietarios deben responder por los perjuicios que estos ocasionen, salvo que logren demostrar alguna circunstancia excepcional que los exima de esa obligación.
La Cámara concluyó que los dueños de los perros no pudieron acreditar ninguna causa que justificara liberarlos de responsabilidad y sostuvo que las lesiones sufridas por el vecino fueron consecuencia directa de que los animales escaparan del lote y atacaran tanto al hombre como a su mascota.
La demanda también había sido dirigida contra el consorcio del barrio privado, bajo el argumento de que ya existían antecedentes de incidentes con esos perros. Sin embargo, los magistrados rechazaron ese planteo al considerar que la administración había actuado de acuerdo con el reglamento interno, que contemplaba sanciones para los propietarios de mascotas sueltas.
Además, entendieron que no se probó ninguna demora del personal de seguridad ni un incumplimiento de sus obligaciones, por lo que la responsabilidad recayó exclusivamente sobre los dueños de los animales.
