Diego Simeone lleva 16 temporadas al mando del Atlético de Madrid, en España, consolidando un legado único como entrenador. Pero detrás de ese éxito deportivo, su esposa Carla Pereyra gestiona un próspero negocio inmobiliario que abarca más de 180 apartamentos, siete edificios y residencias para estudiantes en la capital española.
La pareja fundó la empresa Carpersim SL, dedicada a la promoción, gestión y compraventa de inmuebles. En 2024, esta compañía contaba con activos valorados en 39,7 millones de euros, principalmente ubicados en los barrios madrileños de Salamanca y Chamberí.
Carla Pereyra, de 39 años, es el motor principal de esta aventura inmobiliaria. La empresaria viene de una familia de arquitectos y ya tenía experiencia en inversiones inmobiliarias desde joven.
El plan inicial de la pareja fue comprar propiedades para alquilar En 2024, además, crearon una segunda sociedad llamada Tres Cantos 1415, que adquirió un terreno de casi una hectárea en el norte de Madrid para construir nuevos edificios, incluyendo residencias para estudiantes universitarios.
El Cholo es uno de los entrenadores mejores pagos del mundo
Esta actividad inmobiliaria se suma a los ingresos de Simeone, quien, según L'Équipe, cobra más de 29 millones de euros anuales, ubicándose entre los entrenadores mejor pagos del mundo. En otro informe del medio francés, el Cholo recibe un salario bruto mensual de 2.170.000 euros, que equivaldría a unos 26 millones anuales, cifras que lo mantienen en la cima mundial.
Durante su etapa en el Atlético, Simeone ganó dos Ligas, una Copa del Rey, una Supercopa de España, dos Europa Leagues y dos Supercopas de la UEFA. Sin embargo, la Champions League sigue siendo el único gran trofeo que le falta, tras perder dos finales contra el Real Madrid.
La relación entre Simeone y Pereyra comenzó en 2013, el mismo año en que el entrenador logró su primer título de Liga con el club rojiblanco. Se conocieron de manera casual en un restaurante, cuando él le dijo a ella al salir del baño: “Te estaba esperando”. Desde entonces no se separaron más y formaron una familia con sus hijas Francesca y Valentina. En 2019 se casaron en Buenos Aires.
En una entrevista conjunta para Vanity Fair en 2024, Carla recordó que al principio la comunicación fue clave: “No es tanto el inicio de la relación como cuando empezamos a hablar, porque con el fútbol al principio no nos veíamos tanto, y hablábamos mucho por teléfono. Ahí surgió una complicidad, un entendimiento, una comunicación que hemos seguido alimentando hasta hoy”. También destacó que compartían raíces culturales: “Al principio teníamos en común el ser argentinos: la cultura, la lengua, el humor, la música... Yo siempre digo que Diego es la persona más divertida que conozco”.
