Ausentes en el campo, presentes en la memoria

El rugby fue el deporte que más sufrió las persecuciones ideológicas y el plan sistemático de aniquilamiento que tuvo lugar en el país durante la década del ‘70 y primera parte de la del ‘80. 

23 de marzo, 2026 | 20.00

Ricardo Dakuyaku, Horacio Omar Rivelli y Hernán Rocca, tenían como similitud que los tres eran jóvenes estudiantes universitarios que creían en un mundo mejor y que además amaban jugar al rugby. Ricardo entrenaba en San Luis hasta el momento de su desaparición, mientras que Horacio y Hernán eran parte del plantel de Los Tilos y de La Plata Rugby Club respectivamente.  Ellos jugaban al rugby hasta el momento en que los mataron.

El rugby fue el deporte que más sufrió las persecuciones ideológicas y el plan sistemático de aniquilamiento que tuvo lugar en el país durante la década del ‘70 y primera parte de la del ‘80. En total fueron 168 rugbiers desaparecidos y la Ciudad de La Plata fue una de las que más sufrió el horror de la última dictadura en este sentido, porque fueron 49 los jugadores oriundos de la ciudad bonaerense  que fueron desaparecidos o asesinados cobardemente: 24 de La Plata Rugby Club, 11 de Universitario, 10 de Los Tilos, tres de San Luis y uno de Albatros.

“Mi hermano Ricardo Dakuyaku fue secuestrado el 2 de diciembre de 1977. Se formó y jugó en el club San Luis desde pequeño. Estudiaba arquitectura y lo secuestraron los militares en el ‘77”, cuenta Elena. “Hernán fue asesinado por ser militante de la Juventud Universitaria Peronista”, resalta Araceli.  “Horacio fue asesinado por la dictadura militar eclesiástica el 5 de noviembre de 1976 por creer, pensar o trabajar para que haya un mundo más igualitario, con posibilidades para todos”, dice con convencimiento Rosana.

A 50 años del 24 de marzo de 1976

En el presente, en el marco del mes de la memoria y en la antesa del aniversario número 50 del golpe que instaló la última dictadura, el recuerdo y la celebración de la vida de estos tres rugbiers, de estas tres historias como sucede también como tantas otras, sirve a modo de homenaje inalterable al paso del tiempo. “Nuestro deber como familiares es mantener la memoria de quienes entregaron su vida por una causa justa”, afirma Rosana.

Araceli decidió escribir un libro que publicó en 2016 titulado “Silencio de familia” en donde narró vida y muerte de su hermano. A lo largo de 129 páginas recuerda en primera persona lo vivido y le cuenta lo sucedido después del crimen cometido contra él. “Cuando lo presenté en la Universidad fueron todos sus compañeros de rugby. Lo musicalizamos con un cassette que nos había traído una novia anterior que tenía grabada su voz al compás de la guitarra. Todos se quebraron, todos lloraban mientras veíamos las imágenes porque la voz de las personas es algo que uno olvida. Sus mejores amigos estaban en el rugby”.

“Ricardo disfrutaba el rugby, era una manera de compartir. Disfrutaba de competir y del tercer tiempo. Después de mucho tiempo hay compañeros que se nos acercan y que a su manera nos demuestran el afecto a Ricardo. Es importante que la memoria, la verdad y la justicia estén presentes y que no nos lleven por adelante con las perversas mentiras, porque es perverso lo que hicieron y lo que están haciendo”, concluye Elena en su relato.

El agradecimiento a Carola Ochoa, autora del libro “Los desaparecidos en el rugby” y organizadora del torneo que año a año y en diferentes puntos del país se realiza en homenaje a los rugbiers desaparecidos.  El agradecimiento al Club Los Tilos de La Plata por abrir sus puertas para realizar las entrevistas. En el mes de la memoria, el área de Derechos Humanos en Salud del Hospital Rossi de La Plata invita a ver este miércoles 25 la obra “Potestad” de Eduardo Pavlovsky en el salón de actos HIGA Prof. Rodolfo Rossi.