El Gobierno intentará mejorar la prensa de la Reforma Laboral con un levantamiento parcial del cepo sobre las paritarias y un plan para impulsar mejoras puntuales de ingresos en algunos sectores mediante el debut de los “salarios dinámicos”. Ambas acciones se promoverán en simultáneo y en el corto plazo y apuntan como efecto colateral a mostrar algo de vitalidad en el consumo tras meses de deterioro del poder adquisitivo de los salarios.
El esquema cuenta con la dirección del ministro de Economía, Luis Caputo, y la implementación del secretario de Trabajo, Julio Cordero, a cargo de poner en marcha la primera ronda de paritarias bajo el paraguas de la reforma laboral más regresiva desde el retorno de la democracia. En un intento por suavizarle esa impronta se bajó una orden de suavizar la restricción que pesaba hasta ahora para las negociaciones salariales, que debían contener subas apenas arriba del 1 por ciento mensual.
El corset salarial se mostró inviable el año pasado una vez que la inflación entró en una fase de recalentamiento a partir de mayo, con ocho aumentos mensuales consecutivos. Desde entonces buena parte de los sindicatos alineados con la CGT, resueltos a no confrontar con el Gobierno, respetaron la premisa de firmar subas mensuales en la línea del 1% pero a cambio de garantizarse al cabo de los meses de vigencia de cada acuerdo un recupero cercano a la inflación, en general de carácter no remunerativo.
De ahí que tras la aprobación y promulgación de la reforma laboral desde el Ejecutivo le aseguraron a El Destape que se flexibilizará esa política para permitir ajustes más cercanos a la inflación mensual en la línea del 2 por ciento, un número que hasta fines de 2025 parecía prohibido por el equipo económico.
El otro eje de la nueva política de ingresos se hará a través de la administración de los nuevos “salarios dinámicos”, un hito de la reforma laboral que este medio adelantó en exclusiva en octubre pasado bajo el título “paritarias por mérito”. Se trata de la potestad para las empresas de otorgar mejoras salariales sin que se conviertan en derechos adquiridos y con posibilidad de revertirse en un plazo a determinar.
El secretario Cordero se reunió esta semana con empresarios del rubro petrolero, uno de los pocos que, junto a otros de la energía, están llamados en teoría a convertirse en dinamizadores de la actividad económica. A los directivos les sugirió explorar los términos del artículo 104 bis de la reforma que los habilita a pagar adicionales transitorios y montos puntuales por mérito o productividad que podrán revertirse sin llegar a constituir parte initegrante de la base salarial ni tampoco del cálculo indemnizatorio.
En el mismo sentido el funcionario promocionará el nuevo artículo 103 bis que delimita la condición como no remunerativo de un listado de extras como el pago del comedor, los reintegros por guardería, la cobertura de gastos médicos y otros beneficios que según la normativa promulgada ya no podrán tomarse como parte de la estimación de la indemnización. Además de las empresas de energía el Gobierno buscará difundir estas alternativas entre otras como las de tecnología e incluso del rubro mercantil no alcanzadas por la crisis del consumo y, por lo tanto, visibilizadas como potenciales pagadoras de estos conceptos.
