El plan del PRO para blindar la provincia y el temor a un nuevo "efecto septiembre"

El macrismo bonaerense promueve la candidatura de Diego Santilli, que está enfocado 100% en la gestión y no planea una campaña anticipada, mientras espera lograr un acuerdo con LLA para evitar la división del voto opositor al peronismo. Pide candidatos con territorio y aceptación para evitar una catástrofe como la del 2025, con candidatos inventados.

28 de marzo, 2026 | 19.35

Enfocado al cien por ciento en la gestión, Diego Santilli reactivó este viernes una nueva gira por el país para encarar los desafíos parlamentarios que asoman. Tras la experiencia de las sesiones extraordinarias, que concluyeron con la sanción del Presupuesto, la reforma laboral y la baja de la edad de imputabilidad, los objetivos del inicio de 2026 estarán ligados a las leyes de hojarascas, propiedad, penal y glaciares. Por el momento, la agenda del ministro del Interior no contempla el lanzamiento formal ni informal de ninguna campaña.

El funcionario del gobierno libertario ostenta un nivel de conocimiento de entre el 85 y el 90 por ciento en territorio bonaerense, por lo que anticipar recorridas con la mirada puesta en 2027 carece de sentido en esta etapa. Al igual que a fines del año pasado, Santilli se dedicará exclusivamente a la gestión, una línea que comparten los dirigentes, legisladores y concejales que se referencian en "el Colo" y trabajan en la provincia. Ante la distancia que todavía separa al calendario de las urnas, lanzar una candidatura no figura en los planes inmediatos.

En la provincia de Buenos Aires, el PRO no tiene agendados movimientos de alto impacto, aunque se espera un encuentro inminente para constituir los organismos internos del partido, como diversas secretarías y el nombramiento de un Secretario General que asuma el trabajo diario del espacio conducido por Cristian Ritondo. A fines de febrero, el jefe del bloque amarillo fue reelecto como presidente del partido bonaerense al encabezar una lista de unidad ratificada por los afiliados. Dado el nivel de consenso para sostener la conducción y su línea de gestión, no se prevé una discusión interna visceral en torno a una alianza con La Libertad Avanza de cara a 2027 y el candidato a impulsar para la gobernación sigue siendo Santilli.

La inexistencia del balotaje en Buenos Aires, donde la gobernación se define por un solo voto de diferencia, obliga a los dirigentes a repetir —tanto en público como en privado— que la oposición al peronismo no puede permitirse competir dividida. El recuerdo de 2023 permanece fresco como advertencia: en aquel entonces, Unión por la Patria se impuso con casi el 45 por ciento de los votos —más de cuatro millones trescientos mil electores—, mientras que Juntos por el Cambio quedó segundo con el 26,6 por ciento y La Libertad Avanza se ubicó tercera con el 24,5 por ciento.

Desde el PRO bonaerense aspiran a competir esta vez integrando un mismo equipo, aunque bajo ciertas condiciones. Los amarillos pretenden sostener la lógica de trabajo empleada el año pasado, cuando se alcanzó un entendimiento electoral en buena parte de los distritos de la provincia y el macrismo buscó encabezar las listas en sus municipios. En esta oportunidad, el PRO buscará retener, como mínimo, los distritos en los que ya gobierna, y espera que haya habido un aprendizaje colectivo: para el partido, los análisis de septiembre y octubre de 2025 dejaron en claro que "inventar candidatos no sirve" y que el color de la boleta no alcanza para ganar; el territorio es la clave para traccionar desde abajo y los candidatos a intendente deberán definirse por su nivel de conocimiento y aceptación local.

En las filas amarillas están convencidos de que el resultado de la elección lo define el intendente en última instancia, por lo que consideran imperativo encontrar figuras que traccionen votos en el territorio, especialmente ante la posibilidad de un desdoblamiento. Sin nombres de peso para disputar las alcaldías, vaticinan un resultado catastrófico, similar al ocurrido en septiembre. Incluso en el interior se anticipa la necesidad de abrir la alianza para atraer a antiguos socios del PRO y sumar fuerzas en una estructura más amplia. La existencia de las PASO puede ser la clave para conseguirlo.

Sin embargo, la relación entre amarillos y violeta no está exenta de ruidos. A fines del año pasado, el PRO denunció problemas de convivencia en Vicente López y San Isidro, donde hubo inconvenientes para avanzar con presupuestos y ordenanzas fiscales; también en Junín, Pergamino o 9 de Julio, donde el diálogo fue siempre inexistente. El malestar se extendió a Zárate, Arrecifes y Pinamar. Ahora, se espera que en los distritos donde no hubo entendimiento —especialmente en la segunda y cuarta sección electoral— existan mayores incentivos para acordar, dado que en 2025 mayoritariamente triunfó el peronismo en esos distritos. Pese a todo, la relación entre los espacios se mantiene tirante, aunque con una intensidad menos dramática que en etapas anteriores.