“Hay gente que no nos quiere y no la vamos a convencer nunca, hagamos lo que hagamos. Si seguimos siendo mayoría nos quedamos. Si los que no nos quieren son mayoría, el año qué viene nos iremos”. La frase que Karina Milei pronunció en los últimos días en Casa Rosada ante un funcionario de su confianza y en medio de la semana negra de Manuel Adorni ilustra como pocas el momento que vive el gobierno de La Libertad Avanza. La hermana del presidente defiende a su vocero, se muestra inflexible y, sobre todo, cree que no tiene sentido cambiar. Prefiere irse.
Contra la presión interna y externa, la secretaria general de la presidencia quiere sostener a Manuel Adorni hasta el final. El todavía jefe de gabinete es un milagro de la política argentina, una criatura de los Milei que llegó demasiado lejos sin otro mérito que el de la obsecuencia. De vocero a candidato ganador en la ciudad, de jefe de gabinete a perfilado para arrebatarle al macrismo su zona franca después de dos décadas.
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Con desempleo en alza, cinco meses de pérdida de salario real en los trabajadores registrados y una baja en la recaudación que encadena 7 meses, Milei cae en todas las encuestas porque la economía no da respiro y el oficialismo defrauda a los que le creyeron su discurso anticasta.
En el gobierno admiten que la preocupación de la hermana del presidente ya no es Adorni sino su mujer Bettina Angeletti, que creó su consultora +Be en sintonía con la llegada de los Milei al poder y está vinculada a Foggia Group, la empresa libertaria que quiere quedarse con Tecnópolis. La facturación de Angeletti, de buena relación con Karina Milei, es la única que puede explicar el nivel de vida de los Adorni y está en la base de la denuncia de Marcela Pagano por conflicto de intereses.
Después de una saga a la defensiva, con una gigantesca movilización en contra del golpe del 24 de marzo que lo tuvo como blanco, Javier Milei festejó como un gol agónico el fallo histórico de la Corte de Apelaciones de Nueva York que puso fin a 11 años de litigio y le dio la razón a la Argentina en el conflicto con los buitres del fondo Burford. La decisión del tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito de Estados Unidos le evitó al gobierno de Milei pagar los 16 mil millones de dólares más intereses que la republicana Loretta Preska había fijado en un fallo que ni los buitres se habían animado a soñar.
Para lograr el fallo que benefició a YPF y a la Argentina, Milei tuvo que hacer en la práctica todo lo contrario de lo que declama en público y sostener una política que se mantuvo inalterable, más allá de los gobiernos desde que la expropiación parcial de la petrolera en 2012 dio origen al juicio. El fallo reafirma la estrategia judicial que diseñaron Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof y Carlos Zannini, pese al boicot de una facción de la política, el sistema de medios y el establishment local que hoy están entre los grandes derrotados.
Como explicaron durante años expertos, constitucionalistas y abogados defensores de Argentina, la expropiación por utilidad pública se hizo de acuerdo al artículo 17 de la Constitución y los tribunales de Nueva York nunca tuvieron jurisdicción para definir sobre el derecho público argentino. El estatuto de YPF como empresa privada, que creó el menemismo e invocaron los voceros de los buitres, fue parte de una entrega monumental y no podía estar nunca por encima de la Constitución.
Como recordó Jorge Yoma, en 1999, el verdadero Menem vendió la acción de oro de la petrolera nacional sin justificación y sin autorización del Congreso, en una política que lo diferenció de países como Brasil, Chile y Colombia, que nunca remataron su principal activo. Cuando Milei dice que expropiar está siempre mal, omite que la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales fue creada por el Estado hace más de 100 años. Es sintomático: los mayores críticos del ingreso del grupo Eskenazi le perdonen a Menem el remate de YPF y no sospechen de corrupción.
Milei contó con el respaldo de la administración Trump, que puede haber incidido sobre todo para acortar los plazos del litigio. En Washington dicen que el Departamento de Estado de Marco Rubio y el Departamento de Justicia coordinaron una estrategia común para impedir que un fallo decida sobre activos energéticos, una postura que hoy beneficia a la extrema derecha local pero también preserva los activos energéticos estadounidenses en todo el planeta. Pero como recordó Juan Tokatlian, los países que se presentaron como amicus en el juicio fueron Brasil, Chile, Uruguay y Ecuador, pese a los ataques de Milei contra Lula y Boric. “Es un triunfo total, limpio. Se dio el escenario más optimista por lejos”, dice un funcionario de Milei que también trabajó para el peronismo.
El horror del kirchnerismo no fue la expropiación que indignó a las almas republicanas que solo reconocen el derecho supremo de las empresas sino el haber diseñado una argentinización trucha con el ingreso a YPF de la familia Eskenazi, el presunto exponente de la burguesía nacional que le vendió a Burford sus derechos de litigio en 15 millones de euros. El debut de Eskenazi en el mundo del petróleo fue una estrategia de Néstor Kirchner que empezó y terminó muy mal. Tanto que Cristina terminó en pésima relación con Sebastian Eskenazi. Tan criticada, la expropiación no fue incorrecta sino tardía.
Como con el superávit energético de casi 8000 millones de dólares que generó Vaca Muerta en 2025, Milei exhibe la suerte de su lado: disfruta de resultados de políticas que lo precedieron y que vende como propias, aunque todo su catecismo ideológico insiste en rechazarlas. Por suerte para Argentina, alguien le hizo entender que era un error estratégico privatizar la empresa y le hizo tragar su promesa de campaña. Cerca de Kicillof, uno de los grandes ganadores con el fallo, están convencidos de que Vaca Muerta será clave también para el próximo presidente.
Puertas adentro del gobierno, la noticia vino a consagrar una semana de resurrección para Santiago Caputo. El asesor que había sido humillado por Karina Milei con la asunción de Juan Bautista Mahiques y Santiago Viola en el ministerio de Justicia volvió en medio de la emergencia. Cuando lo fueron a buscar para salvar a Adorni, el consultor puso en marcha la misma estrategia que había diseñado ante la debacle de José Luis Espert. ¿Lo quiere ayudar o terminar de hundir? En Casa Rosada dicen que Caputo tiene buena relación con Adorni, pero también escasos motivos para salvar a un soldado de la misma persona que lo quiere echar del gobierno. Los que buscan mediar en la interna feroz en lo alto del poder aseguran que el inventor de Milei no rechaza tanto a la hermana del presidente como a los hermanos Menem, que la tienen tomada para su política.
En su vuelo descontrolado, Adorni logró incluso fisurar la línea interna del karinismo y ponerse en contra al clan Menem, que se despega de sus fechorías en busca de acumular todavía más poder. En la fauna que rodea a los hermanos Milei, Adorni y los Menem pertenecen a distintas especies. Si Adorni finalmente cae, en el gobierno dicen que el mejor posicionado en este momento es Pablo Quirno, el ex secretario de Finanzas que se ganó la confianza de la Gran Hermana y tiene como mérito llevarse bien con todas las tribus.
Mientras el núcleo del poder libertario está entregado a una batalla autodestructiva, los actores de poder que sostienen a Milei vivieron esta semana dos hechos que no preveían. La primera fue la marcha de cientos de miles de personas en todo el país a 50 años del golpe y la segunda fue el fallo a favor de YPF. En un contexto en que la economía cae, crece la imagen negativa del presidente y peligra el superávit fiscal que el gobierno festeja, Milei sigue enfrentado a un sector del establishment. Lo confirma el informe que el Enacom le envió a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia que exige al Grupo Clarín desprenderse de 6 millones de clientes tras la compra de Telefónica. El informe es de principios de marzo, pero el gobierno lo difundió el viernes.
La estrategia de defensa judicial por YPF estuvo desde 2020 a cargo del estudio Sullivan & Crownwell, el poderoso buffet que además tiene vinculos con Trump. Como lo mencionó Milei, en Argentina el caso quedó bajo la órbita de los funcionarios que responden a Caputo: la secretaria de Legal y Técnica María Ibarzabal Murphy, el ahora Procurador Sebastian Amerio y los subprocuradores Santiago Castro Videla -socio de Alberto Bianchi, abogado de los buitres de Burford-, Juan Pablo Comadira y Juan Stampalija.
Experto en el tema, el ex subprocurador del Tesoro Sebastian Soler recordó a dos funcionarias claves que trabajaron durante todos estos años: Mariana Lozza, la directora nacional de Asuntos y Controversias Internacionales y su histórica subdirectora Alejandra Etchegorry, que sucedió en el cargo a Lozza.
En la misma línea, el ex subsecretario de Hidrocarburos y director de la consultora Paspartú Juan José Carbajales destacó en un resumen detallado sobre el caso que el fallo ratifica la importancia de los cuerpos estables de la burocracia estatal: profesional, comprometida, aunque mal paga. Carbajales defiende el valor estratégico, político y económico innegable de la expropiación: lo trascendental de contar con una empresa pública en un sector estratégico, que hoy genera el 60% de la energía del país, es fuente de divisas y proyecta exportaciones masivas.
La YPF de mayoría estatal que lideró Miguel Galuccio hundió entre 10 y 15 mil millones de dólares en Vaca Muerta en 4 años para la curva de aprendizaje e inició el proceso que hoy beneficia también a las grandes petroleras locales. Otro tema es quién se queda con los beneficios porque, con el barril de petróleo en torno a los 110 dólares, la política de export parity de Milei castiga a los consumidores locales y se traslada a los alimentos por el costo de la logística.
La presencia de Caputo en la catastrófica conferencia de un Adorni y el fallo histórico a favor de la Argentina no fueron las únicas victorias que celebró el asesor estrella. La más importante fue la que tuvo menos trascendencia: la visita del jefe de la SIDE Cristian Auguadra al cuartel general de la CIA en Langley para reunirse con su titular John Ratcliffe, justo el 24 de marzo, en el 50 aniversario del golpe de Estado de 1976.
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La reunión privada que difundió la SIDE tuvo un impacto doméstico: frenar la ofensiva del karina-menemismo para quedarse con el área más sensible que domina Caputo, quizás la que más le interesa y la más redituable. Según publicó Infobae, Auguadra tuvo una reunión bilateral con Ratcliffe y fue el único participante del foro regional de inteligencia realizado en Washington que logró acceder a un encuentro privado con el jefe de la CIA. El mismo 24 de marzo, en una comunicación oficial, la SIDE destacó que en abril la CIA le entregará un reconocimiento por haber creado el Centro Nacional Antiterrorismo (CNA).
Auguadra, cuyo antecedente más destacado fue haber sido uno de los contadores de Claudio Caputo, se reunió con un hombre clave de Trump que hoy tiene fuerte incidencia en el conflicto en Medio Oriente. Después del bombardeo y la invasión de Estados Unidos a Venezuela, Ratcliffe fue el primer enviado de Trump a Venezuela para reunirse con Delcy Rodriguez.
La euforia de Caputo tuvo un contratiempo, que se filtró en la superficie y nadie advirtió. El jueves alrededor del mediodía, la SIDE tuvo que borrar de X el comunicado oficial que daba cuenta del encuentro en Langley. El carácter reservado de la reunión entre Auguadra y Ratcliffe no ameritaba que fuera usado para que Caputo se protegiera de los embates domésticos de Karina. Expertos ligados al gobierno admitieron a El Destape que lo más probable es que la marcha atrás se haya debido a una queja de la delegación de la CIA en Buenos Aires.
En pleno conflicto en Medio Oriente, los contactos con Estados Unidos también incluyen la visita que el general Carlos Presti hizo al Pentágono el lunes pasado para reunirse con el subsecretario de Guerra de Trump para el Hemisferio Occidental, el boliviano estadounidense Joseph Jumire. En ese encuentro, Presti se comprometió a comprar helicópteros y vehículos blindados a Estados Unidos. En la estrategia de polarizar hasta el final, Milei se juega todo a la sobrevida de Trump.
