Trastienda de un acuerdo político para evitar el quiebre de Juntos por el Cambio

La suspensión del manejo irregular del sistema de acarreo de autos en la Ciudad mostró una nueva interna dentro de Juntos por el Cambio. Quejas hacia adentro, falta de respuestas, publicidad y un llamado para acelerar el pacto que evitaría la ruptura.

17 de agosto, 2022 | 00.05

La decisión ya estaba en carpeta pero hubo un llamado que aceleró el proceso. El Gobierno de la Ciudad trabajaba, el martes, en los detalles de la resolución que dejaría en manos del Estado, de forma temporal, el manejo del sistema de acarreo de vehículos en el territorio porteño hasta que se realice el proceso licitatorio, en diciembre, y un privado vuelva a hacerse cargo del servicio. El documento oficial debería publicarse esta semana y la promesa alcanzó para frenar la ruptura de Juntos por el Cambio en la Capital Federal.

La oposición porteña (Frente de Todos) había convocado a una sesión especial en la Legislatura para este jueves. La Coalición Cívica se plegó a la crítica al sistema de acarreo por una cuestión histórica, ya que lo habían marcado en los últimos años, y por una especie de acorralamiento, ya que el FdT usó, dentro de los argumentos, una observación hecha por el auditor de ese partido oficialista, Juan José Calandri. Su posición había sido publicada en una nota del portal Infobae con fuertes cuestionamientos al bajo canon pagado por las dos empresas a cargo del servicio y las sistemáticas prórrogas.

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Por mes, las dos compañías abonaban, cada una, $55.000 para poder operar. Poco más de un salario mínimo. Mientras que la facturación, entre ambas, superó los $500 millones en 2021, según los cálculos hechos por Infobae entre datos oficiales y valor del acarreo. Por eso, la Coalición Cívica también avanzó con la propuesta de suspender la licitación vencida hasta la realización de una nueva, convocada para diciembre. Eso tomó forma a paso veloz en los últimos días hasta que llegó la confirmación del Ejecutivo en el sentido deseado.

El Gobierno porteño ya tenía la opción entre manos pero un llamado de Elisa Carrió a Horacio Rodríguez Larreta aceleró el proceso, según revelaron desde la Legislatura porteña. La líder de la Coalición Cívica le pidió llegar a un acuerdo y, tras los fracasos en otras oportunidades, se avanzó en este pacto. La conversación no fue confirmada desde las oficinas ubicadas en la calle Uspallata.

Según informaron fuentes porteñas, los equipos ultimaban detalles para poder publicar la resolución esta semana. A su vez aclararon que no será una estatización sino un manejo temporal del servicio hasta que un privado vuelva a hacerse cargo del mismo. Con esta confirmación, para la Coalición Cívica dejó de tener sentido la sesión del jueves y no asistirían. En el Frente de Todos, en tanto, esperaban la oficialización de la decisión del Ejecutivo.

El legislador porteño del FdT, Matías Barroetaveña, adelantó en El Destape Radio que CABA mantuvo conversaciones con AUSA, cuyo accionista mayoritario es la Ciudad, para concretar el proceso.

El modus operandi del caso grúas fue el mismo que se aplicó en el escándalo nacional que abrió Carrió con su verborragia de honestidad la semana pasada.

El problema se había planteado en privado y, ante la falta de respuesta o acción en consecuencia, se publicitó. Pero el momento no podría haber sido mejor. La interna en Juntos por el Cambio permitió que la queja llegara a los medios de comunicación en clave política, instalara un tema muy debatido, cuestionado y conocido, y generara la necesidad de un acuerdo político.

Frente al temor de la ruptura de Juntos por el Cambio post huracán Carrió, la división no podía darse en la Ciudad, cuna del consenso, del gobierno de coalición y de los pactos entre los aliados. El modelo porteño es el que Horacio Rodríguez Larreta quiere promocionar, alardear y llevar a nivel país. De romperse, no solo hubiera habido una derrota legislativa del Gobierno capitalino sino, además, la ausencia de pactos globales e inclusión de todas las visiones de la coalición. 

La relación entre Larreta y Carrió es buena, con mejores y peores momentos pero en funcionamiento. Los diputados nacionales y los legisladores locales de la Coalición Cívica mantienen una buena relación con el Gobierno de la Ciudad, pero no tienen una participación significativa en la gestión ejecutiva. Guardianes de la moral y la transparencia, el manejo irregular del servicio de acarreo de autos había aparecido, cual Diablo, para meter la cola.

Algo llamativo porque la prórroga de contratos - sin licitación - se extendió por 21 años. En todo ese tiempo, hubo amparos, denuncias e informes de auditoría por parte de la Coalición Cívica. ¿Cuál fue la diferencia con este momento? ¿Por qué antes no funcionaron las quejas y ahora sí? Por un lado, la "intensidad" para resolver ciertos problemas y el foco puesto en ellos. También influyó el contexto. La posible ruptura de Cambiemos a nivel nacional puso la lupa en las internas opositoras. Además, junto al bloque del Frente de Todos en la Legislatura, podría haberse logrado la derrota de Larreta

Con mayoría automática, el Gobierno porteño no pierde en el Parlamento local. Pero un quiebre del bloque en la votación de este tema hubiera sido un síntoma de la crisis interna a la coalición. El cimbronazo de Carrió la semana pasada le dio lugar en los medios masivos a estas internas distritales. Funcionó la estrategia de gritar para hacerse notar y tener más poder de negociación.

Después del escándalo, incluso después de que Larreta publicara su lavado repudio a los dichos de Carrió contra dirigentes de su espacio, ambos referentes conversaron en privado y recompusieron la relación. En el aire flotó la teoría de que el jefe de Gobierno salió a dar su opinión en redes sociales porque no podía no hacerlo, pero no se subió a la oleada multiplataforma contra Lilita. Por el momento, Horacio evitó meterse de cabeza a la pileta de los problemas, ya sea para cuidar la unidad de una presunta futura gran coalición de gobierno y consenso, o para evitar el desgaste y concentrarse en ítem nacionales o de gestión. Así, no descuidaría la campaña federal ni la obligación local. Los dos ejes entre los que pivotea el jefe de Gobierno.

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