Elecciones 2021: lo que ofrecen las listas del Frente de Todos y Juntos por el Cambio

27 de julio, 2021 | 06.39

Ofertas electorales para las PASO 2021 presentadas. Esta primera instancia devela dos puntos centrales: el sistema de alianzas que se dan los partidos y quiénes son los posibles candidatos a representar esos acuerdos. Sobre el primer punto el mapa electoral no ha presentado grandes sorpresas respecto a las coaliciones que se enfrentaron en 2019: ni los difíciles años de gobierno en pandemia generaron una fractura en el Frente de Todos, ni la oposición se dividió en búsqueda de un nuevo horizonte de triunfo. Ello no quiere decir, desde luego, que el cierre de lista no haya implicado conflictos que se explicitaron o bien que se postergaron de cara a las elecciones presidenciales de 2023.

Pero antes, vale la pena detenerse en mencionar la utilidad de las PASO; criticadas por distintos sectores tanto porque implicarían un alto costo monetario, como por obligar a la ciudadanía a votar en internas de los partidos, o porque directamente no servían para seleccionar candidaturas, los partidos y coaliciones incrementan su uso como la herramienta que fue pensada para resolver candidaturas y ordenar parte de la vida interna de los partidos. A más de 10 años de su creación, los partidos comienzan a acomodarse a esta herramienta electoral con mayor intensidad. Discutidas, hoy su uso se acerca a una rutina política virtuosa. Y las altas tasas de asistencia tanto a las internas como a las generales, demuestra que la ciudadanía no se cansa de votar. No es poco.

Pero volvamos a lo que se dirime. El gobierno pone en juego el apoyo recibido hace casi dos años. Sin embargo, como es notorio, no es la perspectiva imaginada en 2019 el marco de estas elecciones. Un escenario inesperado y cargado de incertidumbre ocupó casi la totalidad de la gestión de gobierno. Seguramente lo que el electorado evalúe es la capacidad de respuestas que tuvo el peronismo gobernante en este nuevo escenario. Esa percepción incluirá la dimensión sanitaria, pero también la económica que involucra un conjunto de variables.

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Lo que indican algunos grupos focales es que las personas demandan por la solución de ambos temas, pero no disocian uno de otro; esto es reconocer que la situación económica debe verse con los cristales de la pandemia. Por supuesto, este reconocimiento no hace desaparecer el enojo y la angustia frente a graves situaciones que viven millones de personas y en ese sentido los candidatos oficialistas deberán desplegar una campaña de comunicación muy eficiente para lograr conectar con esas demandas y explicar en qué sentido las políticas del gobierno buscaron, y buscan, dar respuesta; al mismo tiempo la necesidad de brindar un mensaje en clave de futuro y algo de eso se insinúa en el slogan de campaña que se presentó el sábado: La vida que queremos. Parece un mensaje adecuado para esta campaña tan particular rodeada de noticias trágicas. Porque hay algo que al gobierno le ha redituado: mantenerse en sus premisas en el manejo de la pandemia. Incrementó el gasto público destinándolo al sector sanitario, pero también al económico garantizando salarios y creando para el período más crítico el IFE.

Seguro el Gobierno tuvo contradicciones, pero sus pilares centrales los sostuvo: se propuso una política amplia de compra de vacunas, pero no dispuesto a adquirir cualquiera o sin evaluar costos. Llega a las elecciones con un muy alto porcentaje de la población vacunada con una dosis e iniciado el proceso para la segunda. Llevará tiempo evaluar el desempeño de la política toda respecto de la pandemia, pero la de vacunación estará del lado de las que se desarrollaron con muchos aspectos en positivo. Ese desempeño en favor de sostener una política, tuvo su expresión en la satisfacción de cada persona que concurrió a ser vacunada y compartía el momento en las redes.

En Argentina la campaña en contra de las vacunas como estrategia de salud fue moderada, pero sí fue intensa, y en un alto grado, la estrategia opositora y mediática de sembrar dudas sobre la eficacia de las vacunas que aquí se aplicaban. No hay espacio para mencionar la larga lista de acciones que, a través de los medios opositores, que desplegaron para sabotear la vacunación. Dos hechos traslucen el fracaso del macrismo en esa acción: los millones de personas que concurrieron a vacunarse y el cambio de estrategia de parte de los críticos de determinadas vacunas, exigiendo ahora con igual vehemencia la segunda dosis. Dos expresiones que dieron cuenta del deambular opositor que denunció infectadura cuando solo iban dos meses de gestión de la pandemia, o uso de vacunas no confiables, mientras eran utilizadas en los distritos que ellos mismos gobiernan, como Mendoza y la CABA.

De hecho, mientras que para el gobierno esta elección se trata de sostener lo realizado y empezar a brindar un horizonte post pandemia, no queda claro cual es para la oposición. En las candidaturas, el Frente de Todos parece replicar los acuerdos de 2019, salvo algunos casos provinciales o municipales. Pero la línea general que se percibe es que la unidad se impuso por encima de la búsqueda de candidaturas, porque ese es el objetivo principal luego de casi dos años de pandemia y una fuerte caída del PBI, el FdT, se mantiene unido luego de estas tormentas; un caso muy transparente en el cual esa unidad era un objetivo mucho mas importante que los nombres que terminarán escritos en las boletas.

Resta la pregunta con el macrismo. Su líder se encuentra a miles de kilómetros y aunque la tecnología permite hoy la comunicación permanente en línea, no deja de ser un dato extraño. En CABA, en la PBA y en Córdoba las PASO dirimirán candidaturas entre el macrismo, el larretismo y la UCR, a veces intercambiando nombres de un distrito a otro. ¿Cuál será el mensaje de ese espacio en esta campaña? No lo es la reivindicación de la gestión de Macri, del que no pueden rescatar logros. Derramaron críticas incesantes contra el gobierno de Alberto Fernández, en ocasiones contradiciéndose de un día a otro. ¿Escucharemos mensajes bajo los estruendos de Patricia Bullrich y Fernando Iglesias o los mensajes positivos buena onda de Diego Santilli, la reflexión confusa de María Eugenia Vidal o las variantes radicales del ahora antimacrismo interno? El FdT se encolumna detrás de un conjunto de objetivos y políticas, con liderazgos visibles. Juntos (antes por el Cambio) ¿conquistará al electorado proponiendo estas variantes?.

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Sergio De Piero

Politólogo y docente universitario UBA, UNAJ, UNLP.

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