Premios y castigos

18 de julio, 2021 | 00.05

Luego de investigar durante diez años la causa del atentado a la AMIA con un equipo de cincuenta colaboradores y generosos recursos materiales, el legado del fiscal Alberto Nisman fue una denuncia contra CFK referida a hechos nimios ocurridos 20 años después del atentado.  La misma fue rechazada por dos instancias judiciales que determinaron la ausencia tanto de pruebas como de delito, hasta que logró resucitarla el ímpetu conjunto del juez Claudio Bonadio, el fiscal Germán Moldes, los camaristas Mariano Borinsky y Gustavo Hornos (luego de compartir momentos de distención con el entonces presidente Mauricio Macri), la runfla de la DAIA y la mesa judicial de Cambiemos, con el apoyo entusiasta de nuestros medios serios.

El irrefutable argumento de Bonadio, el juez que contaba con el bolillero mágico que le asignaba todas las causas relacionadas con CFK, fue que los acusados habían incurrido en traición a la patria, un crimen que sólo puede llevarse a cabo en medio de un conflicto bélico, al tomar las armas contra la Nación. Es decir que según nuestra #JusticiaFabioZerpa, de máxima creatividad, la Argentina estaba en guerra con la República Islámica de Irán desde hacía dos décadas, un dato que ambas cancillerías ignoraban ya que los dos países mantenían relaciones diplomáticas y comerciales como si nada. El supuesto crimen se llevó a cabo a través de un acuerdo votado en el Congreso y nunca refrendado por Irán- el gran beneficiario de la maniobra según Nisman- que recibiría a cambio la baja de las alertas rojas de Interpol, que según la propia Interpol, Argentina nunca pidió bajar.

Con la venia del cardumen de la Corte Suprema y siguiendo la novedosa doctrina Irurzun, que establecía el poder residual de los ex funcionarios- al menos de los ex funcionarios kirchneristas- Bonadio dictó la cárcel preventiva de todos los procesados. Héctor Timerman, gravemente enfermo, no pudo seguir el tratamiento contra el cáncer en EEUU, lo que empeoró su estado. El ex canciller falleció en diciembre del 2018. El pedido de desafuero a la entonces senadora CFK fue frenado por el senador Miguel Pichetto, quien más allá de las diferencias que mantenía con la ex presidenta, siempre consideró que no existía razón para desaforar a un miembro del Congreso antes de una condena firme. Un gesto encomiable en medio de la furiosa caza de brujas de nuestros defensores de la república y coso.

Hoy la causa se cae a pedazos. Más allá de lo que decida el tribunal luego del fuego lanzado el viernes pasado por CFK, es decir, si opta por seguir con la farsa hasta el juicio oral o prefiere frenarla después de cinco años de procesamientos y preventivas, es un nuevo bochorno de la justicia federal, empezando por el cardumen de la Corte.

¿Por qué hicieron esto los Bonadio, Borinsky, Hornos, Moldes, el ministro Garavano, la mesa judicial de Cambiemos, la runfla de la DAIA y nuestros medios serios?

Porque podían y porque pueden.

Por su lado, el Tribunal Oral que debía juzgar a dieciocho procesados por supuestos delitos en el llamado “Plan Qunita” sobreseyó a todos los acusados, al hacer lugar a un pedido fiscal por inexistencia de delito. El incansable juez Bonadio había dispuesto en 2016 la suspensión del reparto de ese beneficio en las maternidades destinado a las madres con menos recursos y ordenó la destrucción de las cunas y bolsas de dormir que había en stock, medida que no se llegó a concretar por una intervención de la propia justicia. Es decir que, más allá del sobreseimiento de todos los acusados, la denunciante Graciela Ocaña, el juez Bonadio lograron su objetivo: frenar un plan que beneficiaba a los más vulnerables, con el apoyo entusiasta de nuestros periodistas serios.

Algo similar ocurrió con Formosa. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) resolvió levantar las medidas cautelares referidas a las denuncias sobre persecuciones a mujeres wichí. Las cesáreas compulsivas y el secuestro de bebes denunciados tanto por Juntos por el Cambio como por nuestros medios serios (dos colectivos que cuesta mucho diferenciar) resultaron ser una operación más. No salimos de nuestro asombro.

Pero las marchas convocadas desde la oposición y las decisiones de la justicia en contra de las medidas sanitarias decididas en plena pandemia lograron multiplicar los contagios. Durante el 2020, la provincia sólo tuvo un muerto por Covid. En seis meses del 2021, ya cuenta con más de setecientos. El juez federal Fernando Carbajal, quien habilitó cientos de hábeas corpus para ingresar a Formosa y declaró inconstitucional el Programa de Ingreso Ordenado, ha decidido presentarse en las listas de Juntos por el Cambio. Sigue así el paradigma del juez Moro, el adalid de la lucha anticorrupción hoy caído en desgracia. Como Moro luego de sacar a Lula de la carrera presidencial, Carbajal recibió su premio con un nombramiento político.

Siguiendo el ejemplo del juez de Formosa, el economista Martín Tetaz, la periodista Carolina Losada y el doctor Carlos Kambourian, personalidades también apartidarias, han decidido sumarse a Juntos por el Cambio. Debe ser un espacio apartidario.

En todo caso, esperamos que el resto de sus colegas- periodistas, economistas, jueces y fiscales también apartidarios- sinceren del mismo modo sus preferencias electorales.

Por su lado, Gerardo I, visir de la Puna, maharajá del Potosí, marqués de Ledesma, León de Tilcara, Apóstol de La Paz, Zar de los Siete colores, mariscal del Altiplano, califa de Humahuaca, Martillo de Herejes, Protector de la Justicia, Orgullo Radical y Azote de Dios, condecoró a su ministro Normando Álvarez García, ex embajador argentino en Bolivia, luego de la denuncia de envío de material bélico a los golpistas de ese país durante la gestión Cambiemos. Jeanine I, Emperatriz del Beni, Terror de los ateos, Defensora de las Santos Evangelios, Zarina de Cochabamba, Patrona de la Justicia, Hoguera de los agnósticos y ex presidenta autoproclamada del Séptimo Día, no pudo asistir a la ceremonia “por razones de público conocimiento”.

Su majestad tiene razón: las gestas históricas, como el apoyo a un golpe, deben premiarse.

 

Imagen: Normando Álvarez García posa con la condecoración de Gran Maestre de la Orden del Golpe entregada por su majestad Gerardo I, visir de la Puna, Orgullo Radical y Azote de Dios (cortesía Fundación LED para el desarrollo de la Fundación LED)

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