El Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA) registró en diciembre un aumento de 2,7% y cerró el año con una variación interanual de 31,8%, 0,8 puntos porcentuales por debajo de noviembre. La cifra porteña vuelve a funcionar como anticipo de lo que se conocerá la semana próxima a nivel nacional, en un contexto en el que el Gobierno busca combatir la inflación que lleva 8 meses de subas mientras sostiene un esquema de precios regulados, tipo de cambio administrado y caída del poder adquisitivo. Además, desde comienzos de este año el esquema de bandas cambiarias se mueven al ritmo de la inflación pasada.
La inflación de la Ciudad estuvo explicada, principalmente, por cuatro divisiones: Transporte, Restaurantes y hoteles, Alimentos y bebidas no alcohólicas y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles. En conjunto, estos rubros aportaron 1,91 puntos porcentuales al alza del nivel general, es decir, más de dos tercios del aumento mensual.
Transporte encabezó las subas con un incremento de 5,5% y una incidencia de 0,59 puntos. El movimiento respondió a las actualizaciones en combustibles y lubricantes para vehículos de uso del hogar y a los nuevos valores del boleto de colectivo urbano. También se registraron aumentos en automóviles y pasajes aéreos. El rubro transporte vuelve a marcar el ritmo de la inflación en un escenario donde los ajustes tarifarios y energéticos avanzan por decisión oficial, aun cuando el discurso público insiste en la necesidad de “ordenar” precios relativos.
Restaurantes y hoteles subió 4,3% y aportó 0,48 puntos al índice general. La explicación estuvo en los precios de los alimentos preparados en bares, restaurantes y casas de comidas. El dato expone el traslado de costos hacia el consumo fuera del hogar, en un contexto donde los salarios muestran rezago frente a los precios y el gasto discrecional se sostiene en sectores de ingresos medios y altos.
Alimentos y servicios
Alimentos y bebidas no alcohólicas promedió un aumento de 2,4%, con una incidencia de 0,42 puntos. Dentro de la división, Carnes y derivados registró una suba de 7,4%, seguida por Pan y cereales (2,0%) y Frutas (3,7%). En sentido contrario, Verduras, tubérculos y legumbres cayeron 5,9%, lo que moderó el impacto del rubro. La dinámica de alimentos vuelve a mostrar dispersión, con subas concentradas en proteínas animales y alivio transitorio en productos estacionales, sin que ello modifique la tendencia de largo plazo sobre el costo de la canasta básica.
Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentó 2,1% y explicó otros 0,42 puntos del índice. El ajuste respondió a los valores de los alquileres y a los gastos comunes por la vivienda. El rubro sigue siendo una fuente de presión sobre los ingresos, en particular en áreas urbanas, mientras el mercado inmobiliario opera con contratos actualizados por fuera de cualquier esquema de regulación efectiva.
El resto de las divisiones mostró incidencias menores, con la excepción de Recreación y cultura, que registró una variación negativa de 0,7% por la caída en los valores de los paquetes turísticos. El dato contrasta con la evolución de otros servicios y da cuenta de un consumo segmentado, donde algunas actividades dependen de la demanda externa o de ingresos dolarizados.
El registro de diciembre en la Ciudad anticipa el dato nacional que difundirá el INDEC en los próximos días. Las estimaciones de consultoras privadas ubican la inflación de diciembre a nivel país en un rango de entre 2,5% y 3%, con una variación interanual cercana al 210% para 2024, luego del salto de precios registrado tras la devaluación de diciembre del año anterior. Para algunas mediciones, el cierre del año muestra una desaceleración mensual sostenida, aunque apoyada en anclas transitorias como el freno a los salarios, la recesión y la postergación de ajustes tarifarios más amplios.
En ese marco, el dato de CABA no aparece como un punto de llegada sino como una señal de corto plazo. La inflación desacelera, pero lo hace sobre un nivel de precios ya elevado y con una estructura de aumentos concentrada en rubros regulados y servicios. La discusión que se abre no es solo cuándo bajará la inflación, sino bajo qué condiciones sociales y con qué costos sobre el ingreso y el consumo. El índice porteño ofrece una pista; el dato nacional confirmará si esa trayectoria se consolida o si vuelve a mostrar tensiones que el discurso oficial busca dar por cerradas.
