El paso de Emilio Monzó y Nicolás Massot, ex Cambiemos, por el despacho de Axel Kicillof en La Plata generó cierto revuelo que desde el entorno del gobernador buscaban minimizar. “Axel siempre mantuvo el contacto con Monzó; en todo caso, lo de Massot es un poco más inusual”, sostenían. Ambos, junto a Miguel Pichetto, vienen trabajando en el armado del ala conservadora de un frente nacional opositor que, en unas PASO, podría enfrentar la candidatura presidencial de Kicillof. Ese escenario formó parte de la conversación. Luego, el gobernador encabezó el encuentro de la mesa chica del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), donde ya empezaron a trazar un armado nacional. También analizaron la posibilidad de que el Gobierno impulse un adelantamiento electoral y la seguidilla de hechos recientes que le dieron a Kicillof un nuevo envión.
Monzó tiene una larga trayectoria en el peronismo bonaerense. Reivindicador de la “rosca” política, es considerado uno de los dirigentes que mejor conoce el entramado de las internas bonaerenses. Días atrás, junto a Pichetto, se reunió con el sector de los libertarios “blue” -los que formaron parte del grupo original que acompañó a Javier Milei y se alejaron temprano- que responde a Carlos Kikuchi. Ya que estaba en La Plata, Monzó contactó a Kicillof para coordinar un encuentro en su despacho, pero el gobernador se encontraba en el interior y lo recibió el ministro de Gobierno, Carlos Bianco. Finalmente, este martes concretaron la reunión, a la que se sumó Massot.
En el entorno del gobernador tienen claro que no es ahora cuando deben sumar a esta dirigencia ubicada del centro a la derecha, sino más adelante. “Ellos tienen que hacer su propio armado y representar algo diferente a Axel. Así pueden sumar votos al gran frente contra Milei. Si se alinean ahora, no nos sumarían nada”, explicaban. Por eso, impulsan la idea de una gran PASO, en la que puedan participar todos los que lo deseen, siempre y cuando el Gobierno no consiga su objetivo de eliminarlas. Fue lo que planteó el lunes el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela: que Kicillof es el mejor posicionado para la candidatura presidencial y que, por eso, había que acompañarlo, pero sin cerrarle la puerta a quienes quieran competir.
Todavía no está claro quién podría representar a este espacio del centro a la derecha dentro de un gran frente nacional para enfrentar a Milei. Quien dio un paso al frente fue el ex gobernador sanjuanino Sergio Uñac, aunque no está claro si expresa a ese espacio conservador ni si contaría con el aval de Cristina Kirchner para competir con Kicillof. Ambas cosas no son excluyentes. Días atrás, en un diálogo informal con periodistas, Sergio Massa descartó una candidatura a gobernador bonaerense, aunque no una nueva postulación nacional. Por ahora no hay otros nombres y las encuestas muestran cada vez más posicionado a Kicillof como el opositor con mejores chances.
Ese fue uno de los puntos que se retomó en la reunión que mantuvo luego con la mesa de conducción del MDF, que integran funcionarios como Carlos Bianco, Gabriel Katopodis, Walter Correa y Andrés Larroque, e intendentes como Jorge Ferraresi, Julio Alak, Lucas Ghi, Mario Secco, Fernando Espinoza y Andrés Watson, entre otros. Analizaron que la participación de Kicillof en los actos del 24 de marzo y del 2 de abril, junto con el fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York que le dio la razón en el caso de la nacionalización de YPF, fueron tres acontecimientos que lo posicionaron con fuerza en el escenario político. Todo, en un momento en que el Gobierno viene en caída y los desencantados empiezan a mirar cuáles son las alternativas disponibles.
Una cuestión que se mencionó fue la posibilidad de que el Gobierno busque adelantar las elecciones para evitar un peor escenario económico, pero "todavía falta mucho", coincidieron. La forma de ir preparándose para esa posibilidad es ir desarrollando el MDF a lo largo de todo el país, para lo que se dividieron entre los dirigentes presentes las provincias en las que tenían que fortalecer el armado. "Que el MDF se vaya pareciendo cada vez más a un partido", explicó uno de los presentes. Inevitablemente, luego entraron en el detalle de las dificultades económicas que atraviesan la gobernación y los municipios y los problemas a los que deberán hacer frente en los próximos meses. En ese equilibrio entre la urgencia de la gestión y la construcción política se jugará buena parte del futuro de Kicillof.
