Avión venezolano-iraní: mentiras, verdades y dudas en torno al caso

El Destape pudo reconstruir la secuencia de hechos, cómo actuaron las distintas áreas del Gobierno y qué rol desempeñó el servicio de inteligencia estadounidense. Los "errores" del impulsor de una de las denuncias.

15 de junio, 2022 | 00.05

La llegada al aeropuerto de Ezeiza de un avión Boeing 747 Dreamliner de la firma Empresa de Transporte del Sur SA (Emtrasur) con cinco iraníes y catorce venezolanos a bordo se convirtió en el tema central de los medios hegemónicos para atacar al gobierno. La oposición realizó presentaciones en la Justicia y en la comisión bicameral de inteligencia y se abrió una causa en los tribunales federales de Lomas de Zamora en la que se busca establecer si alguna de las personas que estaban en la aeronave tiene vínculos con el terrorismo islámico. En la investigación rige el secreto de sumario pero El Destape pudo reconstruir cómo fue la secuencia de hechos, las mentiras de la oposición, cómo actuaron las distintas áreas del Gobierno y qué rol desempeñó el servicio de inteligencia estadounidense en este caso.

El episodio del avión venezolano-iraní se remonta al 6 de junio cuando la aeronave de Emtrasur aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza proveniente de Caracas, Venezuela. Había partido desde Querétaro, México, para transportar autopartes. No hizo ninguna escala en Ciudad del Este, Paraguay, como denunció un diputado de la oposición, Gerardo Milman. El vuelo de la misma aeronave con destino a Ciudad del Este ocurrió el 13 mayo y no involucró a la Argentina. Curiosamente, aquel vuelo no despertó ningún alerta. El legislador nacional mezcló los viajes no se sabe si por error o con intención.

Lo que hizo la aeronave venezolano-iraní para llegar a Buenos Aires fue volar por el cielo paraguayo. Durante un pasaje de esa etapa del vuelo se detiene el transponder, un dispositivo clave para el control aéreo porque hace a la identificación de la aeronave. Esto generó suspicacias. Pero según informaron fuentes oficiales a este medio, un informe del gobierno paraguayo presentado a la Argentina hace referencia a esa interrupción y sostiene que pudo haber sido por las inclemencias del tiempo. También por problemas climáticos, el avión de Emtrasur termina aterrizando en Córdoba. Tras ese "parate" se dirige a Ezeiza, donde hace la descarga del material que trasladaba y sus tripulantes hacen migraciones.

Estando en ya en suelo argentino se da el alerta. El disparador del caso que ahora es investigado en la justicia federal de Lomas de Zamora fue una advertencia de los servicios de inteligencia estadounidenses a Paraguay. Desde aquel país se transmite el parte a la Argentina.  

Lo explicó el ministro del Interior de Paraguay, Federico González, en declaraciones radiales, este lunes: “El servicio de inteligencia de Paraguay alertó a otros servicios de inteligencia de la región sobre la situación de esa aeronave que fue sancionada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y esa es la condición por la que las autoridades argentinas tomaron esa decisión” de investigar el vuelo. El aviso a la Argentina fue a través del delegado de la AFI en Paraguay. González agregó que la información le “fue proporcionada por la agencia de inteligencia de otro país” y que se mencionaron “posibles vínculos con el terrorismo”.

Esa agencia de inteligencia, que González afirmó que es estadounidense, señala que la tripulación iraní que había viajado en mayo a Paraguay estaba compuesta por “miembros de la unidad Al-Quds, que forma parte de la guardia revolucionaria de Irán y Estados Unidos los tiene en la lista de terroristas”. Cuando en la entrevista radial, los periodistas le preguntaron al ministro si aquellos tripulantes eran los mismos que ahora estaban en la Argentina, González, sin mucha convicción aseguró: “Entiendo que son los mismos”. Pero eso no fue confirmado. Apenas estalló el caso, el foco mediático estuvo sobre todo en el iraní Gholamreza Ghasemi.

Una versión indica que desde la CIA y el Mossad se le pidió a la Argentina información sobre los tripulantes de la aeronave de Emtrasur una vez que aterrizó en Buenos Aires. La hipótesis es que se buscaba chequear si eran los mismos que habían estado en Ciudad del Este un mes atrás.

Desde el ministerio de Transporte, indicaron a El Destape que “el avión por parte de ANAC fue debidamente autorizado en el marco de la OACI sin ninguna observación o prohibición”. Tenía los papeles en regla para ingresar a la Argentina así como para el resto de los viajes.

La tripulación venezolano-iraní tenía planeado volar de regreso a Venezuela el 7 de junio. Pero no despegó porque no consiguió cargar combustible. Una sanción que arrastraba por parte del Tesoro de Estados Unidos provocó que ninguna empresa quisiera venderle el combustible ya que las consecuencias para la firma que lo hiciera son graves. Con ese marco, el 8 de junio pidió autorización para ir a Uruguay a cargar ya que en la Argentina le resultaba imposible. Ya en vuelo, el país vecino le negó el aterrizaje “por no tener autorizaciones de sobrevuelo para Uruguay”.

Según indicaron desde la ANAC, “cuando va a Uruguay sale con autorización de la DINACIA que es el organismo de Uruguay de aviación que autoriza y cuando está por aterrizar allí no se lo permiten”, agregaron. Es decir que hubo un cambio de posición por parte del gobierno de Luis Lacalle Pou. De acuerdo a la ANAC, “los planes de vuelo habían sido autorizados ya que Uruguay dio el Ok”, especificaron.

El ministro de Paraguay Federico González indicó que tras el rechazo de Uruguay, el avión pidió permiso para sobrevolar el espacio aéreo paraguayo y le fue denegado. Ese mismo impedimento no estaba vigente cuando la aeronave cruzó el cielo del país vecino para llegar a la Argentina.

Los tripulantes

A pesar de los mentados informes de inteligencia, ninguno de los 19 tripulantes de la aeronave tenía algún impedimento para ingresar a la Argentina. Según se desprende de Migraciones, no había pedidos de captura o alertas rojas de Interpol. El chequeo incluyó cruces con organismos internacionales. En paralelo a esas constataciones se decidió la retención de los pasaportes de los ciudadanos iraníes. Luego la Justicia pediría esa documentación.

El caso que mayor controversia mediática provocó fue el de uno de los pilotos, Gholamreza Ghasemi. Trascendió que podría ser un integrante de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, cuyo brazo armado es la fuerza Al-Quds. Según surge de Migraciones sería un homónimo. Tiene un pasaporte y una edad diferente a la del integrante de la guardia revolucionaria. Es 10 años menor. La incógnita en este punto es si Irán pudo haber adulterado su pasaporte. En Migraciones consideran extraño que se adultere la edad y el número del documento pero no el nombre de la persona en cuestión.

Según indicaron desde Casa Rosada a El Destape, “ningún organismo de inteligencia internacional hasta ahora notificó problemas ni una situación de alerta ni sospechosa con la lista de pasajeros”.

Tras estos episodios y las denuncias judiciales de opositores, el caso quedó radicado en los tribunales federales de Lomas de Zamora, que tiene jurisdicción sobre Ezeiza. El juez a cargo de la pesquisa es Federico Villena y la fiscal Cecilia Incardona.  Villena fue el juez que durante el macrismo, en el marco de una causa contra un narco, autorizó la pinchadura de los teléfonos de la cárcel de Ezeiza, hecho que fue usufructuado por la AFI cambiemita para espiar a kirchneristas detenidos –desde dirigentes y exfuncionarios a empresarios-. A su vez, tras el cambio de Gobierno, Villena fue quien le dio impulso a una megacausa de espionaje ilegal que compromete al macrismo, de la que luego fue apartado. Incardona fue la fiscal de esa misma causa y quedó a cargo de la pesquisa cuando Villena fue corrido. La fiscal actualmente concursa para integrar la Cámara Federal porteña y es vista de reojo por la oposición.

Para despejar dudas respecto a las identidades de los investigados, Villena ordenó analizar las huellas dactilares de los 19 involucrados en este caso. Así podrá determinar a ciencia cierta si hubo alguna alteración en los documentos que se presentaron. Si se descubre que hubo una falsificación de documentación el caso sin dudas escalará.

El juez también ordenó peritar los teléfonos y computadoras de la tripulación, que no obstaculizó el procedimiento. Ordenó esa tarea a la Policía de la Ciudad.

La carga

Otro punto a tener en cuenta en el caso es la carga que transportaba el avión venezolano-iraní. Según informaron diversas fuentes gubernamentales, estaba toda en regla. ¿Qué trasladaba? Autopartes. “La carga se entregó. La tiene la autopartista. Ya se despachó de Aduana”, indicaron desde distintas áreas del gobierno nacional a este medio.

La empresa SAS Automotriz Argentina SA, que es la que encargó el cargamento, explicó en un comunicado que "contrató los servicios de Forwarder Fracht USA, empresa internacional que presta servicios logísticos" para realizar el traslado del material.

"La contratación se realizó para el transporte de componentes destinados a la producción de paneles de instrumento y asientos para el modelo Taos, provenientes de la ciudad de Querétaro, México; La relación entre el Forwarder y la compañía aérea para que las mencionadas piezas lleguen a Argentina es algo que SAS Automotriz Argentina SA desconoce y no tiene relación alguna", añadió en pos de deslindarse de cualquier responsabilidad.

La carga transportada fue liberada en su totalidad luego de sus correspondientes procedimientos de control aduanero. “SAS Automotriz Argentina SA ha cumplido con las normas legales y de compliance que rigen este tipo de contrataciones", aseguró la autopartista proveedora de Volkswagen.

SAS es una compañía francesa, parte del grupo Fauresia, un proveedor automotriz global muy importante.

A esto se suma que las fuerzas de seguridad inspeccionaron la aeronave el 7 de junio y no hallaron nada irregular. El operativo estuvo a cargo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y también participó personal vinculado a la Unidad de Antiterrorismo de la Policía Federal.

La aeronave

El avión de la controversia, que actualmente se encuentra inmovilizado en el aeropuerto de Ezeiza, pertenece a la firma Emtrasur, que es una filial de la empresa Conviasa, la línea aérea de bandera de Venezuela. Antes, la aeronave pertenecía a la empresa iraní Mahan Air. Por ese motivo, varias agencias internacionales siguen de cerca sus movimientos.

La aeronave es parte de una empresa sancionada por Estados Unidos, lo que implica que cualquier firma que comercie con ella puede tener problemas con el país norteamericano. De allí que en la Argentina desde Shell a YPF se nieguen a venderle combustible. Este obstáculo podría hacer que si este caso queda en la nada aún así el avión no pueda salir de la Argentina.

Atentos a estos impedimentos, vía un bróker, la empresa logró comprar combustible en Bolivia. Pero no tiene suficiente combustible en su tanque para llegar al país vecino.  

En este contexto, un dato no debe pasar desapercibido: el mismo avión ya había volado por los cielos de distintos países de la región un mes antes de pasar por la Argentina y no se había activado ninguna alarma. Hasta había cargado combustible sin inconveniente. ¿Por qué las alertas recién se activaron cuando la aeronave aterrizó en Ezeiza?

Las mentiras de Milman

El diputado nacional de Cambiemos, Gerardo Milman, es uno de los impulsores de este caso. Realizó denuncias judiciales y presentaciones en la Comisión Bicameral de Inteligencia, bicameral parlamentaria de la que forma parte. También agita el tema en desde medios periodísticos y vía Twitter. Y lo hace en base a falacias.

  • En diálogo con La Nación, por ejemplo, aseguró que la aeronave de la empresa Emtrasur que aterrizó en Ezeiza “venía de hacer escala en Ciudad del Este, donde había 29 pasajeros, y 10 se quedaron en esa ciudad”.

Esto es falso. Lo desmintió hasta el ministro de Interior de Paraguay, Federico González: “Esa aeronave estuvo en Asunción entre el 13 de mayo a la noche y el 16 de mayo hasta la 1 am”, señaló el funcionario. Es decir, casi un mes antes de este episodio. Y dijo sobre la afirmación del diputado de Juntos por el Cambio: “Combina las dos situaciones de vuelo. En Ciudad del Este estuvo en mayo y de ahí partió para Aruba. Esa es la única oportunidad que estuvo en suelo de Paraguay. Cuando intentó volver, el permiso le fue negado”.

El vuelo del 13 de mayo, que fue Caracas-Ciudad del Este y no despertó ninguna alerta, se hizo para cargar cajas de cigarrillos de la marca “Ibiza”, fabricados por Tabacalera del Este SA (Tabesa), vinculada con el expresidente Horacio Cartes, amigo de Mauricoi Macri. El valor declarado por la venta de esos cigarrillos fue alrededor de US$ 800.000. El trayecto que declaró en mayo pasado la aeronave fue Venezuela-Aeropuerto Guaraní (Ciudad del Este) para recoger las mercaderías fabricadas por Tabesa. Luego, en su regreso, viajaría nuevamente a Caracas y también a Aruba.

El presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, hizo una referencia a ese episodio e implícitamente hizo alusión a Macri. Dijo que Juntos por el Cambio se preocupa por revisar el último vuelo y no los anteriores de Emtrasur con lo que pareciera querer tapar "la presencia de una tabacalera de Paraguay de un socio de un dirigente político argentino".

Cuando al ministro González le preguntaron por qué no hubo alertas en Paraguay sobre ese vuelo de mayo, respondió que “no se manejaba la información que luego fue proporcionada por una agencia de inteligencia de otro país”. La incógnita es por qué esa agencia avisó de esta aeronave recién cuando estaba aterrizando en la Argentina.

  • Otra falacia de Milman:  “El argumento de que vinieron a traer autopartes para una empresa argentina es ridículo. No van a contratar un avión de una empresa iraní o venezolana observada por EE.UU. para, después, tener una sanción y no poder venderle nunca más una tuerca a EE.UU. No hay casualidades; habría una operación de la inteligencia venezolana y la inteligencia iraní en territorio argentino”, dijo el diputado de JxC.

Pero la propia empresa que encargó el material reconoció la operación y que las autopartes llegaron a destino.

  • A su vez, este lunes  Milman tiuteó: “Vine al aeropuerto de Ezeiza donde está detenido el avión venezolano/iraní que ingresó a nuestro territorio con el transponder apagado. Necesitamos que la Justicia actúe de forma rápida y pertinente. Este es un tema de seguridad nacional que nos inquieta a todos los argentinos”.

Pero esta afirmación también es falsa. El avión no ingresó a la Argentina con el transponder apagado. Sufrió una interrupción momentánea pero en cielo paraguayo. Y un informe de ese país incluso da cuenta de que pudo ser por factores climáticos. A su vez, la ANAC emitió un comunicado para desmentir lo que dijo Milman: “Por parte de EANA y el control de navegación aérea venimos a desmitificar que el avión volaba sin el transponder prendido. Se ve en flight radar 24 poniendo la matricula que están todos los recorridos”. También se indicó que si “de todas maneras eso sucediera se activarían todos los protocolos para buscar en caso de que no aparezca en los radares de acá”. Y se agregó que “EANA siempre vio al avión en sus sistemas”.

Está claro que la oposición montó una operación en torno a este caso que replica varios condimentos que también tenía el caso Nisman. Y que se realizó luego de que Alberto Fernández expusiera en la Cumbre de las Américas, donde criticó la exclusión de Cuba y Venezuela así como la política de bloqueos implementada históricamente por EE.UU.   

En esa línea, otro diputado de JxC, Waldo Wolff, escribió en Twitter: “Un avión Iraní voló con tripulantes de la brigada que depende de un acusado del atentado a la AMIA sin que nuestras autoridades hagan nada. Al mismo tiempo @alferdez defendió la dictadura de Venezuela mientras @NicolasMaduro visitó Irán. Nada es casual”.

Milman se manifestó en términos similares: “Hoy la Justicia Argentina tiene la posibilidad de mostrar ante el mundo su vocación. Todos los países democráticos del planeta la observan. Ya el Gobierno Argentino ha mostrado su alineación con el eje Teherán/Caracas”.

Estas referencias hacen pensar que detrás de este caso pudo existir una “mano negra”, una especie de “vuelto” a Alberto Fernández por su posición sobre Venezuela, Cuba y Nicaragua en la Cumbre de las Américas.

En pos de que el caso no deje de estar en agenda, además de presentarse ante la Justicia, Milman también presentó tres notas ante la Comisión Bicameral de Inteligencia (CBI). Entre otras cosas, pidió que comparezca el flamante interventor de la AFI, Agustín Rossi, y que se cite al delegado de la AFI en Paraguay. Sus escritos estuvieron acompañados por la firma de todos los diputados y senadores de Cambiemos que integran la CBI.

Según pudo saber El Destape, la comisión no se va a prestar al show que pretende montar la oposición. Por lo que se analiza únicamente hacer un pedido de informes a la AFI y al juez Villena.

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