Juan Solanas, hijo de Pino, sobre su discurso por el aborto legal: "Papá habló de la mujer de carne y hueso"

En la previa del debate por el aborto legal en el Senado, El Destape habló con Juan Solanas sobre el emblemático discurso de Pino, su padre. 

23 de diciembre, 2020 | 17.32

A menos de una semana de que el Senado vuelva a debatir el proyecto de aborto legal, el escenario es alentador y se está a un paso de que sea ley. Hace dos años, el discurso del ex senador Fernando Pino Solanas fue una bocanada de aire y brindó una fuerza a las miles que estaban afuera del Congreso viendo cómo un puñado de senadores condenaba a las mujeres y a las personas gestantes a la clandestinidad. Dos años después, su discurso es recordado como uno de los que marcó el debate, a pesar de que ya se había perdido la votación.

“¡El goce señora presidenta! El goce que es un derecho humano fundamental. En esta vida de profundos sacrificios, ¿no va a ser un derecho? ¿Y qué derecho tiene el pobre, además, si en la crisis brutal que vive la Argentina –que va de una crisis a otra– no le queda por lo menos el derecho de amarse?”, planteó Solanas esa noche de invierno ante un cuerpo de Senadores que de goce entendía poco y le daba la espalda al reclamo para que las mujeres y personas gestantes dejaran de morir en la clandestinidad.

El discurso de Solanas fue visceral, como él solía ser, fue sentido común puro, sin eufemismos y un aliento para la militancia feminista que sentía en el paladar el sabor amargo de la derrota y el dolor de la injusticia.

“Pino dijo algo que es sentido común. De hecho, una de las cosas que dijo que prendió mucho y fue algo que siempre a mí me molestó mucho y dio nacimiento a Que Sea Ley, es que se habla de tecnicismos si es constitucional, se habla de bioética de un lado y otro, pero, en definitiva, más dos o menos dos, siempre terminas en cero. Siempre pasa que un campo te va a poner al especialista grado cinco y después te va a venir el mismo del otro lado y te va a decir lo contrario. Si sos público de buena fe, te pones a ver eso y te quedas confundido. Me parece que papá apeló al sentido común”, reflexionó Juan Solanas, hijo de Pino y director de cine y autor del documental Que Sea Ley, en una entrevista con El Destape.

“Y le dio una vuelta porque faltaba la voz de las víctimas, de las que viven esto que son las mujeres, su vivencia en su cuerpo, y eso es una verdad inapelable. No podés negar eso, no puede venir un profesor a decirte que es mentira lo que acaba de decir una mujer que está contando su vivencia y sentimiento. Me parece que Pino habló de todo eso, de poner a la mujer en su integralidad en el centro del debate porque de eso se trata”, explicó Solanas desde Uruguay en donde seguirá el debate en vivo ya que, por la pandemia de coronavirus, el país vecino cerró sus fronteras y el director de cine no podrá estar presente el 29 de diciembre.

“Yo lamento profundamente, señores legisladores, que en todos los debates que he escuchado, o casi todos, y en las comisiones, hubo un gran ausente, lamentable ausente: ¡la mujer, señora presidenta! Esos debates discurrieron entre análisis científicos, jurídicos o médicos. ¡Era un objeto, un objeto descartado la mujer! ¡Una verdadera vergüenza! No puedo olvidarme de mujeres que he conocido y que han sufrido el tema central de este debate, que no es teórico. Puede serlo o puede no serlo, ¡pero mientras nosotros discutimos y podemos discutir años sobre la validez de una interpretación de la Constitución Nacional o de las distintas normas, hay miles de mujeres que no tienen otra opción que el aborto clandestino! ¡Porque ninguna ley represiva pudo, a lo largo de la historia, impedir los abortos! ¡Sinceremos el discurso, acabemos con la hipocresía de una clase dirigente que, sabiendo que mientras las más pudientes podían acudir a los abortos seguros, las menos pudientes estaban condenadas a la infección o a la muerte!”

“Para traducirlo, sería: No me jodas con el profesor de bioética que te va a decir que la célula fecundada es o no vida y qué quiere decir la vida, Pino se puso a hablar de la mujer de carne y hueso y puso en el debate el goce. Puso la integralidad de la vida de la mujer que en definitiva la mujer tiene derecho al placer y ¿se tiene que jugar la vida por el derecho al placer?”, sentenció el director de cine.

Acto seguido, Juan se preguntó: “Son esas cosas tan boludas, porque a un hombre se le rompe el forro y no pasa nada, la mujer se queda embarazada en un país donde está prohibido abortar. Es asimétrico. Me sorprende mucho, digamos no entiendo como eso que es de tal sentido común sea complicado de entender. Me sobrepasa”.

“Ahora, ¿Quiénes se oponen a esto? ¿Quiénes se oponen? Los sectores más reaccionarios y ultraconservadores. Los de siempre. Porque en todas las luchas por la ampliación de derechos de las mujeres y por los derechos humanos y sociales, fueron las mismas fuerzas que se opusieron. Fueron las mismas fuerzas las que se opusieron al matrimonio igualitario, al divorcio y a muchísimos otros derechos que se conquistaron. Y todas esas conquistas llevaron muchas luchas. Entonces, señora presidenta, es necesario colocar las cosas en su lugar. Yo también sufrí en mi juventud la represión del medio ambiente. Me coloco en la posición y en la actitud de los chicos de catorce, quince y dieciséis años que se aman. ¡Se aman! ¿O les vamos a enseñar que deben o no amarse?”

Tras dos años de ese emblemático discurso, hoy es el que más se recuerda de ese debate en el que se dijeron barbaridades y mentiras sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Para Juan “es un discurso que marcó porque fue hablar de obviedades que nadie hablaba, ya que, el debate se estructuró con doctores y no se hablaba de lo esencial que es la mujer está en el debate”. “Falta y faltó humanidad que es lo que hizo Pino, muy apasionado como era él, convencido de lo que decía, a nadie le cabe una duda de que lo que dijo fue profundamente sentido”, afirmó.

Otro detalle de su intervención fue que fue uno de los discursos de cierre, es decir que “para esa hora se sabía que estaba perdida la votación, Pino lo sabía, entonces fue muy importante que diga ‘ojo no ceder a la cultura de la derrota’ y que esto es un traspié y que sigue porque es un derecho inalienable, si no es hoy será mañana, sino será pasado mañana”.

“Esto se lo digo a los que están afuera: que nadie se deje llevar por la cultura de la derrota. ¡Bravo, chicas! ¡Ustedes han levantado alto el honor y la dignidad de las mujeres argentinas! Esta causa, esta noche tiene un pequeño descanso; pero en poquitas semanas todas de vuelta de pie, porque si no sale hoy, el año que viene vamos a insistir. Y si no sale el año que viene, insistiremos el otro. ¡Nadie podrá parar a la oleada de la nueva generación! ¡Será ley! ¡Habrá ley contra viento y marea!” 

De cara al debate del 29 de diciembre, Juan Solanas recuerda ese 8 de agosto de 2018 cuando el Congreso le dio la espalda a un derecho que reclamaba el pueblo, pero destacó que dos años después el panorama mejoró porque se está cerca de una sanción: “Se progresó en el debate y es un dique que está cediendo, pero me da mucha bronca porque es una especie de encaprichamiento que causa drama, dolor y muerte, y que no entienden los legisladores que es una batalla perdida, esa batalla está perdida, entonces ¡evitá muerte! Porque esta Ley no le impone nada a nadie”.

De convertirse en Ley la Interrupción Voluntaria del Embarazo, Argentina sería el primer país en América Latina en tener aborto legal sin causales. Para Solanas eso significa un antes y después para la historia de un continente “marcadísimo por el catolicismo” y subrayó que “no es un detalle de que Argentina siempre fue un faro de derechos humanos, es un país que marca el rumbo, es también el país del Papa actual que no es un detalle menor y que Argentina legalice el aborto, es un comienzo de una ola que va a ser imparable”.

 

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