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Si hubiera que buscar un ejemplo para graficar el modelo de ajuste implementado por el presidente Mauricio Macri en estos cuatro años, tal vez el programa Progresar sea la mejor opción. No contento con casi destruir la idea original que presentaba el plan universitario, ahora el Gobierno prometió que lo recortará de manera definitiva si gana las elecciones.

Con la excusa de orientar a los jóvenes para que estudien disciplinas requeridas en el mercado laboral, Cambiemos limitará el acceso al programa que inauguró el kirchnerismo en 2014. A través de un hilo de Twitter, Macri realizó una polémica propuesta:"a partir de 2020 los ingresos a las Becas Progresar se van a concentrar en carreras estratégicas, para formar a los profesionales y técnicos que Argentina necesita. Queremos que los jóvenes estudien las carreras con mayor salida laboral, salarios más altos y mayor potencial".

De esta manera, el resto de los estudiantes que se inscriban en 2020 a carreras no incluidas dentro del rango "estratégico" no serán tenidos en cuenta para cobrar la beca, según confirmó el propio jefe de gabinete del Ministerio de Educación, Manuel Vidal, a este medio. "Hoy, los aspirantes a estudiantes piensan que deben estudiar psicología, abogacía o  ser contadores. La verdad hay una gran variedad de carreras que tienen mucha mayor potencialidad, porque son áreas de vacancia. Por ejemplo, la enfermería, la preservación del medio ambiente, especialistas en turismo, en gastronomía. No se trata sólo de ingeniería", argumentó el funcionario.

¿Cuáles son las disciplinas estratégicas? La propia página web de Becas Progresar tiene un listado de las carreras alcanzadas por este rango. Las ramas que se destacan son las dedicadas a la ingeniería, la biología, la química, la enfermería, la informática y la ecología. Además, se tiene en cuenta las necesidades que tiene cada región del país. 

Lucía Cirmi fue diseñadora y coordinadora de Progresar, y en diálogo con El Destape, criticó la promesa de campaña: "es una profundización de la perspectiva que Macri le dio al programa. La idea original era igualar oportunidades para aquellos que les costaba más, por condiciones socio económicas". Sobre la propuesta, aclaró que ya en 2014 había ventajas para las carreras específicas que menciona el Gobierno.

"Macri le dio una idea de becas de excelencia, lo que no está mal, pero el Estado debe hacer las dos cosas. Instauraron el premio por las notas, la pura meritocracia", añadió.

De acuerdo a un reciente informe de la consultora Claves, hay más de dos millones de personas que estudian carreras universitarias y de posgrado. Las Ciencias Sociales -Administración de empresas, Economía, Abogacía, Contador, Sociología, entre otras-, concentran el 52% del alumnado. Ese es el universo que Macri quiere excluir a partir de 2020.

Orígenes del ajuste

Desde la llegada de Cambiemos a Casa Rosada a fines de 2015, el monto se mantuvo congelado en $ 900 durante dos años. En ese lapso, la inflación acumulada fue del 65,1% y las tarifas de transporte se dispararon hasta el 150%, algo que afecta de forma directa a toda la comunidad estudiantil que se moviliza hacia las diversas instituciones educativas. 

Sin embargo, fue a principios de 2018 cuando el macrismo dio el quiebre definitivo. El Gobierno transformó al programa en una beca, se dividió a las carreras en dos categorías: estratégicas y comunes, con montos mayores para las primeras. Además, se estipuló que aquellos que tengan mejores notas recibieran un ingreso extra. Claramente, se trató de una medida enmarcada en la visión meritocrática de Cambiemos, que no contempló una realidad irrefutable en nuestro país: el grueso de los alumnos estudian y trabajan a la vez, lo cual hace dificultoso sostener las calificaciones solicitadas.

Además, la cantidad de cuotas se redujo de 12 a 10 cuotas mensuales, mientras que los requisitos para ingresar a la beca se endurecieron con trabas administrativas, como la disminución de plazos para anotarse a 30 días en el mes de marzo. Las cifras son contundentes: en el último año de mandato de Cristina Kirchner, los beneficiarios eran  724.000, mientras que en la actualidad descendieron a 552.000. 

Luego la paliza electoral en las PASO de este año, el Gobierno incrementó los ingresos en un 40% para tratar de dar un efecto en el voto jóven, un déficit enorme para Juntos por el Cambio. Con la recomposición, los alumnos considerados en las carreras generales cobran desde los $ 2.250 a los $ 3.250. El monto depende de una categoría que tiene en cuenta el año de avance en la cursada de la carrera- del primer al quinto año-. En cambio, para aquellos que se desempeñan en el ámbito terciario, la bonificación va de los $ 2.250 a los $ 2.700.

Futuro del programa

De cara al futuro y con una inminente victoria del Frente de Todos en las elecciones generales de octubre, el rector de la Universidad Nacional de Hurlingham, Jaime Perczyk, expresó a este medio que la propuesta de Macri "foma parte del esquema ideológico del Gobierno, y la baja en la cantidad de beneficiarios lo demuestra", y agregó: "creo que hay que profundizar la mejora en el programa, tal como se apuntó originalmente en 2014".

Quien suena como posible ministro de Educación de Alberto Fernández sostuvo: "Cambiemos ajusta la educación porque la considera un costo. Es el ajuste económico y financiero con el recorte del presupuesto por vía del ajuste por inflación, con la subejecución presupuestaria y el atraso en los pagos, que son cuestiones que en una situación de tanta inestabilidad económica repercuten en los presupuestos".

En la misma línea, Cirmi indicó: "hay que volver a estimular al Progresar como acompañante de vida, con un trabajo territorial, y acompañar a pibes que no tienen tiempo, a los más excluidos, a quienes ya tienen hijos. Hay que trabajar orientación vocacional, opciones de cuidado para los hijos de los padres, Además de una mejora del monto. Esto es una inversión y sería bueno que se trate en un debate legislativo que incluya a la juventud".