La inflación se resuelve generando dólares genuinos

03 de noviembre, 2014 | 19.19
Por Aldo Ferrer
Economista
Especial para El Destape

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La inflación es un mal endémico en la Argentina. El siglo pasado tuvimos un récord mundial. Ningún país tuvo durante un período tan prolongado alza de precios de esa magnitud. Las causas han sido diversas. En otros momentos ha sido consecuencia de la inestabilidad institucional y del desorden de la balanza de pagos y de las cuentas públicas.

En la actualidad existe una tasa de inflación elevada pero distinta a las del pasado, ya que la economía está desendeudada y el sistema bancario se encuentra sólido. Por lo tanto, no es previsible que la situación derive en una hiperinflación.

Sin embargo, existe una inflación inercial por las expectativas negativas de precios. Esto no se remedia con el planteo de un ajuste y endeudamiento. Requiere el fortalecimiento de las variables macroeconómicas, como el superávit de la balanza comercial y del presupuesto. Esto requiere prudencia en las cuentas del Estado y de un tipo de cambio competitivo. En resumen, la inflación actual es consecuencia de una inflación inercial que es alimentada por la restricción externa.

Si se tiene éxito en encarar este tema, que se resuelve generando dólares genuinos mediante la exportación, van a reducirse en su conjunto las expectativas, la inflación y la fuga de capitales. Para ello, es indispensable evitar la trampa del dólar barato, que fue el instrumento de la dictadura y de la convertibilidad de los años 90 para destruir a la industria.

El debate no se tiene que centrar entre si devaluar o no devaluar, sino en imponer un tipo de cambio que fortalezca a la economía argentina y permita resolver el déficit externo.

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