Desde que llegó Mauricio Macri a la Casa Rosada llegó a endeudar al país hasta el 90% de su PBI. Más de la mitad de este pasivo salió por la misma puerta por la que entró por la fuga de capitales, una de las principales causas de la devaluación superior al 350%. Ante esto, los economistas de Alberto Fernández y Cristina Kirchner proponen renegociar con los acreedores para generar dólares genuinos y poder, efectivamente, saldar los vencimientos próximos.

“La situación de violenta inestabilidad financiera, generada por el sobreendeudamiento, deberá abordarse a través de acuerdos amplios con los acreedores, en los que se contemple la necesidad de garantizar un proceso de crecimiento inclusivo como único recurso para poder afrontar los compromisos externos e internos”, formula la plataforma que lanzó hoy el Frente de Todos como una de las primeras situaciones de emergencia a atender.

 

 

De esta manera, confirma lo que había adelantado El Destape un mes atrás sobre negociar los condicionamientos que Macri aceptó sin dudar. Es que ante el FMI firmó un programa de rescate financiero y no encarado en la actividad económica.

En 40 meses, Cambiemos escaló el pasivo estatal en U$S 113.000 millones, de los cuales se fugaron U$S 68.000 millones. La salida de capitales en general (incluye fuga, giro de utilidades, turismo y pago de intereses) superó los U$S 150.000 millones, de acuerdo a las cifras que maneja el Banco Central.

La necesidad de “generar un excedente genuino de divisas”, entonces aparece como una de las principales preocupaciones de la oposición, para “garantizar el crecimiento económico y afrontar los vencimientos de deuda externa de los próximos años”. El Frente aclara que para esto debe enfocar las políticas de desarrollo productivo a sectores que puedan mejorar las exportaciones y sustituir las importaciones. Esto último fue uno de los pilares de las políticas que tomaba Augusto Costa cuando ejerció de secretario de Comercio del gobierno anterior y desarrolló proveedores locales para las grandes compañías que acostumbraban comprar sus insumos en el exterior.

 

 

La financiación resulta clave para este punto, ya que el actual presidente del Banco Central, Guido Sandleris, no tiene la capacidad para colocarla lejos del 70%, una tasa de interés de imposible acceso para las compañías.

Un sector que históricamente trae divisas es el turismo. Allí tratarán de que el Estado tenga un lugar central en la planificación y activarán sinergias público-privadas para “establecer los ejes de acción para el desarrollo de una actividad socioeconómica y ambientalmente sostenible”.

El último generador de billetes verdes al que los economistas de les Fernández apuntarán será Vaca Muerta, para donde crearán un régimen especial de inversiones, como propuso Guillermo Nielsen. La “previsibilidad” y los “incentivos” que se generen aquí facilitarán un “superávit de divisas que nos llevará a acumular reservas genuinas y revertir el fuerte cuadro deficitario en el que nos ha sumergido el actual gobierno”. También plantean industrializar las exportaciones primarias, lo que incluye naturalmente al petróleo y gas, pero también a los minerales y a los granos que produce el campo.