Trump anunció un acuerdo nuclear "de cooperación civil" con Arabia Saudita

Donald Trump anunció un acuerdo de cooperación nuclear con Arabia Saudita que permitirá desarrollar su programa energético civil. El pacto genera preocupación por el acceso saudita al enriquecimiento de uranio y su impacto en Medio Oriente.

22 de julio, 2026 | 19.37

Estados Unidos y Arabia Saudita firmaron un acuerdo de cooperación nuclear civil, que permitirá a empresas estadounidenses participar "en el desarrollo completo" del programa nuclear saudita. Según trascendió desde la Casa Blanca, el pacto incluiría el suministro de tecnología y la chance de colaborar con instalaciones vinculadas al enriquecimiento de uranio. Se espera que en los próximos días el Congreso estadounidense vote su aprobación.

La firma estuvo encabezada por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y su contraparte saudita, el príncipe Abdulaziz bin Salman. El acuerdo incluyó dos documentos: por un lado, un pacto de cooperación nuclear pacífica y otro de salvaguardas bilaterales. Según el Departamento de Energía norteamericano, ambos establecen la base legal para una asociación multimillonaria que podría extenderse durante varias décadas.

"La cooperación refleja el compromiso compartido de fortalecer las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Arabia Saudita", afirmó Wright en un comunicado oficial hace algunas horas. Además, aseguró que el convenio mantiene "los más altos estándares de seguridad nuclear y de no proliferación", al tiempo que permitirá a compañías estadounidenses acceder al futuro mercado nuclear saudita.

Chris Wright, titular de Energía de Estados Unidos.

El anuncio representa una importante victoria diplomática para el príncipe heredero Mohammed bin Salman, quien desde hace años busca acceder a tecnología nuclear estadounidense como parte de su estrategia para diversificar la economía saudita y reducir la dependencia del petróleo. El proyecto comenzó a discutirse durante la presidencia de George W. Bush, continuó bajo Joe Biden y finalmente fue concretado por Trump.

Las dudas alrededor del enriquecimiento de uranio

Aunque Washington insiste en que el programa tendrá exclusivamente fines civiles, todavía no se conocen todos los detalles del convenio. Algunos medios estadounidenses señalaron que podría contemplar un acuerdo marco de cooperación para construir instalaciones de enriquecimiento de uranio dentro del propio territorio saudita.

Ese punto encendió las alarmas entre especialistas en seguridad internacional. La directora del programa para Medio Oriente del centro de estudios Defense Priorities, Rosemary Kelanic, calificó esa posibilidad como "bastante impactante". Según explicó, Estados Unidos nunca había colaborado para que otro país desarrollara instalaciones propias de enriquecimiento de uranio.

La preocupación radica en que esa tecnología puede utilizarse tanto para producir combustible destinado a centrales nucleares como, eventualmente, para fabricar material apto para armas nucleares si el enriquecimiento alcanza niveles muy superiores.

Por ahora, varios analistas coinciden en que no existen evidencias de que Arabia Saudita tenga la intención de desarrollar una bomba atómica. Sin embargo, recuerdan que el propio Mohammed bin Salman declaró en distintas oportunidades que si Irán consigue un arma nuclear, el reino saudita buscará obtener una capacidad similar como elemento de disuasión.

La competencia con China y Rusia, el telón de fondo del acuerdo con Arabia Saudita

Además del componente estratégico regional, el acuerdo tiene un fuerte trasfondo económico y geopolítico. Estados Unidos busca impedir que China o Rusia lideren el desarrollo nuclear civil en Medio Oriente.

Beijing ya había intentado alcanzar un entendimiento similar con Arabia Saudita, mientras que Moscú ya construyó centrales nucleares en Egipto y Turquía. Con este acuerdo, Washington intenta recuperar terreno en una competencia que desde la Administración republicana consideran clave para mantener su influencia en la región.

La principal beneficiaria del convenio sería Westinghouse, una de las mayores empresas estadounidenses del sector nuclear y responsable del diseño de buena parte de los reactores que Estados Unidos exporta al mundo.