Tras años de conflictos internos, a los que se suman fuertes sequías y un agravamiento de la crisis climática en la región, un informe reveló que más de seis millones de somalíes viven una crisis humanitaria que no para de crecer en todo el país. De acuerdo al documento, todas esas personas se ven obligadas a saltarse comidas y "pasar hambre a diario", tal como señalaron los especialistas que trabajaron en el relevamiento. También advirtieron que los impactos climáticos de los últimos años empeoraron aún más la situación. Además los pequeños productores ganaderos del país enfrentan cada vez mayores pérdidas en sus productos, lo que complica su situación de vida.
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En Somalia viven poco más de 20 millones de personas. La organización humanitaria Save the Children llevó adelante un documento en los últimos meses en el que revelaron que alrededor de un tercio de la población enfrenta condiciones de vida de pobreza extrema, clasificada como Fase 3 o superior de la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF). Desde la organización aseguraron que muchos hogares tienen dificultades para conseguir suficientes alimentos para cubrir sus necesidades básicas diarias y, en algunos casos, ya se quedan sin alimentos. La desnutrición y enfermedades como la diarrea y el sarampión se volvieron moneda corriente en casi todo el país.
De estas personas, más de 2 millones están en las condiciones más críticas, al borde de la hambruna (fase 4 de la CIF) donde las familias están sometidas a una escasez extrema y se ven cada vez más obligadas a desplazarse en busca de necesidades básicas, dirigiéndose a campamentos de ayuda que ya están sobrepoblados.
Actualmente alrededor de 3,8 millones de somalíes se encuentran desplazados, lo que representa el 22% de la población del país. Muchos de ellos incluso fueron desplazados en repetidas ocasiones, trasladándose de un asentamiento a otro a medida que bajan los recursos de ayuda y el acceso al apoyo se vuelve más limitado.
Francisca Sangiorgi, titular de Save the Children, explicó que el desplazamiento secundario ocurre cuando las personas que ya han sido expulsadas de sus hogares vuelven a ser desplazadas, lo que según indicó "es cada vez más frecuente". "A medida que los servicios y las materias primas siguen disminuyendo en todo el país, los precios de los productos básicos también siguen subiendo", agregó la experta.
La crisis arrasa con los pequeños productores y complica la producción de alimentos
En las afueras de la ciudad de Kismayo, la ciudad portuaria del sur de Somalia, el terreno se convirtió en un cementerio al aire libre para el ganado. Algunos animales mueren y caen al suelo, quedándose allí por largas temporadas, mientras que otros son enterrados en fosas poco profundas tras varias temporadas de lluvias fallidas.
Para bastantes familias de esta zona, fundamentalmente ganaderos que dependen del ganado para obtener leche, carne e ingresos, los animales lo eran todo. Y con esta situación, lo que los sostenía terminó por convertirse "en un crudo símbolo de pérdida", tal como reza el texto.
Sangiorgi afirmó que la crisis se debe a los repetidos impactos climáticos que se terminaron por acumularse en el tiempo. "Estamos viendo varias temporadas de lluvias fallidas en todo el país", declaró la experta, a lo que sumó que incluso cuando llueve "suele ser demasiado irregular y tarde" para recuperar los medios de subsistencia que ya se perdieron.
