El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se apresta a aprobar los presupuestos generales del Estado mientras busca evitar unas elecciones anticipadas que probablemente perdería, ya que, hasta ahora, la guerra en Irán apenas ha contribuido a mejorar su posición en las encuestas.
En los primeros días de la guerra, el bando de Netanyahu vio una oportunidad para que su coalición de derechas sacara partido de la temprana muerte del ayatolá Alí Jamenei celebrando elecciones antes de la fecha prevista de octubre, según una fuente conocedora de la estrategia política de Netanyahu.
Una forma de forzar un adelanto de los comicios sería dejar que el Parlamento no aprobara el presupuesto antes del 31 de marzo, lo que, según la legislación israelí, desencadenaría unas elecciones en un plazo de 90 días.
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A medida que los ataques estadounidenses e israelíes acababan con la vida de una serie de figuras iraníes de alto rango, algunos de los confidentes de Netanyahu plantearon en forma pública la idea de unas elecciones en junio.
No obstante, tras casi cuatro semanas de una guerra que hasta ahora no ha logrado el objetivo declarado de derrocar a los gobernantes clericales de Irán, el primer ministro más veterano de Israel busca evitar unas elecciones anticipadas, según dijeron a Reuters tres miembros de su Gobierno.
Ese esfuerzo por evitar unas elecciones anticipadas ha incluido la asignación de fondos a aliados políticos para asegurar una mayoría de votos a favor del presupuesto en el Parlamento, y su tramitación urgente en la Comisión de Finanzas de la cámara para cumplir con el plazo de la próxima semana.
El portavoz político de Netanyahu no respondió a una solicitud de comentarios. En declaraciones públicas desde 2023, Netanyahu ha rechazado de manera sistemática los llamados a adelantar las elecciones en tiempos de guerra.
"Espero que el Gobierno cumpla su mandato (...) lo que significa elecciones en septiembre u octubre", declaró Netanyahu a los medios el 12 de marzo, afirmando que había pedido a sus aliados que actuaran con responsabilidad en tiempos de guerra y aprobaran el presupuesto de 225.000 millones de dólares, con un fuerte componente de defensa.
Para Netanyahu, la guerra le ha ayudado a desviar la atención de Gaza hacia su campaña conjunta con Estados Unidos contra Irán, donde el consenso nacional es más fuerte. Las encuestas han mostrado un amplio apoyo entre los israelíes a una guerra que, según Netanyahu, tiene como objetivo eliminar una amenaza existencial.
Sin embargo, en lo que respecta a los votos, los sondeos muestran un panorama prácticamente sin cambios desde el 7 de octubre de 2023, cuando Oriente Medio se vio sumido en el caos por el ataque sorpresa de Hamás, lo que dejó en ruinas las credenciales de seguridad de Netanyahu.
Las encuestas muestran sistemáticamente que cerca del 40% de los votantes se mantiene fiel a la coalición de Netanyahu de partidos nacionalistas y religiosos, el 40% respalda a los partidos de la oposición y un voto indeciso que, hasta ahora, no se ha decantado por Netanyahu, afirmó Gideon Rahat, politólogo de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
Aunque los israelíes se unan en apoyo de los objetivos de la guerra, se están cansando a medida que esta se prolonga sin un final decisivo ni una resolución diplomática a la vista, tras una ronda de combates más breve en junio, señaló Rahat. "Hay una ronda, unos meses de calma y luego otra ronda", indicó.
Una encuesta publicada por Times of Israel el 19 de marzo reveló que el partido Likud de Netanyahu obtendría 28 de los 120 escaños del Knesset, frente a los 34 actuales. Aunque sería el partido más votado, su coalición no alcanzaría la mayoría, ya que solo obtendría 51 escaños, según la encuesta.
El 3 de marzo, Gila Gamliel, ministra de Ciencia y miembro del Likud, declaró a una emisora de radio local que las elecciones se celebrarían a fines de junio o principios de julio. Altos cargos del partido y asesores de Netanyahu hicieron declaraciones similares a los medios locales.
En las semanas transcurridas desde entonces, Netanyahu ha reconocido que no hay certeza de que los iraníes vayan a derrocar a sus gobernantes y, a medida que la guerra se acerca a su quinta semana, la perspectiva de unas elecciones en verano boreal parece remota. "Su estrategia es ganar tiempo", afirmó Rahat.
(Reporte adicional de Dedi Hayun y Tamar Uriel-Beeri; editado en español por Carlos Serrano)
