En un resultado que sorprendió favorablemente a los analistas financieros, la inflación en Brasil registró una drástica desaceleración y se ubicó en 0,06%. Con este desempeño, la variación acumulada en los últimos 12 meses descendió del 4,80% al 4,52%, reingresando formalmente en la banda superior de la meta oficial fijada por el Banco Central de Brasil del 3% anual.
Según los datos del Índice Nacional de Precios al Consumidor Amplo-15 (IPCA-15) difundidos por el instituto oficial de estadísticas (IBGE), los precios al consumidor aumentaron apenas un 0,06%, una cifra sustancialmente menor al 0,41% computado el mes anterior y por debajo del 0,20% que anticipaba el consenso del mercado. El freno inflacionario de julio respondió a la caída del 0,66% en el rubro Alimentos y Bebidas, la primera deflaíción del sector en ocho meses, que amortiguó la suba del 0,97% en Vivienda por los reajustes en la energía eléctrica.
La publicación del indicador cobra relevancia estratégica al producirse a una semana de la reunión del Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central brasileño, agendada para los días 4 y 5 de agosto. En su último encuentro, las autoridades del organismo recortaron la tasa de referencia Selic por tercera vez consecutiva en 25 puntos básicos, situándola en el 14,25% anual, pero mantuvieron abierta la estrategia a adoptar para la segunda mitad del año.
Si bien el dato de julio le da margen de maniobra al organismo emisor, la postura del equipo directivo encabezo por Gabriel Galípolo se mantiene marcada por la cautela. El titular de la autoridad monetaria remarcó recientemente la necesidad de conservar una política restrictiva durante un período prolongado debido al desanclaje de las expectativas inflacionarias de largo plazo y la resiliencia que muestran tanto el mercado de trabajo como el nivel de actividad de la mayor economía de América Latina.
"El indicador interanual retrocedió al 4,52% y devolvió la dinámica de precios dentro del techo del rango meta del Banco Central justo antes de la decisión de agosto", destacaron analistas tras la difusión del IBGE. El detalle por rubros reveló que el impulso bajista provino mayoritariamente de los productos alimenticios y bebidas, un segmento bajo estricto monitoreo social y político que anotó su mayor retroceso en lo que va del año. En el extremo opuesto, el grupo vivienda registró el principal impacto positivo impulsado por los incrementos tarifarios en las facturas de electricidad residencial en varios estados, un factor que evitó un índice mensual aún menor.
Con información de Reuters.
