Lionel Jospin, ex primer ministro francés derrotado por la extrema derecha, fallece a los 88 años

23 de marzo, 2026 | 11.59

A las 20 horas del 21 de ​abril de 2002, los votantes conocieron los sorprendentes resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Por primera vez en la historia de la república, un candidato de extrema derecha —Jean-Marie Le Pen— pasaría a la segunda vuelta.

Minutos después, Lionel Jospin se dirigió a sus seguidores. El principal candidato de ‌la izquierda, a quien muchos creían que sería el próximo presidente, ‌dijo que asumía toda la responsabilidad por la inesperada derrota.

Mientras se alzaban gritos entre la multitud, Jospin —pálido pero sereno— anunció que se retiraba de la vida política. El primer ministro socialista nunca volvería a ocupar un cargo electo.

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Cuando años más tarde le preguntaron por aquellas elecciones que pusieron fin a su carrera, dijo: "Uno puede lamentar no haber tenido la oportunidad de demostrar su valía cuando solo le quedaba un escalón por subir y tropezó justo antes de ese escalón".

Fue una reflexión típicamente comedida de un político a menudo considerado austero.

Jospin, que no logró convertir su liderazgo al frente del Gobierno francés a principios de siglo en una candidatura presidencial ganadora, ha fallecido a los 88 años, según informaron el lunes dos fuentes de su partido socialista. La causa de la muerte no se conoció de inmediato.

"NO A LA SOCIEDAD DE MERCADO"

Como primer ministro entre ​1997 y 2002, Jospin redujo la jornada laboral, ⁠amplió la sanidad gratuita e introdujo las uniones civiles, que otorgaban a las parejas no casadas, tanto homosexuales como heterosexuales, los mismos derechos que a las casadas.

Aunque ‌era un político progresista, abogó por la austeridad fiscal y vendió más activos estatales al sector privado que cualquiera de sus predecesores, un ⁠término medio resumido en su eslogan: "Sí a la economía de mercado, no a una sociedad de ⁠mercado".

"Durante un tiempo, Lionel Jospin fue capaz de reactivar una política reformista que, tras tantos años de crisis, conciliaba el progreso económico con el progreso social", escribió el redactor jefe del periódico francés Le Monde el 22 de abril de 2002.

No obstante, a pesar de todos sus esfuerzos, el socialista de pelo blanco y lentes nunca se ⁠ganó realmente el cariño de los votantes. Su actitud seria, unida a su matrimonio con la filósofa Sylviane Agacinski, alimentó la imagen de un primer ​ministro reservado, más cómodo con los informes políticos que con despertar el entusiasmo.

Su resultado en 2002 —un 16,18% frente al 16,86% ‌de Le Pen— acabó con sus esperanzas de ocupar el palacio presidencial del ‌Elíseo. El líder ultraderechista perdió luego de forma rotunda la segunda vuelta frente al presidente centroderechista Jacques Chirac, pero Jospin nunca volvió a la primera línea ⁠de la política.

"UNA PERSONA AUSTERA QUE SE RÍE"

Nacido en un barrio parisino de clase media en 1937, Lionel Robert Jospin heredó de sus padres protestantes tanto el rigor de su fe como la militancia de su política socialista, en un país históricamente católico pero laico en lo que respecta a la vida pública.

Su padre, Robert, era maestro de escuela y organizador de la Sección Francesa de la Internacional Obrera, predecesora del Partido Socialista que Jospin acabaría liderando. Su madre, Mireille Dandieu, era comadrona y más tarde se ​convirtió en enfermera y trabajadora ‌social escolar.

En 1956 ingresó en el Instituto de Estudios Políticos de París y se graduó en la École Nationale d'Administration, la cantera de la élite gobernante francesa, donde se convirtió en trotskista. Se unió a la Organización Comunista Internacionalista y adoptó el nombre en clave de Camarada Michel.

Jospin entró en el Ministerio de Relaciones Exteriores en 1965, pero, en medio de las protestas estudiantiles contra el presidente Charles de Gaulle en 1968, dimitió y se fue a estudiar a Estados Unidos. Al regresar a Francia en 1970, impartió clases de economía en una universidad de París durante más de ⁠una década.

Se rodeó de un círculo social de intelectuales de la margen izquierda, entre ellos Agacinski, con quien se casó en 1994. Pero Jospin rebatió las descripciones simplistas de su personalidad. En 1999 dijo a la prensa: "Cuando por fin comprendan que soy una persona rígida que evoluciona, una persona austera que se ríe y un protestante ateo, escribirán menos tonterías".

"FLEXIBLE EN LOS MEDIOS"

Se afilió al Partido Socialista en 1971. Ascendió en sus filas hasta convertirse en uno de los lugartenientes de confianza del presidente François Mitterrand y guio a figuras más jóvenes, entre ellas el futuro presidente François Hollande.

Mitterrand, a quien consideraba su mentor, le enseñó que la política era "una voluntad, un arte, una cultura y una habilidad", según declaró más tarde a la revista Le Nouvel Observateur. Sin embargo, en los años 90, Jospin se situó al frente de un grupo crítico con los años de Mitterrand.

En 1995 perdió por un estrecho margen su ‌primera candidatura presidencial frente a Chirac. Dos años más tarde, Chirac convocó unas elecciones parlamentarias anticipadas que dieron a la izquierda el control de la Asamblea Nacional y obligaron al presidente a convivir con un gobierno de tendencia política opuesta, liderado por Jospin.

Las imágenes de la noche electoral captaron a Jospin tomando notas en un bloc a medida que llegaban los primeros resultados, planificando ya su futuro gobierno.

Dejando en gran medida los asuntos de política exterior en manos de Chirac, Jospin se ocupó de los asuntos nacionales. A pesar de liderar una coalición de socialistas, comunistas y verdes, abandonó muchas de las ideologías de su juventud.

El antiguo trotskista, que reconoció tardíamente su pasado radical, se embarcó en un programa de ‌liberalización económica. Privatizó las principales empresas estatales y aceptó recortes en el sector público para permitir la entrada de Francia en la moneda única europea.

Durante su mandato, el país vivió un periodo sostenido de crecimiento y una caída del desempleo, gracias en parte a la creación de unos 300.000 puestos de trabajo en el sector público para los jóvenes y a su ‌decisión de reducir la semana laboral básica de ⁠39 a 35 horas —un cambio elogiado por los sindicatos y criticado por muchas empresas—.

La combinación de reformas progresistas y liberales provocó conflictos tanto con el sector privado como con sus socios de coalición. "Mantente firme en los fines, sé flexible en los medios", dijo una vez, una ​máxima que le guio a través de las tormentas ideológicas.

Le sobreviven Agacinski y sus hijos de un matrimonio anterior, el compositor Hugo y la artista visual Eva.

Jospin, que vivió antes de una era en la que los líderes políticos se dirigían a los votantes a través de las redes sociales, fue uno de los últimos de una clase de políticos franceses de la vieja escuela, más vinculados a los libros de texto y la normativa que a los giros mediáticos para complacer a las masas.

(Editado en español por Carlos Serrano)