Los argentinos capturados en Libia no volvieron a comunicarse con sus familias y crece la preocupación por sus vidas

Dos argentinos permanecen secuestrados en Libia y desde hace cinco días no hay noticias sobre su estado de salud. Se trata de Paula Giménez y Lucas Aguilera, quienes se encuentran junto a otros ocho voluntarios del convoy humanitario Sumud Magreb.

09 de junio, 2026 | 10.50

Los argentinos capturados en Libia no volvieron a comunicarse con sus familias y la preocupación por sus vidas se intensifica. Paula Giménez -directora de investigación de NODAL (Noticias de América Latina y el Caribe) y colaboradora de El Destape- y Lucas Aguilera, junto a otros ocho voluntarios del convoy humanitario Sumud Magreb, permanecen secuestrados desde hace 16 días en Bengasi, en un centro de detención clandestino.  

La última comunicación se produjo el jueves 4 de junio, cuando los detenidos iniciaron una huelga de hambre de cuatro días. Allí, Paula Giménez expresó: “Esto es un infierno”. Desde entonces, hace cinco días que no existe ninguna información sobre su estado de salud.

Según testificaron, se trata de “tratos crueles, inhumanos o degradantes, prohibidos por el derecho internacional”.  En este marco, los familiares denunciaron condiciones de aislamiento prolongado, incertidumbre permanente sobre su situación, presiones psicológicas, interrogatorios intensivos y hostigamiento. "La falta de información oficial y la incomunicación con sus familias agrava la preocupación por sus vidas e integridad física", apuntaron.

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Por otro lado, el conflicto diplomático escaló luego de que Cancillería argentina difundiera un comunicado el 31 de mayo, en el que reconoció la detención de Giménez y Aguilera en las cercanías de Sirte, mientras participaban de una caravana terrestre “de supuesto carácter humanitario” hacia Gaza.  Sin embargo, NODAL cuestionó duramente el tono del Gobierno y denunció: “La utilización de expresiones descalificantes respecto de la misión civil y humanitaria de la que participaban Paula y Lucas constituye una forma de estigmatización y perfilamiento institucional inadmisible”.  En ese sentido, la organización también remarcó: “A la fecha no hay fe de vida directa, pública y verificable, por parte del Estado libio o por intermedio de la Cancillería argentina”. 

A la vez, Cancillería aseguró haber solicitado cooperación consular a Italia y una mejora en las condiciones de detención. No obstante, los familiares insisten en que no existe confirmación oficial sobre el estado de salud de los argentinos ni acceso a visitas humanitarias.  De acuerdo con Global Sumud, las autoridades libias “no habrían permitido el ingreso de equipos médicos independientes ni visitas humanitarias internacionales”, pese al deterioro físico y los episodios de desmayo que denunciaron los detenidos.  

Además, se informó que los propios médicos voluntarios del convoy intentaron asistir y monitorear a sus compañeros detenidos, aunque ellos mismos se encuentran en condiciones de agotamiento físico y psicológico.  En paralelo, los detenidos recibieron comunicaciones contradictorias sobre una eventual comparecencia judicial, con promesas reiteradas de liberación incumplidas y ausencia de información clara sobre su situación procesal.  Por su parte, la oposición política en Argentina pidió a Cancillería intervenir con mayor firmeza por los argentinos desaparecidos en Libia.

Finalmente, se exigió la liberación de cada uno de los detenidos:  Lucas Aguilera, Paula Giménez, Matías Álvarez Rodríguez, Alicia Armesto Núñez, Domenico Centrone, Leonarda Alberizia, Ana Margarida França Santana Baptista,  Lauro Kwoczala,  Ashraf Khoja y Jenelle Jones.