Las autoridades ucranianas instaron el viernes a Rusia a prorrogar el alto el fuego anunciado para la Pascua ortodoxa de este fin de semana y a reanudar las conversaciones para poner fin a la guerra, pero los ciudadanos en las calles de Kiev y Moscú dudan de que ello conduzca a una paz duradera.
El presidente ruso, Vladimir Putin, anunció el jueves un alto el fuego de 32 horas que comenzará el sábado por la tarde y se prolongará durante toda la Pascua ortodoxa hasta la medianoche del domingo.
El líder ucraniano, Volodímir Zelenski, quien ha propuesto en repetidas ocasiones una tregua de Pascua, se apresuró a decir que Kiev acatará la medida, que Moscú había rechazado anteriormente como un "truco de relaciones públicas".
Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.
"La gente necesita una Pascua sin amenazas y un avance real hacia la paz, y Rusia tiene la oportunidad de no volver a los ataques incluso después de Pascua", dijo Zelenski, en comentarios publicados en Telegram a primera hora del viernes.
El ministro de Relaciones Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, afirmó que su país propone que los ataques no se reanuden después de Pascua, y estableció un paralelismo con el alto el fuego de dos semanas en el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, anunciado el martes.
"Creemos que un alto el fuego es la estrategia adecuada para impulsar los esfuerzos diplomáticos, ya sea en Oriente Medio o en el caso de la agresión rusa contra Ucrania", indicó.
En medio de una leve nevada y un clima invernal en Kiev el viernes por la mañana, los residentes se mostraban escépticos ante la posibilidad de que la tregua sirva para aliviar su situación.
"Sólo puede hacer promesas sobre algún alto el fuego. Nadie le va a entregar nuestro territorio", dijo Yuliia, de 60 años, acurrucada bajo un grueso abrigo.
Los residentes de Moscú expresaron un optimismo cauto, entre dudas de que el alto el fuego conduzca a una paz duradera.
"¿Así que han acordado un alto el fuego? Bueno, digámoslo así: si Dios quiere, así será. Pero, por ahora, no hay una sensación real de que las cosas vayan a mejorar pronto", dijo Irina, directora comercial en Moscú.
Con información de Reuters
